Interior de The Open Book

Interior de The Open Book

   Para todos los que amamos los libros no hay sueño más alucinante que el de ser los dueños de nuestra propia librería. Uso la primera persona del plural porque, sin lugar a dudas, me incluyo. En los momentos en los que me pica el gusanillo corro a hablar con algún amigo librero ‒los pobres a veces las pasan canutas‒ o leo libros como el de Mi maravillosa librería de Petra Hartlieb, que le quitan toda la magia al oficio y descubren las inmensas montañas de trabajo que hay detrás de la profesión. Con todo, no se me llegan a quitar por completo las ganas de montar una librería. Y sospecho que no soy el único a quien le pasa. Pues bien, Airbnb, que ya nos permite dormir en casas de escritores o en el mismísimo castillo del conde Drácula, también ha puesto en marcha un proyecto para convertirnos en los dueños de una librería, siquiera durante unos cuantos días.

   La librería en cuestión es The Open Book, un encantador establecimiento situado en Wigtown, justo al lado del mar en el suroeste de Escocia. Este pueblecito, además además de ser la Ciudad Nacional del Libro de Escocia, es un mágico lugar que cuenta con diez librerías para unas 1.000 personas. A cambio de 150 libras el inquilino podrá alojarse en el apartamento que hay sobre la librería y trabajar en ella cuarenta horas ‒nada que ver con la nueva moda china de dormir en librerías‒. «Vive tu sueño de tener tu propia librería cerca del mar en Escocia durante una o dos semanas», dice la página como reclamo publicitario de una iniciativa que surgió a raíz de la feria del libro de la localidad. No se trata de pagar por trabajar ni de conseguir mano de obra barata, sino de tener una experiencia, dirigir una librería durante unos pocos días, algo que ni siquiera debería considerarse trabajo si uno es un verdadero amante de los libros. Además, quien se atreva a embarcarse en esta aventura no estará solo, ya que contará con la ayuda de un equipo de libreros a su servicio.

Exterior de The Open Book

Exterior de The Open Book

   La tarifa apenas cubre los gastos de funcionamiento, ya que la idea del proyecto no es hacer dinero sino rendir un homenaje a las librerías independientes y fomentar determinado tipo de turismo a Wigtown, que aunque es una ciudad donde los libros son muy importantes cuenta con la desventaja de ser pequeña y estar lejos de cualquier lugar.

   El librero amateur se compromete a abrir y cerrar el establecimiento cada día, a llevar un blog en el que vaya contando su experiencia, a limpiar el local y ordenar los libros, a tratar con los clientes y, por supuesto, a vender libros. Puede darle su propio sello a la librería, y tendrá carta blanca para organizar cualquier tipo de evento o de actividad como recitales, lecturas, presentaciones, etc. Y también contará con un portátil, WiFi y una bicicleta para llenar el tiempo libre que dejen los libros con bucólicos paseos por los alrededores.

Comentarios

comentarios