Biblioteca de Mark Twain

Biblioteca de Mark Twain

   Un escritor es capaz de cualquier cosa en busca de la inspiración. Como convertir en fetiches los lugares donde otros autores consiguieron escribir obras maestras, como si en las paredes, en los suelos y los techos, en los muebles o la luz, quedaran todavía resquicios de la genialidad derrochada, como si la iluminación se prodigara en ecos. Gracias a Airbnb, donde se pueden alquilar casas de escritores durante algunos días, es posible conseguir un trocito de esa magia. Una posibilidad que ahora también ha querido ofrecer la casa museo de Mark Twain en Hartford, Connecticut.

   Esta casa museo, conocida por organizar una gran variedad de actividades entre las que se incluyen diferentes cursos y talleres, ha decidido darle una oportunidad a unos cuantos afortunados escritores para que puedan dar rienda suelta a su creatividad y permitir que escriban en la biblioteca personal de Mark Twain. Eso sí, las condiciones para poder hacer uso de la lujosa biblioteca victoriana del autor son bastante concretas, lo que le da a la experiencia un aire todavía más exclusivo. Para solicitarlo hay que inscribirse antes a través de la página web de la casa museo ‒y pagar cincuenta dólares‒, pero eso no será suficiente garantía de que se pueda hacerse realidad. La biblioteca de Mark Twain estará disponible para que los escritores puedan trabajar solo cuatro noches a lo largo de 2017, y en sesiones de tres horas. Otras normas son que no habrá wifi y los enchufes son muy escasos, por lo que es conveniente tener el portátil bien cargado antes de entrar. Además, por si acaso se tiene la romántica tentación de escribir a la antigua usanza, los responsables advierten que en la biblioteca no se permite ni pluma ni tinta, si acaso lápices.

Casa museo de Mark Twain

Casa museo de Mark Twain

   A cambio, los agraciados escritores tendrán la casa a su entera disposición. Aunque conviene advertir que si se está buscando algunas migajas de creatividad literaria, la biblioteca no es precisamente el mejor lugar de la casa. En ella Twain leía fragmentos de sus obras a sus invitados y recitaba poesía en familia, pero escribir, lo que se dice escribir, escribía más bien poco. Twain prefería escribir en la sala de billar, mucho más tranquila y con una enorme mesa para colocar sus manuscritos. Allí escribió algunas de sus obras más conocidas, como Las aventuras de Tom Sawyer o Las aventuras de Huckleberry Finn.

   De cualquier modo, seguro que no faltarán escritores que se sentirán atraídos ante la idea de escribir en la casa de uno de los autores estadounidenses más icónicos. Una idea que deberían tener más casas museos, que normalmente suelen ofrecer como única actividad una visita o, como mucho, una visita guiada.

   Por cierto, en la experiencia no se garantiza contacto directo con el fantasma de Mark Twain, así que es preferible prescindir de tablero de ouija. Lo digo porque no sería la primera vez que el fantasma de este escritor viene de ultratumba para dictar una novela.

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