Amazon

   ¿Alguien recuerda cuando Amazon no era más que una libería online? ¿Y cuando el Kindle se convirtió en el buque insignia de la compañía? Mucho ha llovido desde aquel noviembre de 2007, y desde entonces la todopoderosa compañía de Jeff Bezos ha crecido por los caminos más insospechados. Ha implementado robots en sus almacenes y drones en la entrega de envíos para abaratar costes operativos; en esa misma línea, ha desarrollado una aplicación, Amazon Go, capaz de jubilar al cajero del supermercado; ha creado una tecnología, la Machine Learning, que puede predecir los gustos de sus usuarios. Aunque su plato fuerte ha sido Alexa, el asistente virtual que siempre está encendido y dispuesto a cumplir órdenes y que, recientemente, ha empezado a ser implementado en robots. La inteligencia artificial es, desde hace algunos años, uno de los grandes intereses de Amazon, con tecnologías como el Amazon Lex, el Amazon Polly o el Amazon Rekognition.

   Y en paralelo al desarrollo de toda esta tecnología, ¿qué ha hecho por el que hasta ahora se suponía que era uno de sus productos estrellas? ¿Qué podemos esperar de los nuevos Kindles? Pasar páginas, y poco más. Estamos ya en la séptima generación de Kindle y Amazon ha mejorado su pantalla, su procesador y su memoria interna. Y poco más. El dispositivo sigue siendo básicamente el mismo. Leer en un Kindle cuando te da la luz del sol sigue siendo tan incómodo como hace años. Es como si en libros electrónicos todavía estuviéramos en la era del fax. ¿Acaso era eso todo lo que podíamos esperar de los ebooks? ¿Hemos tocado ya techo? ¿O es posible que a Amazon simplemente no le interese dar un paso más con los libros digitales? Desde luego, Bezos no parece el tipo de persona que descuide un producto tan importante como el Kindle así como así, a no ser que haya una estrategia detrás. Jason Illian expone varias teorías muy interesantes sobre ello en Digital Book World.

Kindle

   En primer lugar, pongamos las cartas sobre la mesa. Lo que hizo que Amazon ingresara a lo largo de 2015 un total de 107.000 millones de dólares con un beneficio de 596 millones no fueron los libros. Las ventas de estos, si acaso, suponen un 10% del total, algo prácticamente insignificante. Lo que ha hecho que Amazon se convierta en el gigante que es la venta de otro tipo de productos, desde televisores de pantalla plana a bebidas energéticas o papel higiénico. Y a Amazon, no nos engañemos con romanticismos trasnochados, lo que le interesa es hacer dinero. ¿Para que invertir en mejorar un producto, el Kindle, que tampoco le está reportando tantos beneficios como otras líneas de productos?

   Además, existe cierta incertidumbre con la industria de libros digitales. Después del boom inicial, en el que parecía que acabarían implantándose y sustituyendo a los libros impresos, el ritmo de ventas ha bajado. Hay quien dice que la moda está pasando. ¿Se la va a jugar Amazon por seguir innovando en un terreno donde no tiene la absoluta certeza de que va a tener grandes beneficios? Y, a pesar de ello, la gigantesca compañía sigue estando todavía a la cabeza de la innovación de un sector que a duras penas ha dado el salto al mundo digital. No parece que tenga prisa. En lo que se refiere a libros digitales, Amazon tiene la mayor parte de la cuota de mercado. Si en este sentido difícilmente puede tener competencia seria, ¿qué interés podría tener por seguir innovando?

   ¿Qué tipo de innovaciones podrían ser? Por ejemplo, permitir vías de contacto más cómodas y rápidas entre autores y lectores o recolectar datos sobre hábitos de lectura. Ahora bien, ¿de verdad la interesa a Amazon este tipo de innovaciones? El monstruo del libro digital no se caracteriza precisamente por su transparencia. Ni por su interés en ayudar a los creadores de contenido. Innovaciones como las que he señalado tal vez podrían contribuir, a la larga, a que Amazon perdiera parte de su imperio, por lo que ellos mismos serían los primeros interesados en no desarrollarlas.

   La buena noticia es que esa inmovilidad por parte de la compañía de Bezos es una oportunidad para que otras empresas puedan convertir los libros digitales en lo que un día soñamos que serían.

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