En muchas ocasiones hemos hablado de los beneficios de la lectura, tanto a nivel físico como psicológico, una idea que refuerza el tópico de que un buen libro puede cambiarte la vida. No es ya la percepción parcial y subjetiva de alguien que ama los libros; es innegable que la literatura pueda influir en la vida de un lector, y mucho. Sin embargo, un reciente estudio realizado en el festival internacional del libro de Edimburgo en 2014 por la Universidad de Durham ha enfocado el poder de la literatura por otros derroteros muy distintos, según una noticia que acaba de publicar The Guardian. Con independencia de los beneficios que nos aporte de manera más o menos consciente, la literatura puede llegar a tener un papel fundamental en la vida cotidiana de muchos lectores, funcionando casi como una forma de locura.

   Los investigadores se basaron en una muestra de 1.500 lectores, a los que realizaron encuestas que ofrecía unas 400 descripciones detalladas de sus experiencias con los libros. Sorprendentemente, más de la mitad de ellos dijeron que escuchaban las voces de los personajes literarios mientras leían. Sí, tal vez pueda sonar a locura, pero lo de escuchar voces cuando se lee en realidad es más frecuente de lo que se podría pensar. Un 48% de los encuestados dijo que también tuvieron durante la lectura otras experiencias sensoriales como visiones y un 19% afirmaban que las voces de los personajes literarios se quedaban en sus cabezas incluso cuando no estaban leyendo, convirtiéndose en una influencia en sus pensamientos o incluso haciéndoles hablar directamente con ellos. Había lectores que directamente los oían hablar ‒de forma tan clara como si estuvieran en la habitación con ellos‒ o que imaginaban la manera en la que esos personajes reaccionarían ante sucesos que les ocurrían en la vida cotidiana. Uno de los participantes fue más allá describiendo su sensación: es como si los personajes «hubieran empezado a narrar mi mundo».

   Estas encuestas demuestran que los lectores de literatura de ficción no solo procesan el significado de las palabras que componen un texto sino que recrean de forma activa mundos y personajes complejos, afirma Charles Fernyhough, escritor, psicólogo y uno de los autores del estudio. No es solo que haya lectores que escuchen las voces de los personajes o que interaccionen con ellos como si fueran personas reales, es que esos personajes permanecen activos en la mente después de haber leído el libro y pueden influir en los pensamientos del día a día. Es como si el lector empezara a pensar como ellos y juzgara el mundo desde sus ojos. En muchas ocasiones la similitud entre el mundo real y el literario activan este proceso, que normalmente se suele producir con personajes bien construidos. Fernyhough habla para The Guardian del poder que tuvo Holden Caulfield en su adolescencia, una idea con la que seguramente se identificarán muchos lectores ‒por algo la novela marcó a varias generaciones‒.

   Continúa diciendo Fernyhough que este proceso es todavía más intenso en el escritor, que está constantemente escuchando voces cuando trabaja. De hecho, así lo confirman testimonios de autores de la talla de Charles Dickens o Virginia Woolf. Uno de sus mayores logros al que aspira cualquiera escritor es conseguir crear un personaje que pueda producir ese efecto sobre los lectores, porque de esa manera se les permite entrar en una mente que no es la suya y compartir experiencias distintas a las que tendrían en su vida ordinaria. Los personajes entran entonces en el terreno de la confidencia y se convierten en amigos secretos. Eso explica que la inmensa tristeza que embarga a un lector cuando acaba un libro y sabe que su relación con los personajes se termina. Es como despedirse de un amigo íntimo. Seguro que muchos lectores habrán sentido esa sensación.

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