Walt Whitman

   Aunque actualmente Walt Whitman es considerado el padre de la poesía moderna estadounidense, resulta paradójico que Hojas de hierba, la obra por la que recibió esa distinción, fuera mucho menos popular que Franklin Evans, el borracho, considerada hasta ahora la única novela que había escrito. Publicada en 1842, catorce años antes de la primera edición de sus poemas, la novela primeriza de Whitman a día de hoy es poco conocida incluso para estudiosos de la literatura norteamericana. Las cifras, sin embargo, no dejan lugar a dudas: la primera edición de su novela vendió, en forma de gaceta, 20.000 ejemplares, muy lejos de las 795 copias de la primera edición de Hojas de hierba que el propio Whitman costeó de su bolsillo en una imprenta local. Whitman, que estuvo revisando Hojas de hierba de forma obsesiva hasta su muerte, era consciente de la escasa calidad literaria de su novela. Años más tarde afirmaría avergonzarse de él y lo llamaía «maldita putrefacción», fruto del apresuramiento, de la soledad, de la necesidad económica y del alcohol.

   Franklin Evans, el borracho era hasta ahora la única novela reconocida de Walt Whitman pero el diario New York Time acaba de informar del descubrimiento de una nueva novela, la que sería su segunda, titulada Vida y aventuras de Jack Engle. El hallazgo fue realizado por Zachary Turpin, estudiante de la Universidad de Houston, el verano pasado a través de una referencia cruzada de nombres y frases de los cuadernos del poeta con bases de datos digitalizadas de diarios del siglo XIX. Esta novela corta apareció por primera vez en 1852 como una serie anónima en el ya desaparecido periódico de Nueva York The Sunday Dispatch.

Notas que se convirtieron en Vida y aventuras de Jack Engle

   Se trata de una historia con tintes dickensianos que relata las aventuras de un huérfano y que cuenta con personajes como el abogado villano o un sensual bailarín español. Además, como no podía ser menos, está llena de sorprendentes y vertiginosos giros narrativos en la trama poco afortunados. El propio Whitman era consciente de la escasa calidad literaria de esas obras primerizas y las críticas que en su día hiciera hacia Franklin Evans, el borracho también podrían ser aplicables a esta nueva novela. En 1882 escribió: «Mi deseo sería que todas esas piezas toscas y juveniles cayeran en el olvido». Eso no quita para que en la novela no existan algunos destellos que anticipan de alguna manera Hojas de hierba.

   Según el experto en Walt Whitman David S. Reynolds Vida y aventuras de Jack Engle no es una gran novela ‒aunque tampoco es una mala lectura‒ pero ofrece pistas sobre algo que hasta ahora había sido un misterio: cómo un escritor convencional se transformó en el «autor del verso libre sensorial, filosófico, salvajemente experimental y totalmente inclasificable de Hojas de hierba». Es obra, unida a la información que ofrecen sus cuadernos de notas de principios de 1850, son una valiosa fuente para conocer la génesis de Hojas de hierba.

   Este hallazgo realizado por Turpin, que ya está disponible online, se suma a otro que hizo el año pasado, cuando descubrió un texto de 1858 titulado Manly Health and Training que era una especie de libro de autoayuda publicado en The New York Atlas bajo el seudónimo de Mose Velsor.

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