grafiti arte

   El grafiti encuentra en la calle, su lugar de nacimiento, sentimientos encontrados y un cariño dividido entre Qué bonito y Menuda mierda. Habrá quien considere arte a cualquier bosquejo rápido huyendo de la policía, mientras que también habrá quien nunca reconozca que el grafiti puede llegar a serlo en ninguna de sus formas.

   Dos visiones enfrentadas que encuentran su término medio en quien contesta «Depende» a la pregunta de si el grafiti es o no es arte. Porque depende, como ocurre en las artes, de quién esté mirando.

   Pero, ¿es arte, así en general? Y no estoy hablando aquí de uno o dos grafiteros famosos, como Bansky, que incluso logró aparecer en el Louvre. Hablo de la disciplina artística del grafiti.

   Cuando uno pinta algo a acuarela, ese algo es tan arte como el mejor de los cuadros del Prado inclusive si es una absoluta basura. Porque la pintura con acuarela es arte. Lo mismo se aplica a las figuras de barro, la escritura o las canciones. El hecho de que no nos agraden no les quita la etiqueta de arte. ¿Y el grafiti? ¿Qué pasa con el grafiti?

¿Será arte cuando transmita sentimientos?

   Sabemos, eso sí, que el grafiti es un medio de expresión. Uno que pinta muros con spray. Uno con la suficiente fuerza como para reclamar una posición política propia. Incluso he tenido conocidos que han echado una cabezada que otra en las dependencias de la Policía, la Guardia Civil e incluso en el Ejército del Aire.

   —¡Que no he sido yo, joder! —mentía un colega con las manos manchadas de pintura, la mochila tintineando de botes y el pañuelo colgado al cuello todavía con olor a acrílico.

grafiti artístico protesta

   Hay escenas que se te quedan para siempre grabadas en la memoria y luego, quince años después, aparecen pintarrajeadas en un blog cultural. Quizá el arte sea eso, el transmitir sentimientos, historias. Y si hasta los grafitis de Bansky, reconocido a nivel mundial, son perseguidos, quizá las historias que merece la pena transmitir son de lucha y rebelión.

   O quizá sean estas historias que inspiran los grafitis, o que plasman, la base sobre la que construir la cultura. Es posible que el arte de Velázquez no tuviese sentido artístico si nadie lo contempla, si nadie escribe sobre él, lo analiza y lo compara.

Arte, ¿es lo que encaja dentro de la definición de arte?

   Sin más, ¿no? Si tenemos definido qué es el arte, y el grafiti cumple alguno o todos de esos requisitos, entonces el grafiti será arte. Tiene bastante lógica. La definición de arte que nos interesa es la segunda acepción de la RAE:

Arte. 2. m. o f. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.

   Sin duda, el grafiti cumple esto. Pero claro, también lo cumple salir a la calle pedo y cantar el último sueño que hayas tenido a eructo limpio. Digamos que la propia definición de arte es demasiado abstracta, casi como si fuese un cajón de sastre donde todo vale. No parece que valga de demasiado esa definición.

   Al menos tenemos el reconocimiento de la Rae de la existencia de la palabra grafiti, que la Fundéu confirma:

Grafiti. 1. m. Firma, texto o composición pictórica realizados generalmente sin autorización en lugares públicos, sobre una pared u otra superficie resistente.

   Ya es algo, pero tampoco aparece como arte en la definición. Sí aparece la referencia a composición pictórica, que igual nos sirve como puerta trasera para colar el grafiti sin que nadie se dé cuenta:

Pictórico. 1. adj. Perteneciente o relativo a la pintura.

Pintura. 1. f. Arte de pintar.

   ¡Ajá! Grafiti > pictórico > pintura > arte. ¡Arte!

   ¿Qué, muy enrevesado? Intentemos otra aproximación, una que todo el mundo entienda, como el dinero.

Será arte cuando se pague

   Pues, ¡Oh sorpresa!, se paga y muy bien. Claro, que no basta con hacer una rúbrica rápida monocolor para cobrar el cheque.

   Muchos comercios prefieren adornar sus cierres metálicos con grafitis de calidad, así como sus fachadas. Por un lado es un modo de adornar una fachada. Por otro, un mecanismo para evitar pintadas futuras no deseadas. Hay un código más o menos reconocido entre los grafiteros. Hay pintadas sobre las que no se escribe.

grafiti bogotá

   A nadie se le ocurre pintar sobre la Mona Lisa pero, ¿cuántas pintadas sobre pintadas hay en los muros junto a tu vivienda? Yo soy de Carabanchel, a un tiro de piedra de donde nació El Muelle (Campamento, Madrid) allá por 1965, y veo cómo se renueva el paisaje con frecuencia. En ocasiones, a peor, ocultando auténticas obras bajo capas de basura.

   Si el arte es aquello que otros eligen no pisotear aunque no lo entiendan, entonces aquellos muros con más de uno o dos años podrían ser considerados arte. Al menos, hasta que el propietario de los mismos decida que ya no lo son y pinte la fachada. Porque esa es otra, el grafitero pinta generalmente sin autorización (lo dice la RAE) y sin dinero de por medio.

   Lo que nos lleva a la pregunta que ya planteé hace años: ¿Tenemos derecho a destrozar el arte que tenemos en propiedad?. Difícil contestar, especialmente para un arte tan nuevo.

Solo es arte si han pasado 200 años

   Quizá es que no le hemos dado al grafiti la suficiente perspectiva, y que todavía falte siglo y medio para que la sociedad en general –y las escuelas de arte y museos en particular– lo consideren un arte.

   Hoy día escarbamos en la historia en busca de cualquier retazo de papel en el que un pintor hoy famoso hubiese escrito su nombre. Lo enmarcamos, lo exponemos, y decimos que es arte. Algo así hubiese sido impensable en tiempos del autor en cuestión, sea este el que sea.

   De modo que el arte tiene una fecha, del mismo modo que hoy la música clásica es clásica porque ha pasado un tiempo desde que fue escrita. Quizá dentro de 200 años el grafiti sea un arte, la música clásica incluya el rock y nos preguntemos si los memes entran en la clasificación de arte o no.

   Imágenes | ileanahaywood0, GDM, Javier Rodríguez

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