Harry Potter y Hedwig

   Pocos podían imaginar, cuando J.K. Rowling lanzó su libro por primera vez en 1997, que estaba naciendo una industria que en veinte años llegaría a los 25.000 millones de dólares. En todo este tiempo Harry Potter ha generado una verdadera legión de seguidores muggles por todo el mundo. Ha hecho felices a millones de lectores, llegando incluso a los lugares más remotos del planeta ‒como a un pueblecito remoto del Himalaya, por ejemplo‒. Existen, incluso, estudios que ponen de relieve los beneficios de leer las aventuras del joven mago.

   Sin embargo, como en todo evento de magnitudes desproporcionadas, también se producen algunos efectos colaterales negativos. Uno de ello es que ha hecho que el mercado negro de lechuzas en Indonesia se dispare. Las aves ya eran mascotas habituales en el país mucho antes de la aparición de los libros de J.K. Rowling, pero desde que estos fueron publicados la popularidad de los búhos aumentó notablemente. En un estudio aparecido en la revista Global Ecology and Conservation, los investigadores lo llaman el «efecto Harry Potter». Y es que la saga de libros está llena de lechuzas, usadas para la entrega de correos, como es el caso de Hedwig, compañera mágica inseparable de Harry. Tan profundamente han calado los libros que a las lechuzas antes se las conocía como Burung Hantu ‒«pájaros fantasma»‒, y ahora se les llama Burung Harry Potter ‒«pájaros de Harry Potter»‒.

   Estas aves eran más bien raras en el mercado de mascotas antes del 2000, aproximadamente un 0,06% del total de pájaros, pero para 2008 ese porcentaje había subido hasta el 0,43% y el pasado año llegó hasta el 1,5%. Antes de 2001 ‒Harry Potter y la piedra filosofal fue lanzado en Indonesia por primera vez en el año 2000 y la película en 2001‒ en el mercado había varios cientos de lechuzas en el mercado, pero para 2016 la cifra llegaría a unas 16.000. La mayoría de estas lechuzas son cogidas de forma ilegal en estado salvaje, sin ningún tipo de control, por lo que de continuar aumentando esta tendencia podría poner en peligro la especie, algo que solo se podría evitar poniéndolas dentro de la lista de especies protegidas.

   Indonesia no es el primer país donde se produce un aumento del mercado de lechuzas a causa de Harry Potter. En 2010, la BBC informó de un problema similar en la India. Y en el Reino Unido, donde es legal tener lechuzas como mascota, se han producido ya protestas por parte de los defensores de los derechos de los animales para que aquellos que tengan lechuzas como mascotas las tengan en lugares acondicionados para su mantenimiento, y no en pequeñas jaulas como la de Hedwig.

   Noticias como esta permiten reflexionar sobre el impacto que puede tener la literatura sobre el medio ambiente y sobre la vida real en general. Pongamos por caso, como ejemplo, el de Shakespeare, que de forma indirecta llegó a cambiar el ecosistema de toda Norteamérica.

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