Nada más entrar en el espacio cavernoso del que no alcanzas a ver el final, es silencio te oprime los oídos y la vista te engaña. ¿Cuáles son las dimensiones reales de este lugar?, piensas, buscando un objeto con el que medir las distancias. Pero, si lo encuentras, este objeto no te dice nada.

El espacio sobre el que caminas es lo que queda de una raza alienígena de la que apenas sí te tienen más datos que lo que estás viendo, que es más bien poco. No hay herramientas y no han dejado un solo rastro cultural que explique su modo de vida. Solo esta enorme estancia tras ellos.

civilización alienígena

Te presentamos tres libros de ciencia ficción con civilizaciones desconocidas. Contiene algunos spoilers, aunque revela más bien poco.

Cita con Rama, de Arthur C. Clarke

En Cita con Rama, de Arthur C. Clarke, un gigantesco cilindro de 50 km de largo y 20 km de diámetro en las bases entra en el Sistema Solar con una órbita que lo acerca algo al Sol. No emite señales de radio de ningún tipo, ni trata de comunicarse. Es casi como si los humanos no fuésemos el motivo por el que Rama, que es como se bautiza a la gigantesca nave, estuviese aquí.

cita con rama arthur c clarke

Simplemente avanza, girando sobre su eje a toda velocidad, y en silencio. Una pequeña expedición es enviada desde la Tierra a comprobar si hay una consciencia dentro de tan extraña nave, pero las preguntas que suscita su exterior no parecen encontrar respuesta dentro.

cita con rama

Los astronautas entran en el interior por una compuerta situada en el eje de rotación del cilindro para localizar tres escaleras. Aunque en el eje no hay gravedad, a medida que descienden estas escaleras hacia la superficie en rotación descubren que la gravedad artificial debido al giro se acerca a la terrestre.

Esta superficie, de 3.145 km2 (314.500 hectáreas) se encuentra en principio a oscuras. Tres equipos se instalan al final de las tres escaleras, cada uno de ellos viendo los haces de las linternas de los otros dos sobre sus cabezas, en distintos puntos de la superficie del cilindro. Y Rama permanece en silencio, hasta que deja de hacerlo…

Pórtico, de Frederik Pohl

En Pórtico, de Frederik Pohl, la humanidad ya lleva tiempo asentada a un asteroide abandonado por una raza alienígena a la que bautizan como los heechee. Nadie sabe qué forma tienen o nada sobre su cultura. Lo único que han encontrado es un asteroide abandonado, al que llaman Pórtico, con miles de naves espaciales pequeñas.

Portico de Frederik Pohl

Pórtico son los restos de un antiguo puerto espacial extraterrestre, pero no hay instrucciones para manejar las naves. Algunas no funcionan, y las que sí lo hacen llevan a lugares desconocidos en tiempos desconocidos. Tan solo un incomprensible juego de ruedas sobre unos mandos no más legibles marcan el lugar de destino, que puede estar a miles de años de distancia o pasar por el interior de una estrella, matando a todos los ocupantes de hambre o calor.

Los pocos restos de objetos localizadas en los lugares a los que llevan las naves carecen de sentido para los humanos, que no sabrían cómo empezar a usarlas, y los heechees, si siguen existiendo, no parecen tener mucha urgencia por aparecer y echarles una mano.

Hyperion, de Dan Simmons

Hyperion, de Dan Simmons es, además del título de la saga Los Cantos de Hyperion, un misterioso planeta en el mismo borde de la Hegemonía del Hombre, una suerte de civilización galáctica lograda gracias a una humanidad apoyada por la IA y la muerte de la Tierra.

Hyperion Dan Simmons

De los más de 8.000 planetas explorados por la humanidad, nueve de ellos son mundos laberínticos, planetas con una red subterránea de laberintos tallados en la roca con una tecnología desconocida. Las múltiples entradas a la red de laberintos vienen marcadas por una puerta abierta en la roca de treinta metros de lado, y los túneles sin lisos y rectos.

En el libro se habla de un planeta, Svoboda, con más de 800.000 km de laberinto explorado con sondas. Y, aún así, no se han encontrado indicios de maquinaria, cascos de minero oxidados o un solo fragmento de plástico ni envoltorios. El planeta Hyperion no es distinto, y sus túneles son los más enraizados de todos. De la civilización que llevase a cabo tal hazaña no se tiene la más mínima pista.

Si hemos escogido estos tres volúmenes en nuestra pequeña lista, más allá de la belleza de las incógnitas que plantean las civilizaciones que aparecen (o que no aparecen, más bien) en ellas, es por la profundidad de sus personajes.

En Cita con Rama, Pórtico e Hyperion se palpan los mismos trastornos humanos que podemos encontrar en cualquier otra novela maestra, con la salvedad de un argumento situado a varios mundos de distancia de lo que hoy es casa.

Comentarios

comentarios