Paint acaba de ser noticia después de que Microsoft anunciara que jubilaba a su mítica aplicación de dibujo, que dejará de estar preinstalada en Windows 10 y será sustituida por Paint 3D, un programa con nuevas herramientas enfocadas al diseño de objetos en tres dimensiones. Eso no significa, sin embargo, que Paint deje de existir. El programa de Windows por excelencia ‒solo equiparable al Solitario o a la Calculadora‒ podrá seguir descargándose gratuitamente en la Windows Store. Para solidarizarse con la aplicación, y hacer gala al mismo tiempo de un buen sentido del humor, la red se ha llenado de montajes cutres, de esos se hacen con el pincel a mano alzada o con el cortapega más burdo.

   Pero eso no quiere decir que Paint sea un instrumento que sirva solo para hacer diseños poco atractivos a la vista, por decirlo de una manera elegante. El ilustrador Patrick Hines ha demostrado el enorme potencial que encierra Paint. En lugar de utilizar los típicas herramientas como Photoshop o Adobe Illustrator, o como el lápiz y el papel de toda la vida, Hines, que trabaja como recepcionista en un hospital y aprovecha sus ratos libres para dedicarlo a labores más creativas, ha estado ilustrando su novela, Camp Redblood and The Essential Revenge, con Paint durante los últimos diez años.

   El resultado es espectacular teniendo en cuenta el medio con el que se ha realizado. «Se me da muy mal Photoshop y otros programas del estilo por lo que he trabajado exclusivamente con Microsoft Paint», explica Hines en su página de Deviant Art. Así que aprovechó los largos turnos de noche que pasaba sentado en la mesa de recepción para perfeccionar su dominio del programa. «Odio cómo la gente tacha automáticamente a Paint de ser un programa muy simple y de que no se pueden hacer grandes cosas con él», añade Hines. Precisamente son esas limitaciones lo que hacen que el programa sea algo grande, lo que unido a su gusto por la sencillez hicieron que se enamorara de él. Porque lo que ocurre con otras herramientas, mucho más completas, es que tienen tantas posibilidades que finalmente acaban abrumando y sobrepasando al usuario si no sabe usarlas a la perfección.

   Cada ilustración solía llevarle entre una semana y una semana y media de trabajo. «La clave», dice Hines, «para dibujar en Paint es hacerlo en un lienzo grande. Cuánto más grande sea, más píxeles puedes utilizar». Hay que tener en cuenta que Paint trabaja con imágenes renderizadas, es decir, con mapas de bits. Por este motivo, para conseguir una buena resolución es necesario utilizar una gran cantidad de píxeles que hay que ir coloreando. Algo así como una especie de puntillismo digital. Para no perderse entre tanto píxel, Hines comienza con un boceto en el que dibuja las líneas básicas de la ilustración con el lápiz de Paint, con el grosor de un pixel y color gris. A continuación planifica el resto de la ilustración, va desarrollándola y acaba con los detalles. Todo píxel a píxel.

   Camp Redblood and The Essential Revenge narra una aventura de verano protagonizada por Steve Clarkson, antiguo supervisor del Campamento Redblood, que reclutará una desastrosa tropa de jóvenes, con Leigh Carter a la cabeza, que tratarán de colarse en el Campamento Eagle y ejecutar un plan de venganza contra él después de que este los boicoteara. En su camino tendrán que pasar por bosques embrujados y senderos traicioneros, enfrentarse a monstruos espantosos e incluso atravesar un túnel de tren abandonado con una historia malvada.

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