Dictionnaire Infernal

   El número de demonios es, en teoría, infinito. Eso no impidió que desde la Edad Media hubiera personas que trataran de catalogarlos en diferentes grimorios, como ocurrió con Pseudomonarchia daemonum, escrito por Johann Weyer en 1577, o La llave menor de Salomón –también conocido como Lemegeton– del siglo XVII, entre otros. El ocultista y demonólogo francés Jacques Auguste Simon Collin de Plancy también lo intentó a principios del siglo XIX, concretamente en 1818, con su Dictionnaire Infernal, a que siguieron varias ediciones actualizadas. El subtítulo completo de su edición de 1826 describe el libro con las siguientes palabras: «Biblioteca universal sobre los seres, personajes, libros, hechos y causas que pertenecen a las manifestaciones y a la magia del Infierno, adivinaciones, ciencias ocultas, grimorios, maravillas, errores, prejuicios, tradiciones, cuentos populares, diversas supersticiones y, en general, todo tipo de creencias maravillosas, sorprendentes, misteriosas y sobrenaturales».

   De Plancy publicó decenas de títulos a lo largo de su vida, pero nunca superó el éxito del Dictionnaire Infernal, que superó con creces todos los tratados de demonología precedentes. Las descripciones demoníacas del Dictionnaire Infernal no tienen nada de original sino que hunden sus raíces en tratados anteriores, en los mencionados Pseudomonarchia daemonum y La llave menor de Salomón. Lo que distingue el trabajo de Plancy del de los demonólogos anteriores es el carácter surrealista de las 69 ilustraciones, obra del pintor francés Louis Le Breton, que fueron añadidas en la edición de 1863, junto a las descripciones de cada demonio. Sus extrañas representaciones de hombres mezclados con animales convierten la obra en un bestiario infernal que recuerda al tema recurrente de las tentaciones de San Antonio y que lo hacen muy atractivo a los ojos modernos.

   De hecho, desde que el libro fuera publicado, sus ilustraciones se han utilizado para acompañar todo tipo de textos esotéricos, sobre magia y demonología, desde reimpresiones de tratados clásicos anteriores al Dictionnaire Infernal como La llave menor de Salomón hasta, en la era digital, páginas de Internet como Boing Boing. A continuación pongo algunas de esas ilustraciones que han hecho conocido el libro y que cada uno juzgue si es merecedor de esa fama.

   Por cierto, una última curiosidad sobre de Plancy es que cuando publicó por primera vez su guía al mundo de los demonios estaba influido por Voltaire y era un declarado enemigo de la superstición y de la religión; sin embargo, después de haberlo escrito, en 1841, experimenta una conversión, regresa a Francia para renunciar a sus errores y retoma la fe católica convirtiéndose en un ferviente católico, todo ello antes de la edición ilustrada de 1863.

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