Llevaba como 10 días caminando cuando llegué a Burgos. Salí solo y desde Roncesvalles, y tenía un mes por delante para intentar llegar a Santiago de Compostela. Frente a la catedral abrí un periódico por primera vez en esos días. Televisión no había visto, ni escuchado la radio. Era el 2012, y cuando aquello mi teléfono móvil simplemente servía para enviar sms y hacer llamadas. Mandé uno a mi madre: “Todo bien”… esperé su respuesta: “Aquí también”, y apagué para otros 2 o 3 días aquel aparato maligno. Lo guardé en el fondo de la mochila de peregrino.

   Miré el periódico y vi letras y foto. Supe de la muerte de un entrenador de fútbol que me era simpático, a pesar de que me aburre soberanamente ese juego. Me di cuenta que pasaba las hojas sin mirarlas, así que me detuve en el crucigrama del final. Pedí un bolígrafo a la camarera, di una nueva calada al purito, y tomé un trago largo de cerveza. Yunque de platero, “tas”.

   Aquel día me di cuenta de que la actualidad no estaba en los medios de intoxicación masiva. Todos los días nacen elefantes, y eso es bonito, pero no sale en las noticias; o cuando un niño autista dice su primera palabra, tampoco interesa. Entonces decidí, por simple hartazgo, desactualizarme. Y ya van más de 5 años.

   Al volver a casa al termino del mes, feliz y dichoso por contar mi hazaña de 30 días caminando 1.000km, 1 millón de pasos!!!… me di cuenta de que aunque para mi la vida había tomado una nueva dirección, en la que lo importante dejó de ser lo que era; y ni siquiera fue lo que sería; para así darme cuenta de que lo que de verdad importa es lo que es; porque lo que es es lo único que tenemos, y eso es este preciso momento. Nada más.

   Entonces me di cuenta de que aunque para mi aquel mes había sido como cruzar un mágico túnel desde los cielos grises con relámpagos y tormentas, hasta el otro lado de un cielo azul y el sol resplandeciente, lleno de olores de flores en primavera; entonces me di cuenta de que todo seguía exactamente como lo dejé: Mi familia seguía dedicada a lo mismo, en el trabajo seguían con la misma rutina, mis amigos hacían lo mismo que antes de irme… Pero como me dijo uno de ellos: “Colega, te veo diferente… eres otro; has cambiado”.

Ahora os dejo con las sabias palabras de Facundo Cabral sobre este tema de los medios:


 

   Y sigo con una cosa que hice hace justo 1 año, en agosto del 2016:

   Me fui a un retiro de 10 días de una cosa budista de meditación que se llama Vipassana. En este este artículo os voy a hacer un resumen de la propia página de la organización de España, y otro día hablaré de lo bueno, que fue mucho, y lo malo, que también hubo.

   Copio y pego:

¿Qué es Vipassana?

   «Vipassana, que significa ver las cosas tal como realmente son, es una de las técnicas más antiguas de meditación de la India. Fue redescubierta por Gotama el Buda hace más de 2.500 años y fue enseñada por él como un remedio universal para males universales, es decir, como un arte: El arte de vivir. Esta técnica no sectaria tiene por objetivos la total erradicación de las impurezas mentales, y la resultante felicidad suprema de la completa liberación. La curación, no meramente la curación de las enfermedades, sino la curación esencial del sufrimiento humano, es su propósito.

   Vipassana es un sendero de auto-transformación mediante la auto-observación. Se concentra en la profunda interconexión entre mente y cuerpo, la cual puede ser experimentada de manera directa, por medio de la atención disciplinada dirigida a las sensaciones físicas que forman la vida del cuerpo, y que continuamente se interconectan con la vida de la mente y la condicionan. Es este viaje de autoexploración a las raíces comunes de cuerpo y mente, basado en la observación, lo que disuelve la impureza mental, produciendo una mente equilibrada, llena de amor y compasión.

   Las leyes científicas que operan en nuestras sensaciones, sentimientos, pensamientos y juicios llegan a hacerse evidentes. Mediante la experiencia directa, se comprende la naturaleza de cómo uno crece o decrece, de cómo uno produce sufrimiento o se libera de él. La vida se va caracterizando por una intensificación de la conciencia, por la ausencia de engaño, por el auto-control y la paz.»

 

   Y finalmente, y como introducción, comparto con vosotros la experiencia de Daniela (yo ya contaré la mía otro día):

Comentarios

comentarios