hilos de twitter disciplina literaria

   No es la primera vez que se habla del tema. Desde 2007, momento en que la red de microblogging más conocida saltó a Internet, hemos contado la importancia de la literatura hiperbreve. Esto viene a colación porque la semana pasada Twitter quedó patas arriba por la historia de Manuel, un relato de ficción contado en un supuesto tiempo real cuando Manuel, autor y protagonista de la historia, se va de vacaciones.

   Este artículo no pretende contar lo que ocurrió (eso ya lo han hecho otros medios) sino la importancia literaria de lo que ocurrió. Y es que, aunque a alguno le pese (hubo incluso discusiones twitterianas al respecto) se puede hacer literatura en 140 caracteres.

Literatura en 140 caracteres

   Cuando vamos a la RAE encontramos la ambigüedad de que la literatura es el «arte de la expresión verbal», otra suerte de cajón de sastre como la propia palabra arte. Es casi una invitación al todo vale y a los nuevos géneros literarios, entre los que Twitter sin duda se perfila como un posible candidato.

   Escribir historias en Twitter es relativamente sencillo, y no es la primera vez que se hace. En 2014 ya hablamos sobre cómo el proyecto Twijote se puso a transcribir el Quijote en 140 caracteres, y en 2007 ya hubo un proyecto para hacer lo mismo con el Ulises de Joyce. Claro, que esto no es escribir literatura, sino transcribir literatura, algo relativamente más fácil.

   Para escribir una historia encadenada en Twitter basta con lanzar un Tweet con un primer texto y continuarlo dándole al botón de responder. De este modo la historia puede ser continuada por los lectores. Otra alternativa es la de no responderse a uno mismo, sino escribir tweets uno tras otro. Sin embargo, el formato ascendente de Twitter no facilita una lectura fácil.

   Por supuesto, no todo son historias. La literatura hiperbreve también abarca otros géneros como puede ser la divulgación científica. El divulgador Antonio Martínez Ron es una de las personas que trabajan mucho este aspecto con hilos educativos como el que sigue:

Los haters del nuevo formato

   Hace tiempo ya hubo odiadores organizados de los blogs, de eBooks e incluso de libros de tapa blanda. Que en el mundo tiene que haber de todo. Pero a raíz del hilo de Manuel surgieron nuevas tentativas para los haters: ahora había un nuevo formato que odiar, uno que violaba todos los principios de la literatura y la convertía en ceniza en nuestros cerebros.

   Sí, bueno, cuando alguien odia algo aparecen discursos poco trabajados, fáciles de desmontar. En concreto, recuerdo un hilo bastante absurdo que insultaba directamente a los lectores de la historia de Manuel por leer eso y no algo más clásico u ordinario. No sé, como una novela histórica en tres partes o una tesis basada en la filosofía de Kafka.

   Estamos de acuerdo en que existe literatura y literatura, y de que ambos formatos tienen su propio estilo y momento. Sin embargo, poner una por encima de la otra es tan absurdo como catalogar un estilo musical por encima de otro solo por haber llegado antes a nuestros oídos. Es el caso de la música clásica frente a cualquier estilo surgido hoy día.

Las posibilidades de la literatura hiperbreve

   Frente a estas personas que no desean que surjan nuevas formas de arte, estas nos ofrecen maneras nunca vistas de participar de la cultura generada por la obra.

   Pensemos, por poner un ejemplo de masas, en cómo la cultura desatada por las historias de Harry Potter llenaron Internet de olas de nueva literatura (los foros) en los que se redactaban enormes artículos sobre posibilidades futuras y ucronías dentro del universo Potter. O cómo ha modificado el mercado negro de lechuzas en Indonesia. Cuando un nuevo libro salía, este era pirateado y traducido en un tiempo récord para que los fans que no podían esperar seis o siete meses pudiesen disfrutar de una versión improvisada. Para conseguir algo así, decenas de personas se organizaban para realizar la traducción conjunta de un modo similar a como pasa con los subtítulos de las series. Largas noches sin dormir y con mucha cafeína en el cuerpo para que el resto pudiésemos disfrutar de un fragmento cultural express.

   Recuerdo otro caso, ya en la carrera, cuando la serie Lost (Perdidos) irrumpió en televisión. En las aulas no se respiraba mucha vocación por la mecánica o los sistemas de inyección de los motores, y si algo destacaba en los descansos y los largos periodos en la cafetería eran conversaciones casi filosóficas acerca de la importancia de tal o cual capítulo, de qué escondía cada personaje, y sobre futuribles de la serie. Tratábamos de adivinar, la mayoría de las veces sin éxito, qué ocurriría después, e incluso organizábamos complejos esquemas que quedaban semanas más tarde en papel mojado.

   Si cito estos dos ejemplos es porque en ambas tendencias se acercaba el nuevo modo de contar una historia a los lectores, y cada vez a una velocidad mayor. Hoy día muchos fans de series de televisión usan redes sociales para radiar a los cuatro vientos sus teorías en tiempo real, y con la historia de Manuel ocurrió algo que considero maravilloso.

   Durante la propia emisión de la historia en directo, miles de personas empezaron a contribuir a la misma. Una media de cerca de 5.000 personas compartía el contenido de su historia, y casi el doble comentaba cada tweet. De estos, muchos empezaron a lanzar spin-offs y fanfics en directo, de modo que la historia oficial pronto acabó ramificada en cientos de pequeñas historias relacionadas.

   Dentro del relato, un Manuel de vacaciones se topa con otro Manuel parecido a él a quien llama Manuel 2. Las bromas no se hicieron esperar. Más de un centenar de cuentas de Twitter afirmaron pronto ser, o bien el Manuel original a quien habían suplantado, o bien el Manuel 2 que no entendía qué estaba pasando. Las historias sobre viajes temporales, clonación y universos paralelos empezaron a aflorar y a convertirse en spin-offs con multitud de seguidores.

   Todo en márgenes de minutos en lo que ha venido a llamarse fenómeno único que sin duda se estudiará en los libros de literatura presentes y futuros como el nacimiento (o, mejor dicho, consolidación porque ya hubo intentos previos) de un estilo único. Durante una semana Manuel Bartual pasó de contar con 16.000 seguidores a conseguir acercarse al medio millón, su historia fue trending topic mundial y en España llegó a ocupar las dos primeras posiciones con Manuel y con Bartual.

   Durante horas, millones de personas de todo el mundo entraron en directo a las redes sociales solo para seguir la historia en un hito comparable a la emisión de radio de Orson Welles que mantuvo a millones de personas pendientes de la historia de La guerra de los mundos.

https://twitter.com/pipevicioso/status/901898719309725698

La creación de arte relacional tiene muy pocos precedentes, ya que surgieron miles (de veras, miles) de pósters de la posible película de Manuel Bartual durante la semana.

También han aparecido bastantes trailers con la historia, e incluso un pequeño videojuego con la visual basada en Pokemon:

   Sin duda las redes sociales y otros formatos de comunicación futuros nos traerán nuevos estilos literarios, nuevas formas de crear historias, de hablar entre lectores, de colaborar con el autor, de sumergirnos de lleno en la trama. Personalmente, creo que los hilos de Twitter son solo uno más de las múltiples disciplinas literarias surgidas desde hace unos años. Nuevas formas que enriquecen el modo que entendemos la cultura. Ninguna forma literaria juega en detrimento de la cultura.

Imágenes | Mizter_x94

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