Mi intención en esta web era, y sigue siendo, escribir artículos de opinión como los de las revistas de los domingos. Pero antes he querido hacer una introducción a los temas que me interesan y que inevitablemente es de los que voy a escribir en adelante. Así, yo mismo he organizado un poco mis ideas, y a la vez, cualquiera que lea de forma cronológica las entradas anteriores a esta, verá de qué se trata el asunto.

   Hasta ahora, y no quiero dividir mis temas más, he escrito en estas 3 secciones:

  • Esquizofrenia de la prisa.
  • La llave del laberinto.
  • Desde mi atalaya.

   Y para terminar de hablar de maestros, es decir, de gente que era capaz de ver las cosas con otros ojos, quiero hacer un resumen de lo más interesante que he encontrado hasta ahora.

   Antes de ello, quiero decir que considero todos los caminos como buenos para llegar AL PRINCIPIO:

“Camina despacito, que al único lugar que tienes que llegar es a ti mismo”.

   Os recomiendo tomar un café con:

   Lao Tse, para charlar del Tao Te King. Este libro es de esos que albergan grandes conocimientos ocultos entre sus simples frases. Habrá quien entienda algo de lo que se explica en él, y habrá quien no se entere de nada (en este caso, mejor seguir caminando y a la siguiente vuelta volver a pararse a tomar una caña con el viejo Lao Tse).

   Buda. Sobre sus enseñanzas se pueden leer cosas de las que decía o ver documentales o cosas intelectuales de esas. Lo que yo recomiendo es hacer un curso de 10 días de Vipassana. Yo al 8º me fui, porque no me gustó la forma en la que lo organizaban en el sitio concreto al que fui. Pero lo importante del aprendizaje consiste en sentarse a meditar y aprender a llevar una vida tranquila, sin intoxicaciones externas ni internas. Pronto escribiré un artículo sobre mi experiencia en este curso; y es que tengo muchas ganas de contaros pequeños detalles.

   Jesús y la biblia. Hay una peli chula que se llama “La pasión de Cristo”. Yo nunca he tenido inquietudes de leerme más allá del Génesis, pero tiempo después coincidí con quién me hizo apreciar las enseñanzas de la biblia con unos ojos diferentes. Especialmente puedo recomendar sentarse a leer el Eclesiastés de Salomón.

   No he indagado mucho, pero a veces Rumi dice cosas interesantes (creo que van a hacer una película con Di Caprio).

   También sería bueno echar un vistazo a un libro que se llama “El poder de la Kabbalah”, y adentrarse algo en el Zohar.

   Me resulta especialmente interesante leer cosas sobre la vida y los descubrimientos de Da Vinci y Einstein.

   Las culturas egipcia y sumeria son particularmente especiales y enigmáticas.

   Hay una serie de vídeos MUY buenos titulada “Spirit science” o la ciencia del espíritu.

   Y de vez en cuando he podido aprender cosas escuchando los vídeos de Krishnamurti y más recientemente Eckhart Tolle.

   En la literatura moderna indagó profundamente sobre estas cosas del sentido de la vida y la evolución espiritual (que es de lo que estoy hablando todo el tiempo), un escritor al que le tengo cierto aprecio aunque me resulte siempre demasiado pesimista: Herman Hesse (Siddharta, Demian y El lobo estepario).

   Y una mención especial a un tipo sencillo del que más he podido aprender, y al que tengo mucho cariño y cierta admiración: Facundo Cabral. De este destaco un par de entrevistas que podréis buscar en Youtube y los audiolibros de “Levántate y anda” y “No estás deprimido, estás distraído”.

   Y en esencia, esas son mis fuentes.

   Postdata: me apetece destacar el sentido práctico que la vida ha hecho que de a estos aprendizajes. Nunca me han interesado las religiones como caminos a los que recurrir, o rebaños en los que refugiarme. Jamás me planteé la vida como algo más de lo que veo. Pero empecé a sentir de esa forma de la que habla el zorrito de El principito: “Lo esencial es invisible a los ojos, sólo se ve bien con el corazón”.

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