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   ¿Alguna vez te has sentido culpable por dejar un libro a la mitad? Más que por haber gastado dinero en un libro que después no nos ha gustado o que hemos considerado una pérdida de tiempo, es una culpa que tiene que ver con el hecho de dejar algo inacabado. En un artículo publicado en el Wall Street Journal, el psicólogo clínico Matthew Willhelm sugiere que tiene que ver con el tipo de personalidad. Según Willhelm, existen distintos tipos de personalidad y cada una de ellas es más o menos propensa a sentirse culpable cuando abandonan un libro a la mitad. Este psicólogo distingue entre una personalidad competitiva de tipo A, que puede ser más propensa a abandonar un libro sin remordimientos porque tienden a motivarse a través de recompensa y castigo ‒y si terminar un libro no implica ni consecuencias ni reconocimiento público, ¿por qué terminarlo?‒ y una personalidad de tipo B, que no son capaces de empezar un libro si saben que no van a terminarlo. La motivación más importante para terminar un libro, dice Wilhelm, es la presión social, lo que explica por qué los clubs de lectura son tan buenos para conseguir que los lectores lleguen al final de los libros.

   Ocurre también que el hecho de parar algo a mitad de camino es estresante, ya sea un libro, una película, una serie de televisión, un videojuego, un proyecto, un sueño o cualquier otra cosa. Alejarse de algo a la mitad va en contra de la naturaleza humana. Wilhelm lo describe así: «Hay una tendencia a percibir los objetos como ‘terminados’ o ‘enteros’ aunque no lo sean, y esta motivación es muy poderosa y ayuda a explicar la ansiedad en torno a las actividades inacabadas». Para la profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York Meena Dasari, la capacidad de mantener una tarea, incluso cuando la recompensa y el descontento fluctúan depende de los sentimientos que les atribuyamos. Si alguien dice «no soy lo suficientemente inteligente» es probable que se dé por vencido y lo abandone, pero si en cambio dice «solo es un libro difícil» es más probable que se niegue a abandonarlo e intente llegar hasta el final.

   Matthew Mitchell también explica que los libros electrónicos tienden a abandonarse más fácilmente que los de papel. Es algo así como navegar por Internet, pero de forma más extensa. Si una página no te gusta pasas a la siguiente. Es probable que al ser más fáciles de adquirir, con plataformas como Amazon, también son más fáciles de abandonar. También hay algún estudio que afirma que los hombres tienden a abandonar un libro si no les gusta antes que las mujeres. Los miembros de GoodReads, por su parte, han determinado que el libro más inacabado de todos los tiempos es Catch-22 de Joseph Heller, lo cual difiere de la lista de libros más abandonados que propuso el Wall Street Journal.

   La manera más evidente para acabar con la culpabilidad por haber dejado un libro a medias es terminarlo. Una buena opción podría ser entrar a formar parte de un club de lectura y dejarse llevar por la presión social. O también se pueden solo libros que sabes que te van a gustar y que no vas a abandonar. Aunque si eso ocurre, lo mejor es quitar el foco de nuestra vergüenza de delante, dándoselo a un amigo, borrándolo de tu libro electrónico o deshaciéndote de él de la manera en que puedas. Si está fuera de la vista, no te vas a sentir tan culpable por haberlo abandonado.

   En The Atlantic Jen Doll propone un método para abandonar un libro sin sentir demasiada culpabilidad. Dice Doll: «Soy un desafortunada y orgullosa abandonadora de libros a medio terminar, y aún más terrible, tengo libros por todo mi piso y por mi despacho que ni siquiera he empezado. Me siento peor por esos libros, porque dentro de ellos es probable que haya grandes tesoros. No es exactamente culpa, sino más de un miedo a perderme algo. Si un libro no me enganchó en las primeras 100 páginas, bueno, considero que hay que darle una oportunidad (…) Si simplemente no te gusta, deja el libro a un lado y sigue con otro. ¡No hay suficiente tiempo en la vida como para sentirse mal por un libro que estás leyendo!» Quizá el método de Doll, que aplica con otros productos como series de televisión, películas y otras formas de entretenimiento, no funcione para todo el mundo, pero desde luego tiene sentido.

   Partamos del hecho de que leer es, en sí, una actividad mucho más compleja y difícil de definir que el simple gesto de abrir un libro por su primera página e ir avanzando en su lectura hasta el final. Dicho eso, leer debe ser algo que se hace no para terminar un libro sino para obtener algo, ya sea placer, un reto, una buena historia, conocimientos, etc. A veces es difícil admitir que el libro no está aportando nada y la mejor opción parece seguir, obstinadamente, hacia delante. Analizar qué es lo que esperamos del proceso de lectura y si el libro lo está cumpliendo, dejando a un lado la presión social de la crítica y de los medios de comunicación, puede resultar catártico a la hora de abandonarlo.

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