En este texto quiero desparramar unas cuantas ideas sueltas sobre las preguntas más variopintas del misterio de existir: ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿quién soy yo?, ¿para qué estoy aquí?, ¿cuándo se va a acabar el juego?

   Empiezo por explicaros lo que es la atalaya, que ya va siendo hora, porque llevo varios artículos escritos «Desde mi atalaya», y todavía no os he enseñado el lugar:

   «Mi» atalaya, porque es un sitio al que me gusta ir de vez en cuando. Me gusta subir a la atalaya para ver el bosque desde fuera del bosque. Me gusta ir a la atalaya a sentarme tranquilo y observar: mis sentimientos, sensaciones, percepciones de la realidad, decisiones pendientes de tomar…

   Por lo tanto, la atalaya es un sitio mental al que ir para ser el espectador de nuestra propia realidad.

   Y en esta sección os invito a reflexionar sobre lo que no se ve desde el bosque.

“Desde el bosque no se ve el bosque”

 

   Tu propia transformación:

   Estas palabras se le atribuyen a Lao Tse, pero en lo único que dejó escrito, el Tao Te King, no vienen. Aún así, me parecen unas sabias palabras, que insisto, nunca importa quién las dijera.

   Y dice así:

   «Si quieres despertar a toda la humanidad, entonces debes despertar la totalidad de tu propio ser. Si deseas eliminar el sufrimiento en el mundo, entonces acepta todo lo que es oscuro y negativo en ti mismo. Porque en verdad el regalo más grande para compartir es: tu propia transformación.»

   Merece la pena detenerse a pensar en ello con calma… Ya que es la respuesta* a la pregunta del final.

 

   Porque tú lo has querido:

   Estoy absolutamente convencido de que es exactamente así:

   «Existe una curiosa teoría, francamente reencarnacionista [aquí os invito a leer el cuento del otro día], que dice que cuando un niño es engendrado y su alma ya tiene una envoltura física, él mismo selecciona un nombre que esté en consonancia con la misión que ha venido a desempeñar en este plano de existencia.

   Según esta hipótesis, se dice que esta fuerza también es capaz de influenciar el subconsciente de sus progenitores que, en definitiva, son los responsables del nombre que su futuro hijo llevará de por vida.

   Evidentemente, tampoco será fruto de la contingencia el lugar en que nacerá, la familia que lo acogerá en su seno y la hora y el minuto en que será alumbrado.»

 

   El tigresito y las ovejas:

   Esto es un cuento sufí narrado por Fredy Kofman en una conferencia. En resumen dice qué importante es conocerse uno mismo, y alcanzar a ser valientes con nuestra propia personalidad, sin protegernos dentro de una manada que nos limita como individuos. Se podría escribir mucho sobre ello, pero como introducción está bien.

   

   Destilando el alma:

   A veces pienso que esta vida es sólo un momento en la existencia de nuestra propia alma.

   Imagínate que después de la muerte de tu anterior vida (tal vez eras la madre Teresa o Gandhi), te reuniste con “los tuyos” (ya veremos quienes creo que son esos…) para hacer un pequeño listado de 7 aspectos a corregir en este proceso de destilar el alma para que cada vez sea más pura (todo es pura conjetura).

   Y en eso estamos: la vida nos da la oportunidad de mejorar en esas cosas que decidimos antes de venir esta vez. Pero como somos necios, tendremos todas las oportunidades de tropezar con la misma piedra, una vez tras otra, hasta que aprendamos la lección.

   Frase de la peli K-Pax:

   «Quiero decirte algo que no sabes aún. Los K-paXianos hemos vivido lo suficiente para saber que el universo se expandirá y luego se comprimirá, luego se expandirá otra vez, este proceso se repetirá eternamente. Todo será como es ahora, los errores que cometas ahora los volverás a vivir. Cada error que cometas lo vivirás una y otra vez, para siempre. Mi consejo es que lo hagas bien esta vez porque esta vez es todo lo que tienes.»

 

   Extinción de la especie humana:

   Parece obvio que la tierra se calienta y los hielos se derriten y eso será una tragedia para los humanos. No así para el planeta, que simplemente se adaptará a los cambios que vengan, como los que ya ha habido desde que La Tierra existe.

   Yo tengo mi particular teoría sobre esto de la extinción de la especie humana…

   La cosa yo ahora la veo así:

   Desde que existe la vida en este rincón de ESTE universo (probablemente habrá muchos más), hasta que apareció el primer humano, pasó algo de tiempo… Y aún así la especie humana se considera a sí misma «inteligente».

   A mi me pasa lo mismo cuando pienso en el YO de cuando tenía 10 años, comparado con el YO que conocí a los 20 o el YO más cercano de los 30. Siempre me he creído inteligente, y siempre que miro hacia atrás me doy cuenta de que era un gilipollas 1.0, luego 2.0 y quizás ahora 3.0

   Con esto de la evolución humana me pasa lo mismo: creo que somos unos gilipollas profundos que no nos damos cuenta de nuestras propias enormes limitaciones.

   Heredamos (como especie) un planeta «guay», sin carreteras ni chimeneas. Primero salíamos a cazar por ahí y luego aprendimos a sembrar cosas que nos hicieron echar raíces a un sitio. Ahora hacemos dieta.

   Esa tierra que heredamos la estamos aniquilando como un parásito a su huésped: somos el peor cáncer que el planeta ha tenido en su pequeña historia.

   Y, llegados a este punto, ¿qué podemos hacer para «salvarnos»?*

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