Con las redes sociales, correo electrónico, Internet, juegos y otras aplicaciones a nuestra disposición, hoy en día es muy difícil no distraerse con nuestros móviles. Los datos lo demuestran. En una encuesta realizada en 2016 se puso de manifiesto que cada estadounidense pasa, de media, tres horas y ocho minutos al día enganchado a su móvil. ¿Imaginas todas las actividades productivas que se podrían hacer en ese tiempo? Por ejemplo, leer libros.

   Hace unos meses Charles Chu hizo un cálculo para Quartz de la cantidad de libros que alguien podría leer en el tiempo que pasa en las redes sociales. Doscientos libros al año quizá pueda parecer una cifra bastante generosa, pero de lo que no cabe duda es de que sí que se leerían unos cuantos libros más. Music Magpie, una página para comprar música, ha aportado su propio punto de vista sobre el tema con una infografía que muestra el cálculo mes a mes. Teniendo en cuenta cuánto tiempo pasamos en el teléfono mensualmente, se calcula cuántas novelas se podrían leer en ese tiempo.

   ¿Pensabas que los cálculos de Chu eran elevados? Pues según Music Magpie, un usuario que pase, de media, 120 horas al mes en el móvil podría leer en ese tiempo 24 novelas, es decir, 288 novelas al año. Una persona está unas 23 horas al mes en redes sociales, lo que se puede traducir en cinco grandes novelas. No hay excusa para leer libros como El cuento de la sirvienta, Jane Eyre o Matar un ruiseñor. En las 25 horas mensuales de media que se pasan enviando mensajes se podrían leer otros cinco libros, toda la serie de Crónicas de Narnia de C.S. Lewis, por ejemplo.

   El objetivo no es tanto aumentar el número de libros leídos convirtiendo la lectura en una competición como ser conscientes de la manera en la que usamos el tiempo, evitando ponernos excusas para no leer. No hay que llegar a leer 200 libros al mes. Ni siquiera 100. Dedicando 10 minutos al día leyendo en lugar de navegar por redes sociales ya se está leyendo cinco horas al mes, suficiente para terminar un clásico como El guardián entre el centeno de Salinger. Y si una novela es una lectura demasiado extensa ‒aunque las hay muy cortas‒, siempre se puede recurrir a relatos, que se pueden leer en una hora o en menos.

Comentarios

comentarios