Hoy es mi décimo día de ayuno. Estrictamente no es un ayuno, porque tomo un brebaje hecho de sirope de arce y palma, con un limón exprimido y una pizca de cayena molida. Es la tercera vez que lo hago, y siempre me ha venido muy bien.

   La fecha buena para esto dicen que es al comenzar la primavera y el otoño. Mi día a día ha consistido en desayunar un vaso de agua del grifo, con dos cucharadas soperas del sirope y un poco de cayena. El sirope tiene los nutrientes necesarios, con el aporte de la vitamina c del limón y la cayena sirve para evitar los bajones de tensión. Más tarde, cuando el cuerpo me lo volvía a pedir, me preparaba otro vaso, y así hasta irme a dormir. Ha habido días de 4 vasos y otros de solo 2, acompañados de alguna cucharadita sopera del sirope cuando no me apetecía tomar el brebaje. También he tomado una manzanilla endulzada con otro sirope que estaba por casa, y así lo gastaba, de agave; y siempre he terminado el día con una infusión laxante. Ninguna cosa extraña, ni milagrosa más.

   Tenéis más detalles en este artículo del que voy a coger un párrafo: La cura del sirope de savia.

   «Esta cura está basada en la milenaria técnica del ayuno. Un ayuno consiste tradicionalmente en no comer nada y beber agua. Si hiciéramos un ayuno convencional, que también es altamente curativo, los primeros días pasaríamos mucha hambre hasta que nuestro cuerpo comprendiera que estamos ayunando y no vamos a comer más. En ese punto perderíamos el hambre. Hoy en día hacer un ayuno convencional puede ser difícil de realizar con éxito, sin embargo existe una posibilidad intermedia: la cura del sirope de savia y zumo de limón. Esta cura nos permite disfrutar de los beneficios del ayuno sin pasar hambre ni tener que abandonar nuestras tareas diarias habituales.»

   Como siempre hay lectores escépticos y críticos contumaces (que no suelen leer más allá del titular antes de hacer sus comentarios), he buscado dos noticias de medios de comunicación serios que dicen cosas como las que paso a resumir:

La ciencia explora el valor del ayuno para luchar contra el cáncer

   «El ayuno durante días o semanas, con solo agua o prescindiendo solo de alguna clase de alimentos, o limitando las horas del día en las que se puede comer, es una práctica casi universal entre las religiones mayoritarias. Algunas le atribuyen cualidades regeneradoras. Desde un punto de vista científico, el ayuno parece aportar longevidad y una mejor salud en estudios con animales y no requiere tantas penalidades como la restricción calórica. Y parece que algunos de los beneficios más rápidos y patentes los obtienen los animales con tumores.

   Cuando alguien deja de comer uno o más días, su metabolismo cambia de marcha ante el estrés. La proliferación celular se ralentiza, se activa el proceso de autofagia en la que el organismo elimina células viejas o defectuosas y, en general, comienza a alimentarse de sus propias reservas de energía. Por el momento, se ignora cómo y por qué esta práctica parece ser beneficiosa para la salud.»

El ayuno y sus beneficios para la salud

   «Mucha gente desconoce que ayunar, siempre de una forma controlada o bajo supervisión médica, puede ser beneficioso para la salud. Cada vez hay más estudios y experiencias clínicas que corroboran los aspectos positivos que tiene no tomar alimentos sólidos con fines terapéuticos, y más aún si ese ayuno va acompañado de ejercicio físico. Es un procedimiento poco conocido aún, aunque hay países como Alemania, Francia, Suiza o Austria, en los que los médicos llegan a prescribir el ayuno como método de curación en lugar de los medicamentos.

   Los beneficios de un ayuno terapéutico bien llevado y controlado no se limitan exclusivamente al ámbito de la salud. Se trata de un procedimiento simple y barato, que podría ahorrar mucho dinero público en camas de hospital y en tratamientos médicos más o menos costosos. El doctor Pablo Saz asegura que “se gasta mucho dinero en algunas de las enfermedades que se resolverían con el ayuno de manera económica. Michalsen, uno de los mayores investigadores del ayuno, dice que si las enfermedades que él resuelve con el ayuno las curase un solo medicamento, sería multimillonario. Porque tendría una publicidad asombrosa y unas ganancias enormes. El problema es que el ayuno no es una patente de la industria farmacéutica”.»

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