Nabokov

   Ya sea por la velocidad en la que nos comunicamos o por la limitación de caracteres que a veces tenemos, hoy en día nos resultaría bastante complicado mantener una conversación por redes sociales o por móvil sin echar mano de los emoticonos, esos signos de puntuación que están al margen de las convenciones gramaticales y ortográficas pero que son muy útiles para representar sentimientos complejos. Oficialmente se considera que el nacimiento de los emoticonos tiene lugar el 19 de septiembre de 1982, cuando Scott E. Fahlman, científico de computadoras de la universidad Carnegie Mellon, propuso usar de la secuencia de caracteres : – ) en el asunto de un boletín escolar para indicar que el comentario contenía una broma, en respuesta a la sugerencia de Neil Swartz de usar (*) con el mismo fin. En concreto el mensaje decía lo siguiente:

«Propongo la siguiente secuencia de caracteres como marcador de bromas:

: – )

Léanlo de costado. De hecho, es probablemente más económico para marcar cosas que NO son bromas, dadas las discusiones actuales. Para ello, usen : – (»

   Sin embargo, si extendemos el concepto de «emoticón» a cualquier uso expresivo de símbolos tipográficos para crear una representación de la cara del emisor, entonces no sería justo considerar a Fahlman como su creador. De hecho, la revista satírica estadounidense Puck publicó cuatro emoticonos tipográficos el 30 de marzo de 1881. Y si nos vamos todavía más atrás, en abril de 1969 Vladimir Nabokov, en una entrevista hecha por Alden Whitman para el New York Times, ante la pregunta de dónde se colocaría a sí mismo en un hipotético ranking de escritores vivos y del pasado reciente, contestó lo siguiente:

«A menudo pienso que debería existir un signo tipográfico especial para una sonrisa –algún tipo de marca cóncava, un supino paréntesis curvo, que me gustaría trazar justo ahora en respuesta a su pregunta.»

Fragmento de Bierce donde menciona el emoticón

   Claro está que el sentido con el que Nabokov propone el término, no como una broma sino como una especie de sonrisa retórica llena de información y que evita tener que responder a una pregunta, es muy distinto al concepto ideado por Fahlman.

   Pero todavía es posible ir más atrás en la genealogía literaria de los emoticonos. En 1887 Ambrose Bierce, en un ensayo titulado «For Brevity and Clarity» propuso una serie de reformas para el inglés y su puntuación en su estilo sardónico habitual. En concreto propone el signo de puntuación de la risa, escrito así ‿, que representa una boca sonriente que debe ser añadida a cada frase jocosa o irónica. Muchos ‿ habría escrito Bierce en sus textos si hubiera decidido ponerlo en práctica.

Comentarios

comentarios