El Terrorismo Occidental enciende la chispa de la guerra en una Arabia Saudí de 2032; las tormentas de polvo de 2041 dejan atrás toda duda sobre el cambio climático; y hacia 2047 los disturbios europeos por la independencia del resto del mundo crispan a las fuerzas armadas de todo el globo. El 7 de agosto de 2050 arranca el conflicto hacia el que la Tierra había virado dos décadas atrás: la Guerra Postrera.

genesis bernard beckett

   Un par de años después, una República formada en las Aotearoa (Nueva Zelanda) se encuentra completamente aislada del resto del mundo a través de una valla marina de 30 metros de altura y un sistema de defensa nunca antes visto basado en la tecnología. Adán Forde nace en esta República a finales de un conflicto que ha modificado por completo a la sociedad.

   Muchas décadas después de la muerte de Adán Forde, Anaximandro accede al examen oral de cinco horas que la permitirá formar parte de la Academia, el órgano de gobierno central de su sociedad. Su tema de especialización, «Vida y época de Adán Forde, 2058-2077». La puerta se abre, los examinadores preguntan, y empieza el examen.

Génesis es un recorrido en el tiempo a través de varios relatos entrelazados

   Génesis arranca por el final de la historia, con una Anaximandro entrando a una sala en la que tres examinadores observan y hacen preguntas mientras ella responde. Los primeros tres párrafos de este artículo, aunque parecen desvelar buena parte del libro, apenas raspan las cinco primeras páginas de la novela, que se despliega ante nosotros profundizando en el pasado de Anax.

   El libro transcurre, formalmente hablando, en el presente de la Academia y dentro de la sala del examen. Sin embargo, las palabras de Anaximandro nos trasladan al inicio de la República, a la infancia de Adán, y al momento del pasado en que todo el presente nace. Al génesis del mundo en que Anax vive.

   Mientras expone su tesis, Anaximandro rememora su preparación de los últimos tres años junto a su maestro Pericles, y nos muestra cómo es su sociedad presente. A través de su voz, se nos enseña cómo era el pasado en que Adán Forde vivió y murió, y cómo cambió el mundo de nuevo.

   También se nos presenta, ya en las dos primeras páginas, el declive de la sociedad en que vivimos nosotros y el alzamiento de la República. Los avances en inteligencia artificial que ocurren en el seno de esta, y la importancia de la ética y filosofía en la educación de la IA forman una parte importante de la novela.

   Los flashbacks de Anax, la historia a través de su voz y los documentos digitales conservados del pasado, así como las preguntas de los examinadores, forman un relato sólido y coherente en el que nada es lo que parece. La verdad en torno a la que gira el presente de Anax se muestra en la penúltima página del libro. Hasta entonces, 150 páginas que beber a ritmo acelerado, y en la que los diálogos forman el hilo conductor.

Conversaciones filosóficas, y diálogos como hilo narrativo

Génesis Bernard Beckett

Algunas de las muchas portadas del libro

   Pocas novelas hay en la que el diálogo se use mejor que en Génesis, pero Bernard Beckett sabe usar el recurso de la prosa en boca de Anax. Sus palabras son la estructura en la que se enmarcan el resto de relatos, y el examen de entrada a la Academia la excusa para mostrar la evolución de la sociedad.

   Leer Génesis es aventurarse en una historia pasada que muestra una posibilidad de nuestro futuro, y la forma que usa el escritor para contarla es la de un examen. Anax desplaza a Beckett en el libro, y se convierte en la redactora y cronista de lo que Forde hizo en el pasado, y de la importancia de esto en el presente de la historia.

   Los examinadores preguntan, y Anax responde a través del examen oral. A veces, responde con conversaciones enteras entre Forde y José; o entre Forde y Arte. Pero en esta reseña no diremos quién es Arte y su papel en la República o la Academia, ni tampoco qué rol juega José.

   Sí diremos que las conversaciones están medidas de modo tal que, aunque filosóficas, son perfectamente asequibles hasta para un niño de diez años. De hecho, la novela se cataloga como juvenil no por el hecho de que esté únicamente destinada a estas edades, sino porque cualquier joven puede leerla.

   Cualquiera entiende lo que Arte intenta enseñar a Adán, y lo que aprende de él. A medida que la conversación se prolonga y Anax transmite su forma de ver el pasado a los examinadores, el lector aprende lo que Beckett, profesor en Nueva Zelanda, busca enseñar. Y el mundo se vuelve patas arriba.

   Abstenerse de su lectura quien pretende conservar el suelo debajo de los pies o quien tenga miedo a un futuro en que todo cambie. Si uno pretende que la sociedad se mantenga del modo en que es en la actualidad y teme un nuevo orden social, asomarse a este libro puede causarle vértigo. Pero si estamos dispuestos a abrazar otras posibilidades, y no tenemos miedo cuando nos colocan en segundo plano, el libro supone una auténtica delicia y maravilla.

¿Quién es el protagonista del libro, y por qué no puedo dejar de leerlo?

   Beckett es uno de los escritores que más control he visto ejercer sobre sus líneas, con excepción quizá de Dan Simmons. Nos muestra en cada párrafo una pequeña parte de una historia mucho más grande, y línea tras línea va desvelando cortinas de un relato casi inasumible y cosido en una de ellas.

   El autor construye todo un mundo en el que el protagonista no queda del todo claro. ¿Es Anax, mientras se examina? ¿Pericles, su maestro, y el modo en que le instruye? ¿Es Adán Forde y su vida? ¿O quizá Arte? Debido a la estructura, resulta muy complicado, una vez leído el libro, señalar a uno solo de los personajes y decir «el libro va sobre él o ella». Prácticamente imposible, incluso cuando uno lo relee cuatro o cinco veces más.

   Porque es tremendamente difícil leer Génesis, llegar a la última línea, y no hacer retroceder de nuevo el tiempo, desplazar todas las páginas, para leer de nuevo el principio y seguir con el resto de la novela. Bernard Beckett ha diseñado (es el verbo correcto) una narrativa que requiere de varias pasadas, una trampa para el pensamiento. Trampa asequible debido a la baja dificultad y el lenguaje llano usado. Casi podemos ver a Anax frente a los examinadores, contando la historia.

   El libro acelera con cada hora que Anax pasa en el examen, y cada escena sucede cada vez más rápida que la anterior hasta alcanzar la violencia y velocidad del último instante. Es en ese momento en que entendemos el título del libro, y el génesis de todo lo contado en él. Es al final cuando se desvela el inicio.

   Pero este inicio que se cuenta en el último instante solo puede entenderse y meditarse con éxito si uno gira el libro, observa la portada, lo abre, y arranca a leer de nuevo. En esta iteración con una pista más que la primera vez que lo hizo. Es en ese momento que el libro brilla de un modo totalmente diferente.

   Beckett ha conseguido escribir dos libros en un solo volumen, porque la segunda vez que uno atraviesa sus páginas la narrativa y perspectiva ha cambiado por completo.  Sin duda, una maravilla narrativa que merece la pena difundir.

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