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   Escritores, podéis tomaros un respiro, ha pasado noviembre y con él NaNoWriMo. La relación entre el Mes Nacional de la Escritura de Novela y la búsqueda por encontrar un algoritmo capaz de escribir una novela que parezca hecha por un ser humano sigue consolidándose año tras año, debido en gran parte al NaNoGenMo. Este año el vínculo se ha estrechado aún más gracias a la programadora Janelle Shane. Shane se ha dedicado desde hace algún tiempo a desarrollar redes neuronales que sean capaces de imitar todo tipo de comportamientos y actividades humanas, como la creación de hechizos de Dragones y mazmorras, de fanfictions de Harry Potter, de chistes, de recetas de cocina o de disfraces de Halloween. El funcionamiento de la red neuronal es fácil de entender a nivel teórico: simplemente hay que darle una larga lista de ejemplos de lo que se quiera que haga ‒cuantos más mejor‒ y dejar que aprenda de ellos para generar muestras similares.

   Todos los ejemplos anteriores parecen sencillos, pero ¿puede una red neuronal hacer algo tan complejo como escribir una novela entera? Se supone que sí. De hecho, el ingeniero de software Zack Thoutt ya trabajó en intentos para conseguir una que no solo escribiera una novela sino que fuera la continuación de Canción de hielo y fuego y que coincidiera con la planificación de George R. R. Martin. Sin embargo, Janelle Shane es mucho menos ambiciosa. Ella se conforma con una red neuronal capaz de escribir el comienzo de una novela mejor de lo que lo haga cualquier ser humano o, al menos, un comienzo de novela que no se pueda saber que está hecho por una máquina.

   Shane empezó dándole a la red neuronal un par de centenares de inicios de novelas conocidas. Se supone que si los ejemplos que utiliza la red neuronal son lo mejor que ha producido el ser humano, la obra derivada debería ser también de altísima calidad. El problema es que la base de datos también tomó más de 900 frases iniciales presentadas al certamen anual Bulwer-Lytton, que trata de encontrar las peores frases iniciales de la literatura. Además, un varios cientos de ejemplos no eran suficiente y ocurrió lo que pasa cuando una red neuronal trabaja con pocos datos, que no comprende bien la globalidad de lo que se pretende y ofrece resultados que no tienen sentido.

   Para que la red neuronal funcionase como es debido eran necesarios miles de ejemplos. Cuantos más ejemplos, mejores resultados. Así que Shane hizo un llamamiento a los participantes de NaNoWriMo para que le echaran una mano. Al acabar el evento, la programadora conseguía tener en su poder más de 11.000 frases iniciales de novelas.

   Shane anunció por Twitter que está descargando los datos y que ha empezando a entrenar a la red neuronal. De momento no hay resultados concluyentes, pero en su cuenta ha ido haciendo algunos comentarios sobre sus progresos y no parece que haya conseguido lo que se proponía. ¿Conseguirá una Inteligencia Artificial escribir una novela que no solo parezca humana sino que sea mejor que la escrita por un ser humano? En el futuro, es posible. En el presente, parece todavía poco probable.

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