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Los programas antiplagio es un tipo de software destinado a detectar plagios contrastando un documento con diferentes bases de datos en busca de coincidencias; a continuación permiten generar un informe con el porcentaje de similitudes, determinando así hasta qué punto son parecidos dos documentos. Sin embargo, ¿qué pasaría si lo que se utiliza como fuente original es una obra clásica y se contrasta con bases de datos llenas de documentos anteriores? ¿Sería posible detectar así posibles plagios históricos o, cuanto menos, nuevas fuentes sobre las que se han basado esas obras? Eso es lo que Dennis McCarthy y June Schlueter intentaron hacer nada más y nada menos que con William Shakespeare, y según informa The New York Times los investigadores llegaron a la conclusión de que el Bardo utilizó como fuente de inspiración para once de sus obras un manuscrito prácticamente desconocido hasta la fecha

Utilizando Wcopyfind, McCarthy y Schlueter vincularon once piezas teatrales de Shakespeare, entre las que se incluyen El rey Lear, Macbeth o Ricardo III, a un manuscrito titulado A Brief Discourse of Rebellion and Rebels escrito a finales del siglo XVI por un tal George North, un noble menor de la corte de la reina Isabel I, nunca antes publicado y que desde 1933 ha estado, en gran parte olvidado, en alguna parte de la Biblioteca Británica.

La historia de esta invesgación empezó como tantas otras: por puro azar. McCarthy era un aficionado a Shakespeare que estaba estudiando las posibles fuentes de sus obras cuando en 2006 encontró una referencia a North en un catálogo de subastas de 1927, en el que se decía que sería muy interesante comparar su manuscrito con las obras de Shakespeare. Con la ayuda de Schlueter, profesor de la Universidad de Lafayette en Pensilvania y experto en documentos raros, dieron con el manuscrito en la Biblioteca Británica.

Wcopyfind puso de manifiesto la coincidencia de palabras relativamente raras en North y en Shakespeare, a menudo en contextos similares. Por ejemplo, en un pasaje en el que habla de perros, North usa seis términos para referirse a distintas razas, mientras que Shakespeare introduce listas similares tanto en Macbeth como en El rey Lear. Para demostrar que no es una simple curiosidad los resultados se contrastaron además con una base de datos que contiene casi todos los trabajos publicados entre 1473 y 1700. Otra de las conexiones incluye una referencia a Jack Cade, que lideró una rebelión fallida contra Enrique VI en 1450. En Enrique IV Shakespeare describe la muerte de Cade con todo lujo de detalles, pero muchos de esos detalles aparecen recogidos también en el manuscrito de North.

La hipótesis planteada por McCarthy y Schlueter ha dividido a los expertos en Shakespeare entre los que lo consideran como una posibilidad real y los que piensan que no se sustenta sobre pruebas sólidas. En cualquier caso, los autores de esta investigación se apresuraron a aclarar que ellos no insinúan que Shakespeare cometiera plagio sino que se inspiró en algunas de las páginas de North, que las usó como fuente. El halo de misterio que hay alrededor de Shakespeare ha hecho que su figura esté rodeada de mitos y leyendas, muchos de ellos bastante absurdos, pero parece que esta teoría no es del todo descabellada, teniendo en cuenta que tiene el apoyo de expertos muy solventes en la obra del dramaturgo. Con todo, con el material de que se dispone es probable que no sea posible determinar si Shakespeare realmente leyó o no el manuscrito no publicado de North. Parece que el misterio nunca dejará de acompañar al Bardo.

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