Imagen vía Shutterstock.

Según la Sociedad Lingüística de América, los investigadores han catalogado unas 7.000 lenguas humanas diferentes en todo el planeta. Aunque pueda parecer que a estas alturas ya está todo el trabajo hecho en este ámbito, a día de hoy antropólogos y lingüistas continúan encontrando nuevas lenguas. De hecho, recientemente ha vuelto a ocurrir con una lengua descubierta en un pueblo en la parte norte de la Península Malaya.

La lengua en cuestión ha sido descubierta por investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, durante un proyecto llamado Lenguas del Semang, que pretendía documentar y recopilar datos sobre la forma de hablar de las personas de esta etnia. Los investigadores estaban estudiando un idioma llamado Jahai en una aldea de la zona, cuando se dieron cuenta de que no todas las personas estaban hablando lo mismo, que una parte de ellos estaban usando palabras, fonemas y estructuras gramaticales que no se usan en Jahai y que, por tanto, estaban hablando un idioma diferente.

Este nuevo idioma, llamado Jedek, es hablado por una comunidad de unas 280 personas ‒recordemos que es necesario un mínimo de 100.000 hablantes para garantizar su supervivencia a medio plazo‒. En palabras de Joanne Yager, autora principal del estudio, que se publicó en la revista Linguist Typology, algunas palabras sugieren un vínculo con otras lenguas de la variedad Aslian, dentro de la familia de lenguas Austroasiáticas, habladas muy lejos, en otras partes de la Península Malaya. Se supone que ese grupo de hablantes de Jedek forma parte de una comunidad de cazadores‒recolectores que alguna vez vivió a lo largo del río Pergau pero que se reasentaron en el norte de Malasia.

Yager explica en una entrevista que lo que ha hecho esta lengua tan particular es que nadie se hubiera dado cuenta de que existía. No se trata de una tribu desconocida, perdida en mitad de la jungla, sino que es un pueblo previamente estudiado por antropólogos. Pero ni siquiera los antropólogos se dieron cuenta de que era un idioma distinto. Una de las razones por las que pasó desapercibido podría deberse a que no existe un nombre oficial para designarlo; es por eso que los investigadores que lo descubrieron decidieron bautizarlo como Jedek, en honor a uno de los términos más comunes del idioma.

«La documentación de lenguas minoritarias en peligro como Jedek es importante, ya que proporciona nuevos conocimientos sobre la cognición y la cultura humana», dice en un comunicado Yager. Y, de hecho, esta nueva lengua refleja la cultura de la sociedad que la utiliza. No existen palabras para la propiedad, ni para acciones como robar, comprar o vender, pero hay un vocabulario complejo sobre compartir e intercambiar. Eso indica que hay muy poca violencia en el pueblo, que no hay leyes ni tribunales o que apenas se les inculca a los niños el sentido de la competitividad. Más bien, se espera que todos ellos tengan las mismas habilidades necesarias para las labores de caza y recolección.

El Jedek no es el único idioma descubierto en los últimos años. En 2013 los investigadores descubrieron que 800 personas hablaban una lengua tibetano-birmana desconocidam, bautizada como Koro, en el estado indio de Arunachal Pradesh. También en 2013, los lingüistas en Australia descubieron que 350 personas hablaban un idioma que denominanron Light Warlpiri, una mezcla de inglés y de dos dialectos locales, en la aislada ciudad de Lajamanu. Hay que decir que esa lengua es una evolución reciente y que la mayoría de sus hablantes tienen menos de 40 años, lo que significa que se desarrolló en las últimas décadas a medida que los trabajadores de la comunidad estuvieron expuestos a más inglés mientras trabajaban en ranchos, trayendo palabras nuevas a casa y enseñándoselas a sus familias.

Comentarios

comentarios