Qué complicado de responder… Yo no soy mi nombre. No soy mi edad o procedencia. No soy mi trabajo o aficiones. No soy lo que veo, ni lo que ven los que me miran. Tampoco soy lo que tengo, ni lo que he conseguido. Hoy no soy lo que fui ayer, ni mañana seré lo que hoy. ¿Soy lo que pienso, y lo que hago con eso que pienso?

Hace poco hice esta foto mientras leía ese libro en un parque, y se me ocurrió compartirla en el Facebook. Entonces se inició una interesante lluvia de ideas y conceptos, que paso a relatar de forma literal, quitando nada más los apellidos de mis amigos. Si queréis aportar vuestro punto de vista, podemos seguir en los comentarios. Es un tema que me apasiona, porque quizás la vida consista nada más que en intentar descubrir a ese YO escondido dentro de cada uno de nosotros:

Yolanda: No soy nada y lo soy todo.

Arkaitz: A la vez?, ¿o como una evolución de la nada al todo?; ambos extremos juntos y en el mismo lugar.

Yolanda: Ambos extremos juntos, sin mí (tí) no hay realidad, pero yo(tu) no soy(eres) mis(tus) pensamientos.

Yolanda: Complicado y sencillo a la vez.

Arkaitz: Sartre decía que «somos lo que hacemos con lo que hicieron con nosotros». Creo que se quedaba cortito.

Yolanda: Sí, hay muchos factores que nos afectan, lo que nos hicieron, lo que hicimos y hacemos con eso, la sociedad, el entorno, nuestra propia programación, y quién sabe, ¿vidas anteriores? Creo que no somos nada de eso… todo eso es la capa que cubre a quién realmente somos.

Arkaitz: Entonces, vayamos quitando esos velos para descubrirlo 

Yolanda: En ello estoy, je je… aúpa ahí 

LorenaUuuuiiiiiiii, está la cosa de pensar mucho… Y sobre todo que estén en concordancia las cosas que se escriben con lo que realmente se piensa, viva la filosofía!!

Arkaitz: Vivaaaa!!

PakkoMe observo. Estoy, soy… Observo mi mente, mis pensamientos. No soy mis pensamientos. Ni soy quien está tratando de darse cuenta de lo que soy. Estoy… Soy, aquí, ahora, una silenciosa presencia consciente. Saludos amigo Arkaitz 

Arkaitz: Una vez, hablando de que a veces me parecía estar en un cine viendo la pantalla, siendo yo el espectador y lo proyectado a la vez, el tipo me contestó con esta pregunta: «Y si también eres el proyector??»

Yolanda: Lo eres todo, y no eres nada 😉

Pilar: Percepciones! Somos percepciones!

Yolanda: Bonitas e interesantes reflexiones.

Alfredo: Soy el resultado de juntar todas las vivencias desde que nací hasta el día de hoy, aderezadas por todas aquellas personas que han pasado por mi vida, y con una personalidad marcada por todas las personas que han cuidado de mi; empezando por mis padres y mi familia. Soy una persona entre personas, un padre entre padres, un hijo entre hijos, una pareja entre parejas, un amigo entre amigos.

Arkaitz: Eres un tío de puta madre!!

Alfredo: Tú también y me ha encantado que tu vida y la mía se encontraran. Ha sido genial.

Pilar: Todo lo contrario de lo que dice el poema!?

Arkaitz: Pilar, qué poema es ese??

PilarYo no soy mi nombre. No soy mi edad o procedencia…

Arkaitz: Gracias por llamarlo poema!! Es cierto, sí. En definitiva creo que somos AMOR, en letras grandes, y cuando nos despojemos de los velos, será inevitable brillar; y es que la LUZ es la manifestación del amor.

Pilar: Yo creo que te salió un poema…

Pinona: Soy un conjunto de cosas.

 

Para casi terminar, le voy a dar la palabra al maestro José Luis Sampedro, que decía así:

«Concebir este mundo como un Universo en llamas, una infinita hoguera, una explosión incesante de energía, creando vida y dispersándola en todas direcciones. En este incendio cósmico yo soy una insignificante partícula, una de las chispas que saltan de las llamas a millones, ascienden, lucen un instante y caen apagándose en una parábola perfecta. Ese instante lo he vivido ávido y lo vivo todavía. Ha sido hermoso. Vida, gracias».

 

Y una última pequeña idea con base a estas famosisimas frases de La Biblia:

«En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. […] Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.»

Dios para cada persona puede ser una cosa, por ejemplo un señor con barba blanca, energía, luz, amor, el Dios que hay dentro de cada uno de nosotros, o lo que sea; no creo que tenga importancia apegarse a una creencia concreta, y menos cuando todas las religiones confluyen en un lugar en el que todas las diferencias armonizan convirtiéndose en los sonidos de la misma sinfonía.

El Verbo: ¿Será que es el sonido impronunciable de una exhalación?, ¿un soplo de vida?

 

Post Data: En esto pensaba cuando en mi primer artículo pregunté aquello de «¿Para qué sirve una pompa de jabón?». Y, ahora que lo digo… ¡creo que llevo todo el tiempo hablando de lo mismo!

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