El dios asesinado en el servicio de caballeros, de Sergio S. Morán

Todo el mundo sabe que la portada y el título de un libro son dos aspectos fundamentales para captar la atención de posibles compradores, y si no, que se lo digan a Sergio S. Morán, que consiguió captar toda mi atención la primera vez que vi su novela: El dios asesinado en el servicio de caballeros —sí, el título es largo, ¿pero acaso no mola un montón?— Uno no puede resistir la tentación de que los ojos se le vayan hacia una portada tan llamativa y un título tan sugerente. Estoy seguro de que no he sido el único en ser contagiado por este efecto. El libro ha logrado su primer objetivo con éxito, el siguiente es cogerlo entre las manos y leer su sinopsis para ver qué historia depara. Otro acierto, sin duda, pues al leerla se descubre que esta es una novela protagonizada por una detective de lo paranormal que tiene en el maletero de su coche el cadáver de un dios griego. Como diría el personaje de Leonardo DiCaprio en Django desencadenado: «Caballeros… Antes tenían mi curiosidad, ahora tienen mi atención».

La editorial Fantascy editó y publicó en el año 2016 esta primera novela de Sergio S. Morán, hasta entonces conocido por ser el creador de exitosos cómics para internet y revistas —¡Eh, tío!, El Vosque, Anunciado en Televisión—. El verdadero atractivo de El dios asesinado en el servicio de caballeros no se queda tan solo en su exterior, por suerte, es en su interior donde reside su valor. Pocas veces el mercado español saca a relucir un libro de este estilo, y eso es de agradecer. Estamos ante una suerte de novela negra mezclada con lo fantástico, un libro que aúna detectives y mitologías, investigaciones y criaturas de leyenda… Noir y fantasía urbana, algo que no se ve todos los días. Tenía muchas ganas de descubrir su historia, y puedo decir que no me ha defraudado, aunque tampoco se ha convertido en una obra digna de dioses.

Verónica Guerra es la protagonista absoluta del libro —alias Parabellum, para cuando está trabajando—, de esto no hay duda posible ya que, de hecho, todo el texto es narrado por ella. La trama da el pistoletazo de salida con un misterio a resolver: Verónica tiene en el maletero de su coche el cadáver de un supuesto dios, y no recuerda nada de las últimas horas vividas. De inmediato, la investigación se pone en movimiento y, poco a poco, con un estilo ágil, Morán nos va presentando la rutina de trabajo de Parabellum y la vida privada de Verónica. Esta dualidad de personalidades internas recorre continuamente toda la novela, enfrentando los dos mundos con los que la joven tiene que lidiar día a día.

El caso de Verónica la lleva en un primer momento a la localidad de Burgos, pero es en realidad en la ciudad de Barcelona donde se desarrolla toda la aventura. En sus páginas encontramos un enorme abanico de personajes secundarios, desde humanos normales y corrientes, a criaturas fantásticas como pueden ser valkirias, fantasmas, vampiros, minotauros, gorgonas… A grandes rasgos Morán dispone dos culturas clásicas y populares: la de los nórdicos, y la de los griegos. Y bebe de referentes como Todos los detectives se llaman Flanagan, de Andreu Martin y Jaume Ribera. Todo está aderezado por un sentido del humor que el autor ha admitido heredar del propio sir Terry Pratchett, y hay montones de recursos para intentar sacarnos una sonrisa o una carcajada. A veces lo consigue con creces, otras tengo que admitir que no tanto. De hecho, para mi gusto, Morán termina abusando un tanto de las metáforas y las retóricas y el efecto cómico pierde cierta fuerza por el camino.

Es un libro que se mantiene fresco y en movimiento todo el rato. Sabe medir bastante bien los tiempos, escogiendo el momento adecuado para dar acción, para dejar reposar el misterio, etcétera. Gracias a eso su lectura nunca decae, excepto quizás hacia la parte del clímax final, el cual encuentro un tanto errático y, a pesar de ser consciente de su componente fantasioso, creo que hay que aceptarle bastante la suspensión de incredulidad para según qué secuencias. No obstante, y quitando unos pocos peros, es francamente disfrutable. Algunos dicen que recuerda a Buffy, cazavampiros, a Percy Jackson, o a las novelas del detective Harry Dresden. Morán maneja algún que otro tropo y cliché típico de esta clase de aventuras con gracia y soltura, incluso le da alguna que otra vuelta. La historia tiene un innegable espíritu nacional, se siente y se respira parte de nuestra cultura. Hasta el fútbol —algo tan de a pie para los españoles—, tiene una importante relevancia aquí. Su diversión es agradable, sin pretensiones, y los capítulos de corta duración ayudan a avanzar casi sin darte cuenta. Además de contar con el añadido de que Verónica es una protagonista muy lograda que sostiene bien toda la novela.

El subtítulo de la obra: «Un caso de la detective Parabellum», y el éxito que ha cosechado, auguran que esta, posiblemente, no sea la última aventura de Verónica. No me extrañaría, es un formato que funciona perfectamente para un par de entregas más, por lo menos. Yo mismo he echado en falta que el autor ahondase un poco más en el pasado de Verónica, por ejemplo, ya que nunca se llega a descubrir cómo es que ella empezó en el mundillo de lo paranormal, algo que me da mucha curiosidad.

Pero, sin duda, lo mejor es saber que el nacimiento de un libro de este estilo puede triunfar también en España. Eso abre muchas puertas, y eso siempre es bueno. Por lo demás, solo me queda añadir que si te gusta lo paranormal, si te gustan las novelas negras —o si como a mí, te ha llamado la atención su título, su portada, y su sinopsis—, estas de enhorabuena, porque El dios asesinado en el servicio de caballeros es una rara avis que te proporcionará un entretenimiento muy ameno y molón.

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