José Antonio Juárez Díaz ―más conocido entre sus círculos cercanos como Jaju― lleva tres años ejerciendo como psicólogo y terapeuta de parejas en la provincia de Almería. A pesar de la reticencia que aún predica nuestra sociedad a la hora de acudir a este tipo de especialistas, su consulta ha tenido muy buena acogida entre todas las personas que buscan ayuda. Concretamente, en temas relacionados con las infidelidades, algo que a simple vista parece solo cosa de unos pocos, pero que en España afecta a más de un treinta por ciento de las parejas, posicionándonos como uno de los países con mayor índice de infidelidad de Europa.

Dada la poca información relacionada con este tipo de conflictos sentimentales y la cantidad tan elevada de personas que le piden cita por ello, José Antonio ha decidido comercializar una guía titulada La infidelidad: Un Camino con Salida, gracias a Insomnia Ediciones, con la que pretende arrojar un poco de luz sobre el asunto. Su sinopsis cita lo siguiente: «La vida es como un camino. Siempre hemos escuchado esa metáfora y siempre la escucharemos. Sin embargo, hay que saber encontrar todos los senderos que lo conforman, entre ellos las relaciones afectivas y de pareja. Pero siempre hay dificultades y retos. ¿Quieres descubrir cómo superar el trayecto y llevar tu relación de pareja a buen puerto? ¡Atrévete a superarte!».

He tenido la suerte de poder conocer al autor en persona y que me concediese una entrevista para poder aclarar ciertos matices sobre esta obra, sobre la infidelidad y, en general, sobre su concepción del mundo como terapeuta de pareja.

 

El tema que has escogido para tu guía es muy poco frecuente. ¿Fue esa una de las razones determinantes para publicarlo?

En principio no fue tanto por lo poco que se da en la literatura, sino por la frecuencia de casos que hay en el ámbito profesional. Hay muchísima gente, sobre todo por lo que sabemos por las búsquedas de internet, con este problema. Eso me hizo pensar en por qué, de algo que causa tantos problemas y que la gente tiene tan presente y les aporta tanto sufrimiento, no hay más literatura al respecto. No tiene sentido que haya mucha necesidad y pocos medios para afrontarlo. Al final todo esto fue un complemento a tener en cuenta, pero mi prioridad era poder ayudar a la gente que sufre este tipo de problema.

Mucha gente cree que la infidelidad es un tema escabroso del que no se puede salir una vez que entras, tanto por parte del ejecutor como de la pareja. En la sinopsis de tu obra das a entender que se puede salir de una situación así. ¿Qué le dirías a esa gente que opina que es imposible superar una infidelidad?

Me encantaría poder transmitir la experiencia que uno tiene a nivel profesional de las soluciones que se consiguen y los medios para ello. A mí me parece algo muy obvio porque yo veo que la gente lo soluciona, lo he palpado, sé que puede haber parejas muy felices que han pasado por una infidelidad. Muchas veces la experiencia llega a servir para reforzar la pareja, como una más de tantas dificultades que influyen en una relación. Si te rindes, no sirve de nada. Hay gente que no cambia y gente que sí, pero la que no cambia no es porque no pueda, sino porque no quiere.

Es un tema que se deberían realizar en consultas porque hay mil factores psicológicos y «debilidades» biológicas que necesitan de la ayuda de un profesional, no porque una persona sea débil, sino porque no somos conscientes a simple vista. Además, una infidelidad no siempre es indicativo de que no hay amor en la pareja, sino de una falta de necesidad biológica que pocas veces se tiene en cuenta. Es uno de los principales motivos que hay que ver en consulta y lograr entender fuera de los tabús y la cultura que tengamos.

Has comentado todo el rato el punto de vista de la persona que engaña, pero no de quien se siente traicionado por ese engaño. ¿Cómo podría solucionar una infidelidad la otra cara de la moneda? ¿Sería posible?

Por lo que he experimentado en mi consulta, una infidelidad es medianamente sencilla de resolver siempre que se tengan los protocolos adecuados y una dinámica correcta. Si una vez que se ha trabajado para superarla se vuelve a romper la brecha de confianza y sinceridad que se ha creado, y se vuelve a cometer un acto del mismo tipo, ya es mucho más difícil. Se puede, con coraje y fuerza, pero ya implicaría un riesgo mucho más grande de ruptura.

¿Y si no hubiera una segunda vez?

Sí, se podría. Hay que entender el mundo emocional, por qué esa desconfianza; sentar unas bases y unos principios que estabilicen la relación de una determinada manera. En estos casos, la psicología y, sobre todo, la terapia de pareja, se basan precisamente en unos conocimientos psicológicos y unas bases de una relación sana que poca gente se para a reflexionar. Las parejas que viven dentro de una relación sana son las que llevan unos valores y unas ideas dentro de su relación que permiten eso. Se puede perfectamente, es difícil, pero hay que afrontar ese mundo emocional.

En el nivel de la adolescencia, por ejemplo, se tienen conceptos muy equivocados del amor y los referentes que tenemos en la cultura actual suelen ser bastante malos. Tengo personas de esas edades que no vienen a consulta, pero sí que me envían correos electrónicos para consultarme sus dudas y he podido comprobar lo mal informados que están los jóvenes en cuanto al amor se refiere.

¿Por qué decidiste que Insomnia Ediciones era una buena editorial con la que comenzar?

Aunque estuviese empezando, May, la editora, me pareció una chica fantástica, con muchísimo potencial. Con la edad que tiene, montar una editorial, ser ya autora, editora… es que, además, me parece súper inteligente en todos los aspectos. Y como tiene una edición tradicional y yo no tenía que invertir nada ―estaba en una fase complicada― ha sido tanto una cosa como la otra lo que me hizo decidirme. Sé que es una persona de confianza que me va a decir lo que necesitamos de forma clara, no quiero a alguien falso que me diga a todo que sí. Valoro mucho la transparencia. Además, por su forma de trabajar, te ríes bastante. Me refiero a que no te hunde en ningún momento, siempre te anima a seguir a pesar de los posibles fallos.

¿Tienes en mente más obras del estilo o te vas a atrever a cambiar de género?

Yo tengo pensado seguir sacando hasta que complete un poco todo mi bagaje de recursos terapéuticos, es decir, todo lo que yo tengo y trabajo en consulta quiero ir sacándolo, ya sea en distintos formatos o en diferentes publicaciones. Supongo que lo haré en distintas porque no puedo abarcarlo todo de golpe en un tocho que después la gente no lea.

May López Fuentes (editora): Es más, estamos considerando el formato en audio libro porque hay muchísima gente que tiene algún tipo de discapacidad de la que se suelen aprovechar muchísimo. Creemos que es importante poder llegar al máximo público posible con este tema.

Acabas de convertirte, oficialmente, en un escritor de guías. ¿Antes que escritor has sido lector o te conformabas con las lecturas obligatorias del grado de Psicología?

No he sido demasiado lector en general. Nunca he dedicado mucho tiempo a la lectura, pero una vez que entré en este mundillo descubrí que había una parte que disfrutaba, así que he empezado hace relativamente poco. Lector en general, no, pero como lector específico de temas psicológicos, afectivos y demás sí que me gusta mucho leer e informarme. Sergio Fernández es un buen ejemplo de escritor que manejo bastante.

Hay miles de personas con problemas de pareja y yo, personalmente, creo que la mayoría podrían solucionarse si buscasen un poco de ayuda con profesionales como tú. ¿Te han llegado alguna vez casos como estos, de personas reticentes en un principio a acudir a tu consulta?

Bastantes. Es muy común. Existe un prejuicio muy grande en cuanto a la infidelidad se refiere. Se suele ver como algo que debe avergonzarte, que te «pongan los cuernos» es un tema del que se habla poco precisamente por eso. Cuando se hace una terapia individual, esa persona quiere y viene motivada a aprender y solucionarlo, pero cuando la cosa depende de dos no siempre están con esas ganas. Ahí es donde se demuestra realmente el compromiso con la relación y las ganas de superar los problemas. Ya no es solo porque vengan o no a consulta, sino las ganas de solucionarlo: es un buen indicativo para la salud a largo plazo de la relación. Hay personas que ante un problema huyen o lo dan por perdido, consideran que es algo que no se puede solucionar y que es una incompatibilidad base, pero el noventa y nueve por ciento de los problemas no vienen por temas de personalidad, costumbres o gustos, sino por el confrontamiento de esos problemas y las ideas que se tienen sobre el amor. Y todo este tipo de cosas se pueden cambiar, modular y demás. Lo más importante es la introspección, pero no todo el mundo está dispuesto a hacerlo.

¿Cómo puede ayudar tu libro a las personas que creen necesitar ayuda, pero no son capaces de pedirla en voz alta?

Justamente, como uno de los formatos que vamos a sacar es digital, pueden disponer de ello incluso en el móvil y ni siquiera su pareja podría enterarse. Realmente puedes leer y aprender cómo cambiar una situación sin estigmatizar y echarle más peso encima a la otra persona. Cuando uno de los dos lo está afrontando bien y el otro es el que está rezagado, la guía puede ser un gran recurso.

¿Solo tocas el tema de la infidelidad como algo general o llegas a entrar en conceptos como la violencia de género?

Lo suelo trabajar más bien como causas, proceso y consecuencias, incluyendo los factores intermedios y las vías para poder solucionarlo. No lo trabajo desde un aspecto tan amplio porque quería que fuese una guía más o menos escueta, que diese unas bases fijas. No es un contenido tan profundo porque eso requeriría otro tipo de publicación más extensa. Resalto lo más esencial y básico para que la gente tenga un concepto amplio de la infidelidad a nivel general, luego hay más cosas de fondo. Si quieres entrar en temas más complejos, debes esperar a mis próximas publicaciones, donde profundizaré un poco más.

Yo les propongo, a los que están indecisos de si deberían adquirirla o no, una cuestión muy simple: ¿estás sufriendo por este tema? Si es así, entonces hazte con ella, porque es justo en esos momentos en los que nos achacan los problemas cuando estamos más receptivos a aprender cosas nuevas y pueden ayudar de verdad. Si lo que tienes es, simplemente, una duda al respecto no es necesario. Puedes aprender por curiosidad, no hace falta tener el problema, pero a quien realmente le puede ayudar es a quien esté pasando por esto. Son experiencias profesionales aplicables, al fin y al cabo.

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