No es frecuente que un libro de ciencia ficción sea capaz de atraer tanto a fanáticos del género como a personas no suelen leer este tipo de historias, Ready Player One de Ernest Cline lo ha conseguido. Incluso antes de su fecha de lanzamiento, en 2011, la novela generó mucho revuelo, ya que Warner Bros se interesó por ella para su adaptación cinematográfica, que no es mala carta de presentación para asegurar su éxito. Desde su publicación, Ready Player One ha cosechado infinidad de buenas criticas y su legión de seguidores no ha hecho sino aumentar con el tiempo.

Ready Player One se desarrolla en 2044, en un Estados Unidos empobrecido y distópico, donde la única vía de escape es un vasta simulación de realidad virtual llamada OASIS. Con el mundo real derrumbándose alrededor, la inmensa mayoría de la población permanece todo el tiempo posible en OASIS, donde pueden ser ricos, poderosos y famosos. Al comienzo del libro, el fundador y propietario de OASIS, James Halliday, muere sin dejar familia ni herederos que se hagan cargo de su imperio. Inmediatamente después de su muerte, envía un correo electrónico a cada participante de OASIS, anunciando una épica competición: la primera persona que encuentre tres llaves y abra tres puertas ocultas en la simulación conseguirá un huevo de Pascua escondido y ganará todo el dinero de Halliday, incluyendo el propio OASIS.

Baste esta breve sinopsis para descubrir que Ready Player One es una especie de mash-up de elementos con los que los lectores de ciencia ficción ya están familiarizados. Hay una clara reminiscencia a Charlie y la fábrica de chocolate, en el que también encontramos al clásico niño pobre que está obsesionado con un concurso a nivel mundial. Aunque si hay algo a lo que se parece OASIS, además de al ya anticuado Second Life, es al Metaverso de Snow Crash de Neil Stephenson, con ciertas influencias de World of Warcraft y de RPGs, ya que los jugadores tienen que completar misiones para ganar puntos y subir de nivel. Ahora bien, uno de los principales atractivos de Ready Player One, que hará que el libro se gane la simpatía de muchos lectores, es que Halliday ‒y por extensión Ernest Cline‒ está obsesionado con la década de 1980 y para descifrar las pistas y ganar el concurso los participantes deberán conocer al dedillo la cultura pop de esa época. Los cazadores de huevos de Pascua, conocidos como gunters, estudian como forma de vida las trivialidades de los 80, su música, sus programas de televisión, sus películas o sus videojuegos, por lo que la novela se convierte en un torrente ininterrumpido de referencias a este periodo histórico.

El resultado es una mezcla extraña, muy entretenida, de ficción futurista y nostalgia de los 80, con referencias culturales que van desde las viejas consolas Atari o Pac-Man hasta Star Wars o Dragones y Mazmorras, pasando por Los Goonies, los Monty Pyhon o El Señor de los Anillos. En su búsqueda del huevo, los concursantes tendrán que demostrar poseer una gran variedad de habilidades extrañas, como la capacidad para recitar diálogos completos de Juegos de guerra o tener amplios conocimientos sobre dibujos animados japoneses. Si bien cabría pensar que esta mezcolanza de referencias a los años ochenta son la excusa que sustenta la historia, por debajo de ella hay una trama que consigue por sí misma mantener en tensión al lector. Aunque a ratos ese exceso de referencias resulta apabullante, el libro es fácil de leer y avanza a un ritmo muy rápido: una vez que se sientan las bases de la trama la historia se convierte en una carrera contrarreloj para conseguir las tres llaves y evitar que una malvada corporación se haga con el control de OASIS.

Es cierto que el libro se disfruta más cuando se captan la mayor cantidad de referencias pop, pero es posible disfrutarlo sin ser un gran conocedor de los años 80. Ciencia ficción para toda la familia, entretenido y sin grandes conceptos complejos, que es lo que muchas veces hace que los que no están acostumbrados a leer este género se mantengan alejados de él. Aunque el tono puede tacharse de frívolo, la trama está bien elaborada, es efectiva y engancha fácilmente a cualquier lector. Ready Player One es un excelente libro para lectores geeks y nostálgicos y podrán compartir, sin ningún tipo de pudor, con amigos y familiares no geeks cuando la hayan terminado.

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