Acostumbrado al cine de Anderson, sabía lo que vería, pero definitivamente con este film, pienso que logra dejar patente que es un profesional del stop-motion, con estilo único, además de conseguir evoluciones notables en la realización, en el detalle, si bien ya se le conocía como autor, con esta película lo reafirma.

Dicha pasión por el detalle en sus filmes es patente y ya lo distinguen. Si el stop-motion requiere de un trabajo arduo y elaborado, Anderson lo lleva al extremo.

Isle of dogs es una historia simple, un niño de 12 años (Akira) emprende un viaje a una isla llena de perros exiliados por el alcalde de una ciudad japonesa que está infestada de caninos, los cuales portan enfermedades que supuestamente contagiarán a los humanos, para salvar a su perro guardián y mascota.

La trama es simple, pero Anderson la llena de humor, buen gusto y estética, así como un manejo del color que le caracteriza en todos sus filmes. En esta ocasión apoyándose en la cultura japonesa, sus colores, música, símbolos y tradiciones logra recrear la atmósfera oriental a la perfección.

Se nota una pequeña influencia de Hayao Miyazaki, pero es más patente la de Akira Kurosawa, quien siempre se valió de los elementos de la naturaleza para dar ese toque cinemático a sus filmes. Anderson saca el mejor partido del viento en las escenas a campo abierto y los planos de sus personajes, algo que debió ser extenuante como los movimientos de pelajes, hierba, etc. Igualmente como kurosawa, Anderson gusta de aprovechar al máximo los movimientos de cámara, como el travelling que ya es más bien su sello personal.

Las interpretaciones que dan voz a los personajes, son perfectas para dar vida a un trabajo artesanal de stop-motion. Bill Murray, Bryan Cranston, Tilda Swinton , Scarlett Johansson, Greta Gerwig, Frances McDormand, Courtney B. Vance, Jeff Goldblum y hasta Yoko Ono. logran cada quien en su personaje dar los matices necesarios para que los personajes tengan una verosimilitud dentro de sus papeles de fantasía.

La historia es muy original y como en todos los filmes de Anderson, siempre denota un mensaje. La segregación de grupos vulnerables, la intolerancia y la poca empatía por los animales, quienes en este filme son el grupo a ser exterminado.  En una sociedad que se preocupa y se ocupa cada vez más por el bienestar de los animales, Anderson atina a ganar la empatía del público (de cualquier edad) una vez más.

Llama la atención el estilo que Anderson manejó para la imagen del alcalde, que recuerda a la propaganda nazista, a través de la cual, junto con la idea de un campo de exterminio para los caninos, nos evoca capítulos trágicos de la historia humana. Tal vez para hacernos reflexionar que cualquier tipo de segregación social, puede despertar el odio hacia un grupo convirtiéndolo en vulnerable.

Es agradable ver un cine de autor que sin ser tan oscuro, tan complicado, tan rebuscado, más bien sencillo, pero con gusto por sus personajes, con una estética y lenguaje cinematográfico limpio y una narrativa que deja un buen sabor de boca, logra empatizar y conectar con el público.

¿Isle of Dogs tiene todos los elementos para colocarse en ese sector de películas que con el tiempo son consideradas de culto?. Yo creo que sí, pero como siempre el tiempo y los cinéfilos lo dirán.

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