Aunque Sony eliminó su negocio de e-readers para consumidores hace un par de años, su división Pro ha seguido manteniendo viva su presencia en esta categoría. Partiendo de su dispositivo original Digital Paper ‒el DPT-S1‒, hace un año lanzó la segunda generación, la DPT-RP1, con un precio más bajo y algunas mejoras, como la pantalla flexible de alta resolución E Ink Mobius, que permite un diseño más delgado, una pantalla táctil con mejor respuesta y menor retraso o un mayor almacenamiento interno. Tanto el original como su versión mejorada son dispositivos pensados como blocs de notas de tinta electrónica destinados a reemplazar portátiles y libros impresos.

Pues bien, Sony acaba de anunciar una nueva versión, más reducida, del DPT-S1, llamada DPT-CP1. La tableta, de 10,3 pulgadas y unos 220 gramos de peso, usa un tipo de tecnología similar a la pantalla de los lectores de libros electrónicos, como el Kindle de Amazon, reproduciendo la experiencia de leer papel físico en una pantalla digital. Pero a diferencia de un Kindle, el CP1 también está diseñado para escribir en él, y para ello viene con un lápiz. El nuevo modelo también permite a los usuarios completar formularios PDF interactivos, y Sony ha creado una nueva aplicación, tanto para iOS como para Android, que permite a los usuarios exportar documentos, leerlos o firmarlos en el CP1. Las velocidades de rastreo del stylus han sido optimizadas para que haya el más mínimo retraso entre el lápiz óptico y el Digital Paper, y así el proceso de escritura sea lo más natural posible.

La CP1 cuenta con una batería con una vida útil de tres semanas con el Wi-Fi desactivado, o hasta una semana de duración de batería con el Wi-Fi encendido y se lanza a un precio de 600 dólares. Sin embargo, no está claro que replicar la apariencia del papel y de la escritura a mano sea suficiente para atraer a usuarios y hacerla más apetecible que otras tabletas más baratas o que ofrecen muchas más posibilidades. Está claro que una libreta digital de 13 pulgadas con E Ink y lector de PDF no es para todos, y es muy probable que los nostálgicos del papel prefieran leer y escribir directamente en papel, pero no deja de ser una opción interesante si se quiere el híbrido mejor logrado hasta la fecha entre el soporte analógico y el digital.

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