Van 50 artículos de domingo y por eso he querido cerrar el círculo y recopilarlos todos en un librito de 100 páginas y 46.000 y pico palabras que se puede comprar ya en Amazon. Esto ha sido casi todo lo que quería contar sobre este tema, y aquí van unas pocas frases más como punto y final.

Empecé hablando de la prisa que divide y enferma y seguí con las autoridades, que son esas fuentes de las que bebemos sin sed, y también reflexionamos sobre la mochila de la vida que no nos deja volar. Todas estas cosas son añadidos innecesarios a nuestro propio ser, que con tanto artificio y ornamento queda oculto, y como decía Sampedro quizás vivir consista en ser minero de uno mismo.

Luego seguí con explicaciones y extractos y críticas y reseñas de mi primer libro, La llave del laberinto. Con el tiempo y la perspectiva de la distancia me he dado cuenta que ese fue un texto de una profunda catarsis personal, escrita para ser digerida y compartida al final.

Como decía, minero de uno mismo.

También os planteé la pregunta para mí más importante de todas, como invitación a pensar en ello y elegir por la única opción constructiva, dejando de lado la autodestrucción; ¿Qué es lo contrario del miedo?:

El AMOR.

Dimos un paseo por el jardín de cáctuses de la amistad y nos fuimos a desconectar de todo a un retiro de meditación. Los maestros decían cosas como que el sentido de la vida está en si misma.

Nada que perder es el título de un cuento que escribí hace mucho, en el que vierto una idea que me surgió de la nada sobre cómo se reencarnan las almas, y casualmente la protagonista final es una gatita negra… Ahora puedo deciros que hace un par de meses desde la ventana del salón oíamos un angustioso maullido, y Julia salió a ver lo que pasaba… volviendo a casa con una pequeña gatita bebé adorable. Se llama Tao, y está aquí a mi lado viendo como tecleo este epílogo.

Doce veintidós, 12 22, es el número que esos otros que no vemos utilizaron para decirnos que estaban con nosotros, cuidándonos. Pero ya escribiré más sobre ello a modo de ficción; ¡no quiero que me toméis por loco!

Os conté sobre la dieta del ayuno que alguna vez he hecho, y sobre matar de hambre mi ego como camino por el que ir transitando hacia ese lugar conocido del que una vez partimos, es decir, el todo, la fuente o simplemente nosotros mismos.

El flamenco más rosa y el concurso de pavos reales son dos artículos sobre eso que tanto preocupa a los inseguros, es decir, lo que otros pensarán de ellos, lo que otros dirán; sumergidos en una competición neurótica que a nadie le importa.

Me llegó la carta de un amigo escrita a mano, como contestación por haberle enviado un ejemplar de La llave, y aproveché para tener nostalgia del romanticismo de las cartas escritas a mano.

Luego empecé a profundizar en las redes, y preocuparme por las estrategias de manipulación mediática, y la nueva pirámide de Maslow, y Facebook y la dopamina, el Fomo y Fang, y todo esto que ya va construyendo el presente.

También quise compartir con vosotros las 10 páginas Desde mi atalaya, que es el libro que tardé 10 años en escribir tímidamente. 10 páginas en 10 años dan mucho para pensar… tal vez por dejar de vivir y pensar no era capaz de escribir…

Así hasta 50 artículos incluido este.

Echando la vista atrás parece que ha sido un año productivo, con muchas lecturas, paseos y reflexiones tratando de entender las cosas, las personas, la vida, a uno mismo. Esquizofrenia de la prisa para recordar que no hace falta correr para llegar a ningún destino porque al único lugar que tenemos que llegar es a nosotros mismos. Espero que estas 100 páginas, estos 50 artículos, te hayan servido como excusa para acercarte un poco más a ese lugar, para intentar juzgarte un poco menos y dejar de juzgar a los otros, para así poder quererte más y permitir que te quieran mejor, queriendo mejor, sin miedo, porque los corazones protegidos se convierten en piedra.

Por eso, da amor, que nunca se malgasta y no se acaba.

FIN de otro círculo,

inicio de una nueva etapa.

Comentarios

comentarios