La inteligencia artificial promete ser una magnífica herramienta social. Ya se usa para optimizar el tráfico de una ciudad, localizar tumores que ni los cirujanos más experimentados son capaces de ver o traducir de forma simultánea. ¿Y si pudiese decirte con un porcentaje la probabilidad de que estés deprimido por cómo escribes?

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Varios estudios recientes añaden a la inteligencia artificial una tarea más para ayudar a la sociedad. La lectura ya se usa como prescripción médica para luchar contra la depresión. ¿Te imaginas poder descubrir si una persona está deprimida usando su cuenta de Instagram o analizando sus tuits? Información pública accesible al estudio y que nos podría indicar quién necesita ayuda y apoyo.

Usando IA para localizar personas deprimidas en Instagram

A finales de 2017 la Universidad de Vermont había hecho un increíble descubrimiento sobre Instagram usando IA. Una inteligencia artificial había escaneado 43.950 imágenes y había extraído un patrón invisible a los humanos. Gracias a 166 voluntarios se pudo establecer correlaciones sobre el color y filtros de Instagram y enfermedades mentales como la depresión.

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Es decir, en el estudio titulado ‘Las fotografías de Instagram revelan marcadores predictivos de depresión’ se establecía una forma de detectar depresión en sus primeras etapas gracias a la inteligencia artificial. Para quien ha padecido esta enfermedad o quien tiene alguien cerca que lo haya hecho entenderá la importancia de este hecho.

Detectar marcadores que indiquen que la enfermedad arranca o ya está presente es clave para encontrar ayuda profesional. Algunos de estos marcadores, en Instagram, se identificaban con el tono o con el número de rostros que salían en las fotografías.

Por ejemplo, tonos más oscuros y grises estaban más relacionados con la depresión (brillo y saturación no es lo mismo en fotografía). También había una correlación con la falta de rostros en las fotografías o el número de comentarios y “me gusta” de cada mensaje. Las fotografías de Instagram subidas por personas deprimidas eran más azules que la media, más grises, más oscuras, y recibían menos “me gusta”.

Esto no significa que un perfil con este todas estas características tenga detrás una persona depresiva, pero sí es un indicio a tener en cuenta. Podemos considerarlo un síntoma. Su presencia no indica enfermedad, pero si se dan varios síntomas a la vez podemos tener cierta seguridad. Es por eso que también se realizan estudios en otras formas de comunicarnos.

Las personas deprimidas usan palabras “absolutistas”

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Otros investigadores descubrieron usando técnicas de inteligencia artificial que las personas deprimidas usaban un lenguaje escrito diferente a las personas no deprimidas. Es decir, hay una gran probabilidad de descubrir quién está deprimida en base a sus publicaciones de Twitter.

En el estudio ‘En un estado absoluto: el uso frecuente de palabras absolutistas es un marcador específico para la ansiedad, la depresión y la ideación suicida’ Mohammed Al-Mosaiwi et al. demuestran cómo la enfermedad mental modifica el modo en que nos expresamos.

Gracias a los textos de 6.400 personas fueron capaces de sacar algunas conclusiones interesantes que sin duda serán importantísimas a nivel de diagnóstico clínico:

  • Las personas deprimidas no usan más palabras negativas como soledad, tristeza o desgraciado. Eso es un mito que hemos desterrado gracias a la IA y que pensábamos que era cierto.
  • Sí usan con más frecuencia que las personas sanas pronombres personales como yo (I), a mí mismo (myself) o a mí (me). Parece que las personas deprimidas se centran más en sí mismas.
  • El estilo también es importante, y las personas deprimidas usan más palabras “absolutistas” como siempre, nunca, completamente. Palabras extremas sin términos intermedios.

Tan importante como saber por qué las personas con depresión escriben diferente a las personas que no la sufren es conocer las diferencias de lenguaje. Sumando ambos estudios podemos estar relativamente seguros de que una persona que combine fotografías de un tipo muy concreto y una forma de expresarse característica necesita ayuda. Ahí está la clave.

Esto tiene implicaciones muy importantes en psicología y psiquiatría, como diferenciar rápidamente entre tristeza, una mala racha pasajera, apatía por el clima, depresión, tendencias suicidas y una larguísima lista de diferentes condiciones con factores comunes.

Es probable que, en unos años, los psicólogos usen herramientas de machine learning e inteligencia artificial para mejorar el diagnóstico de sus pacientes. Por ejemplo, dando antes con falsos positivos y haciendo diagnósticos certeros más rápidos.

Las técnicas actuales, aunque fiables, requieren demasiado tiempo para realizar un buen diagnóstico. En unos años el psicólogo, antes de las diez o veinte sesiones que requiere para entendernos del todo, nos pedirá permiso para analizar nuestras redes sociales.

La inteligencia artificial como herramienta predictiva

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La depresión no es el único trastorno que la IA nos está ayudando a diagnosticar. Por ejemplo, la inteligencia artificial puede usarse para detectar y clasificar con acierto personas con TEA (Trastorno del Espectro Autista), algo que ayudará a estas personas a lo largo de toda su vida.

Las personas con TEA a menudo se encuentran perdidas en un mundo de convencionalismos que no entienden. Necesitamos ayudar a padres e instituciones a diagnosticar con éxito este trastorno, y la IA, gracias al machine learning, puede echarnos una mano al respecto.

Gracias a los sensores de los smartphones y el machine learning es posible prevenir en tiempo real las tendencias suicidas. Los smartphones son magníficas herramientas para la captación de datos porque tienen multitud de sensores: cámara, micrófono, acelerómetro, sensores de temperatura y presión, sensores táctiles, etc.

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¿Y si los patrones de las personas enfermas fuesen diferentes a los patrones de las personas sanas? Esto es precisamente lo que indica la revisión que hizo John Torous, psicólogo experto en el uso de datos. Cuando en su artículo habla de los “siguientes pasos” se refiere a qué podemos hacer con toda esta información.

Acaba de ser publicado otro estudio, esta vez en el Journal de Enfermedades Nerviosas y Mentales, sobre el futuro del diagnóstico psiquiátrico usando inteligencia artificial. Aunque en el título aparece la palabra “especulaciones”, lo cierto es que muchas de estas técnicas ya pueden usarse, como hemos visto.

En otras palabras: los datos nos ayudan a identificar antes personas enfermas que usando métodos tradicionales. Si damos una oportunidad a la inteligencia artificial y la tecnología para ayudar a los médicos, sin duda nos llevaremos una sorpresa agradable. Pacientes diagnosticados antes y con mayor acierto en enfermedades tan graves como la depresión, y el smartphone jugará un papel clave.

Escribimos en el teléfono móvil con aplicaciones como WhatsApp, Twitter o Facebook. Nuestra enorme huella digital podría servir para analizar en cuestión de segundos si tenemos un trastorno mental, y cuál es este. ¿Escribes mucho? Bien, dentro de unos años puede ser clave para ahorrarte las diez primeras sesiones de consulta, esas en las que el psicólogo te analiza.

 

Imágenes | Kinga Cichewicz, rawpixel, Nathaniel Shuman, Ratiu Bia, Android Sensors

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