La colección de Ben Zurawski tiene más de mil flip books, algunos de más de cien años.

Un flip book es un libro, generalmente de pequeño tamaño y de formato horizontal, que contiene una secuencia de imágenes que varía gradualmente de una página a otra, de manera que cuando las páginas se pasan a gran velocidad se genera una sensación de movimiento en las imágenes, que será de mayor o de menor duración dependiendo del número de páginas que tenga el libro. No son, por tanto, libros que se lean de la manera tradicional, de izquierda a derecha, sino que se sostiene el libro con una mano y se pasan las hojas con el pulgar de la otra, mirando siempre cada página.

Flip book explicando cómo se gira un bastón.

Se cree que el flip book, o al menos un antepasado remoto, es anterior a la invención de otros dispositivos de animación más complicados del siglo XIX, como el fenaquistiscopo o el zootropo, pero no hay pruebas concluyentes de que esto sea así. Si nos remontamos siglos atrás, existen algunos libros medievales iluminados con imágenes secuenciales, como el Sigenot de la segunda mitad del siglo XV, pero aunque hay intervalos de tiempo cortos entre las diferentes fases de acción que muestran, no producen una ilusión de movimiento fluido. En realidad, la diferencia entre imagen e imagen de menos de un segundo no se desarrollaría antes del siglo XIX.

Flip book hecho para niños.

Si nos atenemos a la documentación más antigua conocida, el primer flip book, tal y como lo entendemos hoy en día, apareció en septiembre de 1868, patentado por John Barnes Linnett bajo el nombre de cineógrafo ‒«imagen en movimiento»‒. El 16 de mayo de 1882 Henry Van Hovenbergh de Elizabeth, de Nueva Jersey, patentó los primeros flip books, que consistían en simples dibujos consecutivos, en etapas secuenciales de movimiento.

Flip book patriótico.

Es el primer ejemplo de animación que usa una secuencia lineal de imágenes en lugar de una circular, como hacía el antiguo fenaquistóscopo. El pionero del cine alemán, Max Skladanowsky, expuso por primera vez sus imágenes fotográficas en serie en forma de libro desplegable en 1894 ‒él y su hermano Emil desarrollaron su propio proyector de cine al año siguiente‒. En 1894, Herman Casler inventó una forma mecanizada de libro plegable llamado Mutoscope, que montaba las páginas en un cilindro giratorio central en lugar de unirlas en un libro. Este sistema siguió en funcionamiento hasta mediados del siglo XX, a menudo en máquinas que funcionaban a monedas en ferias y parques de atracciones. En 1897, el cineasta inglés Henry William Short comercializó su «Filoscopio», un libro plegable colocado en un soporte de metal para facilitar el cambio de página.

Flip book diseñado por Disney.

Actualmente el flip book se considera un libro difícil de clasificar por su conjunción de lenguaje textual y gráfico, aunque con una clara primacía del segundo sobre el primero, algo que se complica todavía más teniendo en cuenta su reducido tamaño. Lo único que está más o menos claro es que se puede meter dentro del ámbito de la narración gráfica. Con frecuencia este tipo de libros ilustrados está dirigido a un público infantil, aunque también puede destinarse a adultos y emplear series de fotografías en lugar de dibujos. Incluso los contenidos eróticos, conocidos como strip-flips, tienen cabida en este tipo de libros, algo que era abundante en la Francia de las primeras décadas del siglo XX.

Flip book erótico.

Con el tiempo, sin embargo, ha ido primando su enfoque más infantil. En alguna ocasión se han incluido como regalo en cajas de galletas o de cereales ‒se popularizó a principios del siglo XX gracias a Cracker Jack Company lo regalaba en sus paquetes‒. De hecho, con frecuencia se han utilizado como reclamo publicitario, para promocionar toda clase de productos también de adultos, desde automóviles o chicles hasta cigarrillos o comida. A lo largo del siglo XX los flip books se han utilizado para toda clase de temas: fragmentos de dibujos animados o de cómics, acontecimientos deportivos, curiosidades científicas, contenido artístico, etc.

Flip book deportivo.

Para un acercamiento al flip book actual dirigido a niños en el mercado editorial español recomiendo leer este artículo de Román Belmonte en Donde viven los monstruos. También han aparecido personas y empresas que se dedican a crear flip books a la carta. El más conocido de todos ellos es Ben Zurawski, al frente de The Flippist, que además tiene una de las mayores colecciones de flip books del mundo ‒todas las imágenes que acompañan este artículo son piezas de su colección‒.

Flip books con temáticas de cine.

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