Jack London fotografía el esqueleto del Snark, en el que navegaba por el Pacífico sur, en la Bahía de San Francisco, 1906

Jack London fotografía el esqueleto del Snark, en el que navegaba por el Pacífico sur, en la Bahía de San Francisco, 1906

   Cuando se oye el nombre de Jack London casi todo el mundo piensa en alguno de sus cincuenta libros, entre los que destacan Colmillo blanco y La llamada de la selva. O se piensa, si acaso, en sus facetas de marino, activista político o aventurero, que no es poco. Más extraño es pensar en Jack London como un fotógrafo, y no debería serlo, porque las cerca de 12.000 fotografías que tomó a lo largo de su vida demuestran que estaba tan capacitado para manejar una pluma como una máquina de fotos. A pesar de la polémica generada en torno a la opinión de London sobre la inmigración asiática y el denominado peligro amarillo, sus fotografías muestran su compasión, su respeto y su amor por la humanidad.

   A lo largo de miles de fotografías, London reflejó la crudeza con que vivían los indigentes en el East End de Londres, la devastación del terremoto e incendio de San Francisco de 1906, el testimonio como corresponsal de la guerra ruso-japonesa o las impresiones de sus viajes a bordo del Snark por los Mares del Sur, con una visión de los pueblos indígenas que contrasta con el estereotipo con el que se solían retratar en la época, o la invasión de Estados Unidos a Veracruz durante la Revolución Mexicana en 1914.

   Aunque algunas de esas fotografías fueron utilizadas en periódicos y revistas historias y en sus libros La gente del abismo y El crucero del Snark, la mayor parte de ellas permanecieron inéditas hasta 2010, cuando Jeanne Campbell Reesman, Sara S. Hodson y Philip Adam las rescataron para publicarlas en el volumen Jack London fotógrafo, que incluía más de 200 imágenes. Estas son algunas de esas fotografías.

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