Pedro se encontraba en un punto muerto, uno de esos sitios en donde se bifurcan o unen los caminos que no van a ningún lugar. A veces le parecía que la vida discurría de forma cíclica y años después volvía a donde ya estuvo una vez.

La tarde estaba tranquila en el estanque. Era un día cualquiera de entre semana, y Pedro no tenía mucho que hacer: hacía ya casi dos años desde que abandonó el trabajo y cruzó el país para empezar un nuevo capítulo en el sur. Últimamente había cogido la constumbre de salir a dar sus paseos con una libreta y un bolígrafo, y anotaba cosas: a veces escribía ideas para los artículos de los domingos en un blog, otras veces reflexiones sobre temas aleatorios, y este día le contaba cosas a su diario:

Sevilla, viernes 5 de octubre de 2018

En el estanque de las flores de loto

Querido diario:

¿No te parece que a veces la vida es como una montaña rusa como la de las ferias? ¿O un sendero por el que subimos y bajamos para tiempo después volver al punto de partida?

Creo que el ADN no es sólo una estructura con la única función del almacenamiento a largo plazo de información para construir otros componentes de las células, como las proteínas y las moléculas de ARN; no creo que el ADN que guarda los datos de nuestra genética, nuestros ancestros, el pasado que nos ha traído hasta aquí y esa forma de doble hélice sea caprichosa; más bien pienso que puede ser la gráfica de los giros de ida y vuelta que da la vida, algo así como unir los puntos para hacer un dibujo.

Es como cuando la tierra gira sobre el sol y este sobre otra estrella más grande y la galaxia completa sobre un agujero negro, es como que la vida aquí cerrara un nuevo círculo, y empezara otra nueva vuelta más grande para volver a ese nuevo punto inicial.

Después de este pensamiento, en la libreta de Pedro se podía leer la siguiente cronología:

  • 4 años: Empezar a tener conciencia de existir. Antes de eso sólo llorar. ¿Echar de menos la vida anterior? Quizás no querer venir.
  • +7=11 años: Salir del cascarón. Amigos y deportes. Miedo a ser diferente. ¿No encajar?
  • +7=18 años: Primera crisis existencial. Universidad. ¿Miedo al futuro?
  • +7=25 años: Independencia. Vida en pareja. Sueños compartidos.
  • +7=32 años: Divorcio. Segunda crisis existencial. ¿Sentido de la vida? ¿Propósito?
  • +7=39 años: Faltan 3 para volver a dar otro giro… ¿Qué quiero hacer con mi vida?

Pedro se quedó pensativo mirando al árbol del centro del estanque, cerró su cuaderno y se fue caminando lentamente. Al pasar por al lado de la escultura de Becquer cogió una hoja seca del suelo y escribió esa última frase, «¿Qué quiero hacer con mi vida?», y la dejó sobre la estantería de mármol con el resto de hojas y papelitos con poesías y deseos.

En semanas anteriores:

El principioLa flor de la vida, Magdalena y su nieta Clara, Ruth, Maya, Sam

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