La fiebre de consumo sobre la que hemos instalado cómodamente nuestra sociedad tiene algunos santos tan canonizados como aquellos que murieron por los dioses del pasado. Ídolos tan de cartón piedra como aquellos. Así tenemos Día del Padre, el de los Reyes Magos o el Black Friday, cuyo subidón anual arranca estos días y muere con violencia apenas una semana después.

Las palabras Black Friday son sinónimo de compras y de ofertas, y lo son en todas las verticales de consumo. Si hace unos años primaba la tecnología frente a otros sectores, ahora el viernes negro llama a productos tan dispares como ropa, ocio para niños y, como no podía faltar en este espacio, libros. En un mundo en que la cultura es asequible pero se compra, no podemos dejar el fenómeno de lado.

¿Libros malos en oferta?

Hace años mi abuela me aseguró que “si vendes mierda de a diez por ocho, la gente te la quitará de las manos”. Tenía razón, claro. Basta el icono del descuento junto al producto para que a los compradores nos salga espuma por la boca y lancemos nuestras carteras por encima del mostrador. “Shut up and take my money” (“Calla y coge mi dinero”) que diría Phillip J. Fry.

Cuando la OCU saca una guía especializada en un tema solo puede significar una cosa: ni sabemos comprar ni tenemos muy claro cómo controlar el impulso de gastar dinero, que parece quemarnos en las manos. Aunque centrados en tecnología, dejan claro que “para ahorrar no hacía falta comprar en Black Friday”. Es más, durante esta fecha los productos eran un 2,5% más caros que el mínimo que alcanzaron un mes antes.

Esto mismo está ocurriendo con los libros. Si uno realiza una búsqueda en Google localizará rápidamente ofertas de editoriales al 5%, 10%, 15%… Merece la pena pasearse por estas bibliotecas a ver si alguno de los libros que ya teníamos pensado comprar se encuentra en su estantería. Pero que no nos engañe el simple hecho de que tengan una rebaja. Cuidado con Best Sellers inflados.

Todos tenemos en casa libros comprados en un arrebato consumista y que jamás hemos abierto. El Black Friday es uno de esos arrebatos, y en ocasiones viene con ofertas del todo disparatadas. Mientras escribía estas líneas, mi universidad sacaba una de esas ofertas. He revisado todas las marcas: para ofrecerlas una universidad, no había una sola empresa orientada a actividades culturales.

black friday universidad

Si lees en eBook te puedes plantear actualizarlo

Hace años, muchos, que leo en el teléfono móvil. Me recuerdo metiendo archivos ePub incluso en la PSP, pero nunca me he llegado a comprar un eBook. El motivo es que nunca lo sacaría de casa, y es precisamente fuera cuando más leo en formato electrónico. Los viajes en metro acompañado del móvil y programas como Aldiko, eBiblio o Kindle me han salvado en más de una ocasión.

Cuento esto porque hace un tiempo publicamos una guía de compra de eBooks Kindle. Si esta semana alguien revisa esa lista se dará cuenta de que el Kindle Paperwhite ha bajado de 129,99 euros a 99,99 euros. Chollazo, ¿verdad? Bueno, sí y no. ¿De qué me sirve gastarme 100 euros en un objeto que a día de hoy no utilizaría? ¿Solo porque hoy esté de oferta?

Para aquellos que acostumbren a leer en un dispositivo en blanco y negro puede ser una muy buena oferta, especialmente si su eBook actual está en las últimas. Claro, que debemos asegurarnos de que la oferta sea real. El consejo que doy para el Black Friday y eventos similares es la comparación vía Camelizer (o algún sistema similar) que te informa de la evolución del precio:

kindle paperwhite

Cuidado con las falsas ofertas

Si uno entra en la web de Amazon (nos vale también Alibaba, eBay…) encontrará un anuncio directo a las ofertas del Black Friday. En la primera fila ya he detectado un timo en toda regla, y estoy convencido de que un análisis en profundidad dará resultados similares en muchos productos. Abajo se observa la gráfica de los últimos tres meses del precio de una batería de cocina (aquí), que se anuncian con un 62% de descuento. Es una falsa oferta.

black friday falsa oferta

Hace apenas unos meses el producto rondaba los 200 euros. Como puede verse, durante un par de semanas se ha subido el precio de forma intencionada para dejarlo caer de golpe durante el Black Friday. Así el porcentaje de bajada es mayor. Esto mismo ocurre con eBooks, libros y otro tipo de productos culturales como juegos de mesa, audiolibros o videojuegos.

El Black Friday puede ser una oportunidad magnífica para hacer acopio de ocio o tecnología, si los necesitamos y si verificamos que no han subido de precio. Pero también puede convertirse en una trampa para incautos. Cuidado con los chollos. Los hay, pero la casa siempre gana.

Imágenes | Bruce Mars, Marcos Martínez

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