Imagina un muro capaz de seccionar culturas entre sí. Una barrera gris que separa unos países de otros. No estoy hablando del muro de Trump, sino del que pretende levantar el Comisión Europea entre Europa y el resto del planeta en torno a la cultura. Hace unos meses se votaron (a favor) los planos de este muro, al que se conoce como Artículo 13 de la nueva directiva sobre copyright.

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No menos grave es el Artículo 11, aunque en España este último apenas nos afecta: los agregadores de noticias se rindieron hace tiempo. ¿Dónde está el problema? ¿Qué es el Artículo 13? ¿Por qué supone un muro a la cultura? ¿De verdad va a cambiar YouTube y la transmisión del contenido como los MOOCs, tutoriales o vídeos divulgativos? Si se aprueba como está, podemos despedirnos de internet tal y como lo conocíamos.

Artículo 13, ¿qué es y por qué se está votando?

A nadie pasa desapercibido que plataformas como Twitter, YouTube, Facebook o Instagram hace tiempo que tienen identidad propia y han surgido como nuevas plataformas de creación de contenido, con énfasis en la plataforma de vídeo. Ocurre que, de tanto en tanto, se sube contenido con copyright a estas plataformas, por supuesto robado. Por ejemplo, películas enteras.

La Comisión Europea, debido a las lógicas presiones de muchos creadores de contenido —y probablemente sin saber muy bien cómo funcionan los filtros de YouTube o qué se puede hacer con nuestra tecnología actual— quieren dar luz verde al mayor filtro de internet que Europa haya conocido. La idea es buena, pero la ejecución es pésima.

Para proteger los derechos de los creadores de contenido (un cantante, por ejemplo) ya existen numerosas leyes de copyright que castigan a los ladrones. Es decir, que si yo subo una canción que no es mía a la red, su dueño puede denunciarme (con razón). Pero el Artículo 13 busca que YouTube, Twitter o Facebook sean los responsables.

Es decir, traslada la culpa de un vídeo publicado sin permiso de copyright a la plataforma en lugar de al usuario, y exige que sean las propias plataformas las que busquen (y bloqueen cualquier posible infracción del copyright). También aplicará cuando se trate de fragmentos de audio, vídeo, rostros, texto… Esto es muy grave y podría traer consecuencias considerables para plataformas como YouTube o Twitter.

¿Cómo sería YouTube con el Artículo 13?

Si vives fuera de la Unión Europea, no ocurrirá nada en principio. Si, como yo, eres residente del Viejo Continente, tu acceso a la cultura se vería seriamente mermado. Quien me conoce sabe que YouTube es mi plataforma de referencia desde hace años, pero ha sido a raíz de los últimos cinco en que los divulgadores (primero en inglés y luego en español) me han ido abriendo camino en la web.

Gracias a esta plataforma he realizado cerca de una veintena de cursos, estudiado idiomas, y aprendido sobre disciplinas tan variopintas como música, literatura, historia o matemática. Todo eso podría llegar a su fin, y para ello pondré un ejemplo literario.

Las reseñas en formato vídeo son cada vez más frecuentes, y también es común leer un pasaje o colocar algún fragmento de texto. Actualmente, esta es una aplicación legal de la Ley de Propiedad Intelectual dado que el objetivo de la reseña no es difundir el contenido, sino analizarlo. Aprender. Enseñar. Compartir sin ánimo de lucro.

El problema aparecerá cuando YouTube se sienta presionado a buscar esos fragmentos y, por cautela, bloquear todos los vídeos que puedan contener aunque sean unos segundos de propiedad intelectual. Se llama bloqueo preventivo, y actualmente ya se usa (de forma muy leve) y funciona bastante bien.

YouTube te bloquea un vídeo, Medium te bloquea un artículo, SoundCloud te bloquea una canción, etc, pero si reclamas tienes muchas probabilidades para salir adelante con ella tras demostrarse que tu vídeo es educativo o que la pieza original apenas supone una parte ínfima del contenido total (además de no estar completa). Si el Artículo 13 se aprueba tal y como está, y como yo vives en España, quedarás incomunicado en buena medida del resto del mundo.

Muros virtuales que cruzan continentes

Otro ejemplo. Si un español hace uso de un fragmento de trailer para realizar el análisis de la película, el vídeo no será visto en España. Saldrá publicado en EEUU, latinoamérica o Rusia, pero los españoles no tendremos acceso. Tampoco tendrán acceso los franceses a un vídeo subido en EEUU o latinoamérica que cuenta con fragmentos de contenido original protegidos con copyright en Europa.

Es decir, si somos un profesor de literatura que hace divulgación en inglés en su canal de YouTube y leemos el inicio de una novela en voz alta (aunque tengamos permiso explícito del autor) nuestro vídeo será bloqueado preventivamente en la Unión Europea. Tras reclamar quizá nos lo autoricen. Esto puede convertir en un desierto a YouTube, o al menos la parte europea de la plataforma, pero también los flujos mundiales de cultura.

Adiós al intercambio cultural

Debido al idioma común, actualmente hay un enorme intercambio educativo entre latinoamérica y España. Si veo un vídeo de la Universidad de Chile, me entero perfectamente. Pero tras la aprobación del Artículo 13 cualquier vídeo que contenga algo remotamente protegido será unidireccional: de España a sudamérica. Nosotros quedaremos aislados y no podremos aprender, y México o Argentina perderán millones de visionados desde Europa.

Si soy un youtuber español, probablemente me plantease dejar de crear contenido; y si este blog (La Piedra de Sísifo) se realizase a través de webs como Medium, es muy probable que yo mismo dejase de escribir. En este blog hemos analizado decenas de libros, historias, filosofías (la última ayer), a menudo usando fragmentos de contenido no autorizado previamente (pero de forma legal). Una cita corta, por ejemplo.

Por suerte, nosotros somos pequeños y no estaríamos dentro de esta reforma legal. Por desgracia, todos usamos YouTube o Twitter. Las adaptaciones cinematográficas serán bloqueadas, los análisis de películas o libros también, los memes desaparecerán, el contenido dejará de fluir. Esto podría ser un freno brutal a la cultura, aíslándonos junto a países como China o Corea del Norte. Si la cultura deja de ser libre, el retroceso será enorme.

 

Imágenes | Siyan Ren

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