Alicia en el país de los monos de Tébo y Nicolas Keramidas

Al ser uno de los libros más conocidos e influyentes de la historia de la literatura, Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll ha tenido adaptaciones de todo tipo. El mundo del cómic, por supuesto, también ha sucumbido a esta inmortal narración y contamos con adaptaciones soberbias como las del ilustrador belga Xavier Collette y el guionista francés David Chauvel, publicado por Glenat; Alice in Sunderland de Bryan Talbot en Mondadori; Regreso al país de las maravillas, publicado dentro de la serie Grimm Fairy Tales donde Ralph Tudesco y Joe Tyler ofrecen una visión un tanto grotesca con pequeñas dosis de erotismo y mucha violencia; la erótica Lost Girls de Alan Moore y Melinda Gebbie también en Norma; o la adaptación de Leah Moore y John Reppion, publicada por Panini.

El volumen publicado por EDT, Alicia en el país de los monos, de los franceses Tebo y Keramidas, parte de una historia muy sencilla: amnésica, Alicia llena accidentalmente al país de los monos ‒suponemos que después de los hechos ocurridos en los libros de Carroll‒, donde es confundida nada más y nada menos que con Tarzán, al que todos los animales parecen esperar. A partir de ese momento Alicia emprenderá un viaje para recobrar la memoria y encontrar el camino de vuelta al país de las Maravillas. En esa búsqueda contará con la ayuda de Eddy, un gigantesco mandril, y la planta carnívora Ella, pero al mismo tiempo será perseguida por un terrorífico tigre que pretende convertirse en el nuevo rey de la selva.

Aunque en el libro se especifique que está enfocado a todas las edades, la trama, ligera, fresca, simpática y muy al estilo Disney, está evidentemente orientada a un público infantil. Es fácil identificar los elementos típicos de los cuentos infantiles: una protagonista valiente que, a su modo, atraviesa por el viaje del héroe, ayudada por un amigo divertido y generoso y enfrentada a un malvado un tanto ridículo y torpe. El humor es muy sencillo pero al mismo tiempo efectivo.

A pesar de su aparente simplicidad, Tebo ha conseguido darle una vuelta de tuerca a la obra de Carroll llenándola de referencias a obras de la literatura universal y a otros detalles de la cultura pop. Lo más evidente es es la mención a Tarzán que está presente a lo largo de toda la obra y la aparición de Peter Pan en el final, aunque en toda la historia está presente El libro de la selva. También lo está en el diseño de los personajes ‒Eddy recuerda a Baloo y el tigre más claramente a Shere Khan‒ o Ella remite a La pequeña tienda de los horrores.

Más allá del guion, el punto fuerte del cómic es el dibujo de Keramidas, con personajes atractivos y escenarios llenos de color y de vida. Las páginas siguen una composición que en muchas ocasiones rompe el orden tradicional de viñetas y que a ratos puede resultar un tanto confuso, pero las pocas páginas dobles que están completamente ilustradas son un verdadero espectáculo visual.

A pesar de su carácter multireferencial, la obra quizá se quede un poco corta para un público adulto, sobre todo si se busca algo más que un dibujo bien cuidado. Si este es el caso, Alicia en el país de los Monos puede ser una excelente opción para acompañar a un té de sobremesa. El Sombrerero Loco no viene incluido.

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