«La anciana está encinta.

–¡Cómo puede una vieja estar embarazada! –dicen al unísono y quejándose sus familiares.

A nadie le entra en la cabeza que una octogenaria se encuentre en estado de gravidez. Para colmo, ninguno está dispuesto a hacerse cargo del niño cuando ella muera. Sin embargo, la criatura aguarda pronta a nacer; ha viajado desde su dimensión dispuesta a vivir en ésta, y llegará el día en que el mundo sepa de ella. Más que día, será noche.»

La magia de micro relato consiste en trasmitir una emoción en el menor tiempo posible con una cantidad limitada de caracteres ¿Y qué sentimientos nos trasmiten los cuentos del escritor Argentino Luciano Doti? El miedo, la angustia y sensaciones tortuosas. Es el caso de este micro relato titulado «La criatura».

Son pocos los autores que se destacan en este particular formato narrativo. Esto se debe a que se requiere una mente aguda para generar una atmósfera específica con escasos vocablos. Aquí es donde Luciano se destaca por sobre otros escritores. Con su estilo, forma parte de una generación que desafía los convencionalismos y que trabaja con géneros en lugar de subyugarse a la literatura de vanguardia. Aborda el terror, lo psicológico e incluso lo policial, como en el cuento Crimen y castigo en Flores.

Según cuenta la leyenda comenzó a escribir en su adolescencia y desde allí no ha parado. Integra una raza de escritores poco convencionales. Aquellos que escriben sin grandes expectativas. Lo hacen para exorcizar sus demonios, para luchar contra sus ansiedades y, así, calmar sus angustias. En uno de sus blogs comenta que para él la frase perfecta es: «La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no la inteligencia más sublime».

Con un tono pausado, me comenta su visión sobre la escritura como profesión mientras bebemos nuestras infusiones en un bar de Palermo. De perfil bajo y con una actitud tranquila me narra sus peripecias literarias. Sus logros son el fruto de la insistencia. Escribe, publica y, gracias al tiempo trascurrido, ha logrado hacerse de una reconocida fama en el mundo de los micro relatos de terror. Ha recibido incontables premios aunque prefiere ser discreto.

«Hay dos maneras a través de las cuales un escritor puede consagrarse: con el éxito de una obra de golpe o gradualmente a través del tiempo. Yo soy más de lo segundo. Publico desde adolescente en fanzines, blogs y páginas literarias. Luego participé en antologías. Todo gradualmente. Con el tiempo si participás en concursos y tu estilo evoluciona, te vas consagrando.»

Su terror es más gótico y psicológico que materialista. Juega con personajes que se torturan a sí mismos y, si bien a veces pueden aparecer rasgos de un horror sobrenatural o bien de uno cósmico materialista, una sutil ambigüedad nos sugiere un terror psicológico que gira en torno a seres angustiados y melancólicos. Tal es el caso de los cuentos El asesino oculto y Abducido.

¿Qué te atrajo del terror como género? Dicen que así como la ciencia ficción y la fantasía están emparentadas con la filosofía, el terror se acerca mucho a la psicología.

Hay algo de eso. Hay una frase de Douglas E. Winter en donde afirma que el terror no es un género sino que se trata de una emoción que va mutando para representar los miedos de cada época. Después, por supuesto, están los miedos y traumas de cada autor. Tiene que ver con los miedos. Escribí un cuento que aún no he publicado sobre una persona a la que le da miedo hablar en público y eso algo que me pasa a mí. Y lo que hago en la narración es jugar con eso imaginándome como yo me sentiría. Sin duda el terror tiene algo tortuoso. Después uno puede recurrir a fórmulas repetidas, como vampiros o mujeres muertas que aparecen en casas abandonadas al mejor estilo Poe. Para mí el terror puede adoptar distintas formas. Por ejemplo, yo considero que el cuento de Henry James, Otra vuelta de tuerca, es un cuento de terror. Para mí lo que define al género es la emoción, en el caso del terror, el miedo. En ese cuento se genera una atmósfera de temor. Por eso lo psicológico puede entrar como base para construir un relato de terror. No es necesario incluir factores sobre naturales.  

El cuento «La estación» me recordó a una narración llamada «La Lubina». Es un relato en donde se trasmite la melancolía de los pueblos abandonados. Sin embargo, el tuyo va más por el terror que por la nostalgia.

Lo que ocurre en ese cuento es algo que sucede en la realidad. La muerte es algo que ocurre. Para poder escribirlo, primero proyecté la imagen del viejo que está en la mecedora y luego me dejé llevar. El final no lo tenía pensado cuando lo comencé a escribir. Cuando empiezo un cuento no tengo decidido lo que voy a escribir, empiezo con algo y voy dejando que el texto me lleve. Así es como la narración se va desarrollando. Eso es algo que menciona Stephen King en su libro sobre la escritura.

¿Cuáles fueron tus primeras influencias literarias?

Me acuerdo que de muy chico leía los libros de «Elije tu propia aventura». De adolescente arranqué con Stephen King y otros autores de terror norteamericanos. Leía antologías de terror que se vendían en los supermercados. También leía a Horacio Quiroga y a Edgar Allan Poe. Luego comencé a leer literatura clásica, sobre todo Dostoievski. En esa época escribí cuentos que iban más para el lado del suspenso psicológico en donde el protagonista terminaba cometiendo un crimen y se le arruinaba la vida. Igualmente, siempre se acercaban más al terror. Dennis William Etchison, es muy bueno describiendo atmósferas. Los autores norteamericanos suelen utilizar siempre las mismas formulas aun así a mí me gustan. Clive Barker es uno de los autores que más me gustó.

¿Te gusta la estructura de Lovecraft para construir un cuento de terror? ¿Utilizas la premisas del horror cósmico materialista o preferís el horror gótico? 

La verdad que nunca me acerqué a la ciencia ficción. Quizás en algún micro relato, pero ahí está más en tono de parodia. Escribí un cuento basado en Lovecraft pero tiene un estilo más cercano a Poe. Pero así sobre luces que caen del cielo o extraterrestres no mucho. Tengo un cuento que se llama «Abducido» que utiliza elementos pero, insisto, está planteado más como una sátira.

¿Qué es lo que te gusta del micro relato?

Me encanta que hay que ser ingenioso para escribirlos porque al ser cortos, tenés poco texto para desarrollar una trama. Tenés que encontrarle la vuelta para que al lector le quede algo. Puede tener también algo de poesía, en el sentido de que se busca expresar mucho con poco. También se puede trabajar mucho con la intertextualidad entre distintos relatos y obras conocidas. Lo que busco es darle un toque satírico.

¿A que les tenés miedo?

A lo que podría ser real. A tener ataques de pánico. Los sufrí en una época. Hoy en día los sufre mucha gente. Ahí volvemos al terror como un género que expresa los miedos a lo real: epidemias, ataques terroristas, etc…

¿El género de terror, la ciencia ficción y la fantasía son géneros parias en Argentina?

Puede ser. Hace poco comencé a estudiar Letras en la Universidad de Buenos Aires y me llamó la atención que no se vieran autores del género. Hubo un seminario del tema porque los alumnos lo pidieron. Recuerdo una clase en la que una chica preguntó algo sobre Drácula y la profesora no había leído la novela. Quizás no se le dé importancia porque el género no es político en forma explícita o porque se aleja de la realidad. Igual hay algunos autores argentinos que han trabajado el género y han salido del anonimato como Mariana Enríquez y Pablo De Santis.

¿Es importante el reconocimiento para un escritor?

Sí, por supuesto, ya sea a través de premios o mismo de los lectores. Te da impulso para seguir. De todas formas, normalmente, no tengo muchas expectativas. Pero está bueno. Cuando yo comencé a escribir, Internet recién empezaba y, la verdad, no sabía si mis cuentos iban a ser leídos por alguien. Ahí está el tema del aislamiento del escritor. En los eventos te das cuenta hasta donde llegaste. Luego, con los concursos y las antologías, se me abrieron un montón de posibilidades.

¿Porque empezaste a escribir?

De adolescente tocaba la guitarra y empecé a escribir canciones. Con la guitarra no era muy bueno (risas) pero ahí me di cuenta que amaba escribir. Y a eso se sumó que me encantaba leer.

¿Cuál es tu relación con la locura?

A veces escribo sobre personas a las que les cuesta encajar en sociedad, solitarias, raras, que se auto sabotean y no pueden conseguir lo que quieren. Un personaje perturbado tiene algo más para dar en la literatura, sobre todo en el terror como género. Quizás en el realismo más puro no sea tan así ya que se buscan personajes comunes. En cambio, en el terror se buscan personajes que se salgan de lo común.

¿Sentís que a vos te cuesta encajar y eso lo trasmitís a los personajes?

Si, algo de eso hay. Creo que a la mayoría de los escritores les pasa algo de eso. De querer plasmar algo que les pasa o que observan en la sociedad en la que viven.  

¿Escribís para vos o para lo demás?

Empecé escribiendo para mí. Sobre todos esos cuentos en donde uso cosas de mías. Aun así se dan las dos cosas. Uno está pensando que alguien lo va a leer, sobre todo ahora que publico.

¿Qué querés provocar en el lector con tus textos?

Quiero que los disfruten y que se identifiquen.

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