Un hombre con una guitarra llegó caminado despacio al estanque de las flores de loto, se sentó en el banco a la sombra del árbol donde estaba escrito «Mae», y tras afinar las cuerdas cerró los ojos y cantó esta canción.

Camino despacito porque ya tuve prisa,

y llevo esta sonrisa porque ya lloré demasiado.

Hoy me siento más fuerte, más feliz, ¿quién sabe? 

sólo llevo la certeza de quien poco sabe.

Conocer la mañas y las mañanas,

el sabor de las masas y de las manzanas.

Es preciso amor para poder latir,

es preciso paz para poder sonreír,

es preciso lluvia para florecer.

Pienso que cumplir la vida sea simplemente

comprender la marcha e ir tocando el ritmo,

como un viejo pastor de bueyes llevando el rebaño

voy tocando los días por la larga carretera,

y voy, y carretera soy.

Conocer la mañas y las mañanas,

el sabor de las masas y de las manzanas.

Es preciso amor para poder latir,

es preciso paz para poder sonreír,

es preciso lluvia para florecer.

Todo el mundo ama un día, todo el mundo llora,

un día llegamos y el otro nos vamos.

Cada uno de nosotros compone su propia historia,

cada ser en sí lleva consigo el don de ser capaz y de ser feliz.

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