Fuente: SMS z Nieba.

El pasado domingo unas fotos publicadas por la fundación católica polaca SMS z Nieba se hicieron virales en Facebook. No para bien: desataron la controversia dentro y fuera de las fronteras del país. Las imágenes muestran una pila de libros entre los que se encuentran Harry Potter de J.K. Rowling, Crepúsculo de Stephanie Meyers o alguna obra de Osho, así como diferentes símbolos culturales, como una máscara tradicional africana. La quema, organizada por varios religiosos, tuvo lugar frente a una iglesia en la ciudad polaca de Gdansk.

SMS z Nieba, cuya traducción sería «SMS del Cielo», es una organización católica sin ánimo de lucro con sede en Koszalin, Polonia, que envía lecciones diarias a sus suscriptores a través de mensajes de texto. Aunque ya no es posible acceder a ella porque la han borrado, en la descripción que acompañaba la publicación de Facebook, SMS z Nieba citaba pasajes de la Biblia que supuestamente explican el razonamiento que hay detrás de la quema de libros. El sacerdote Jan Kucharski, en una entrevista en el portal de noticias polaco Onet, explica: «Es difícil comprenderlo si no se tiene el Espíritu Santo. Una persona con el Espíritu Santo entiende que [los libros y los talismanes que se quemaron] dañan y perturban la convivencia con Dios.»

Fuente: SMS z Nieba.

La publicación de Facebook recibió miles de comentarios en menos de un día, siendo la gran mayoría de ellos muy negativos. Muchos son los que señalan el paralelismo con la novela distópica Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. Como señala el blog de opinión polaco Bezprawnik, los libros siempre nos muestran una cierta perspectiva del mundo con la que quizás no estemos de acuerdo, pero que, sin embargo, deberíamos leer, porque «toda obra literaria, incluso las escritas por un criminal, tiene un valor educativo, ya que, si queremos entender cómo piensan, tenemos que leer sus libros». Además, como dijo Bukowski en una carta a una biblioteca que censuró uno de sus libros: «En mi trabajo, como escritor, yo solo fotografío, en palabras, lo que yo veo. Si escribo de “sadismo” es porque existe, yo no lo inventé, y si se produce algún acto horrible en mi obra es porque estas cosas suceden en nuestras vidas.»

En cualquier caso, la quema de algunos libros, como la saga de Harry Potter, es más que cuestionable, ya que potencian valores como la lealtad, el sacrificio, el coraje o la amistad, y además despertaron el amor por la lectura en los corazones de toda una generación.

La controversia generada por esta quema va más allá del terreno moral y podría incluso conllevar acciones penales, ya que la quema de símbolos asociados a otras religiones o culturas, como el hinduismo, supone un delito de odio punible por la ley. De momento solo tenemos las palabras que comentó Jarosław Gowin, viceprimer ministro polaco y ministro de Educación y Ciencia, a raíz de esta polémica: «Debemos responder a los malos libros no censurándolos o quemándolos, sino escribiendo buenos.» Ahora bien, ¿acaso esta declaración da a entender que Gowin opina que Harry Potter sea un libro malo? De todos modos, ni siquiera eso justificaría su quema.

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