La librería Bartleby (Calle Cádiz 50, Valencia). Comics, libros, vino y un buen ambiente para hablar de lo que más nos gusta.

¿De qué se habla en una tertulia literaria?

Alberto Torres Blandina (Cosas que nunca ocurrirían en Tokio, Con el Frío, Contra los Lobos…) organiza estas reuniones en la librería Bartleby de Valencia. Un grupo de escritores, un libro en común, todo por hablar, nada que esconder.

Por fortuna, se han encontrado las crónicas de lo allí sucedido.

Marzo 2019

La casa de las arenas movedizas de Carlton Merlick III.

Se propuso tertuliar La casa de las arenas movedizas por tratarse de uno de los mejores ejemplos de literatura bizarra. ¿Qué es literatura bizarra? Veamos la situación inicial de los protagonistas:

Dos hermanos, niña y niño, Polly y Rick (también llamado Pulga), de 15 y 10 años respectivamente, viven recluidos en una guardería parte de una gigantesca mansión. Polly, la niña, ya no debería estar ahí, ha crecido tanto que casi no cabe en las instalaciones (guiño a Alicia en el País de las Maravillas). Están cuidados por una señora mayor que responde al nombre de tata. El mayor anhelo de los hermanos es conocer a sus padres, que viven en la misma mansión.

¿Es bizarro? Un poco sí, pero no tanto. Sigo un poco más.

Polly ha entrado en la adolescencia, por eso le han crecido unos cuernos y, en sus accesos de celo, sufre unos ataques de violencia inusitada. Por otra parte, la comida sale de debajo de la mesa por unos mecanismos automáticos, la tata tiene prohibido abrazar a los niños o mostrar cualquier otra forma de cariño y, para acabar por ahora, los niños se teletransportan al colegio, diseñado del mismo modo carcelario de la guardería. Allí solo tienen un aula y un patio de altas murallas donde sólo se puede ver un cielo anodino y azul; ni otros edificios, ni el ruido del tráfico…nada.

Sí, la historia ya está tomando un cáliz extraño. Doy un detalle más, siempre sin destripar la trama; esta información se encuentra en las primeras páginas:

Tras la puerta de la guardería habitan unos extraños seres que desaparecen con la luz. Estos son la principal amenaza de este reducido mundo, por eso los accesos están siempre cerrados. Una de las principales funciones de la tata es cuidarse mucho de que estos seres no invaden la guardería.

Más fácil mostrar una foto del autor que intentar explicar qué es literatura bizarra.

Bien, pues este es el punto de partida, y cada página es una cabriola a la razón. Puede ocurrir cualquier cosa. Pronto el lector aprende que el universo de La casa de las arenas movedizas es mutable al antojo de una mente, la del autor, obsesionada con los miedos infantiles, con las pesadillas, el terror y los videojuegos. Si te gusta Silent Hill, ve, anda para la librería y pide un ejemplar de esta novela.

Si todavía no ha quedado claro qué es literatura bizarra, aquí encontrareis una explicación detallada por parte de la editorial que ha publicado en España a Carlton Mellick III, Orciny Press.

En la tertulia discutimos sobre qué novela habíamos leído. Entre todos la etiquetamos de bizarra, surrealista, road trip, viaje del héroe, historia de amor, ciencia ficción, terror, fantasía, y alguna más que no mencionaré para evitar destripes.

¿Por qué tenemos que etiquetar la novela? Se le ocurrió preguntar a una tertuliana. Nuestra necesidad de catalogar, dividir y entender nos lleva a perdernos, en este caso, títulos muy disfrutables. Muchos lectores habrán elegido esta novela porque era justo lo que buscaban; una historia bizarra (yo, por mucho que me lo explique Alberto, sigo sin verla así), por otro lado, y esto es lo peor, muchos lectores no la habrán elegido justo por esa misma etiqueta.

Todos los tertulianos nos leímos La casa de las arenas movedizas en un santiamén, y todos coincidimos en sus muchas virtudes, de cómo el autor ha conseguido estructurar la trama de tal forma que la información sobre la situación de los personajes sale a cuentagotas, de lo expectantes que estuvimos hasta conocer el final, de lo bizarro del principio y lo bien que mezcla todas las etiquetas que he mencionado.

Cuántas sorpresas nos llevaríamos si nos adentráramos a las historias del todo vírgenes, sin conocer no solo la trama, sino el tipo de novela que tenemos en las manos. Cómo habría disfrutado de esta novela (aún más) si hubiese llegado a mis manos sin siquiera saber que está catalogada como literatura bizarra. He llegado a la conclusión de que, si un lector constante en cuyo criterio confío me recomienda un título, no le voy a preguntar nada más, me lo compro y me lo leo; así, a porta gayola, listo para todo lo que me tiene que mostrar; sin prejuzgar nada, sin saber por dónde y cómo me va a sorprender. Puede que la novela no me guste, pero la expectativa ante lo desconocido me resulta tan, tan estimulante, que estoy impaciente por empezar.

Comentarios

comentarios