La imagen que ilustra este artículo es una reconstrucción de cómo podría ser la Sollasina cthulhu, un equinozoo de la clase de las ophiocistioideas. Aunque pueda parecer monstruoso, su envergadura total apenas superaba los 3 cm y está emparentado con los actuales erizos y pepinos de mar.

Sollasina cthulhu: cuando la literatura aporta el nombre a un monstruo del pasado La imagen que ilustra este artículo es una reconstrucción de cómo podría ser la Sollasina cthulhu, un equinozoo de la clase de las ophiocistioideas. Aunque pueda parecer monstruoso, su envergadura total apenas superaba los 3 cm y está emparentado con los actuales erizos y pepinos de mar. Si traemos este fósil de hace 430 millones de años al blog es debido a la forma que ha dado origen al nombre. Los 45 tentáculos y el cuerpo hinchado recuerdan a Cthulhu, la criatura ficticia de Lovecraft. Una vez más, la literatura acaba por abrirse camino y transformar la realidad. La llamada de Cthulhu ‘La llamada de Cthulhu’ (1926) es un relato corto escrito por H.P. Lovecraft. No fue publicada hasta un par de años después, pero el monstruo de Cthulhu tuvo tanto éxito que nació toda una nueva vertiente literaria: el terror cósmico. En ella, seres de otros mundos que habían visitado previamente nuestro planeta deseaban conquistarlo de nuevo. Sus repercusiones han sido considerables. ‘Monstruoso’ (2008), ‘Hellboy’ (2004), ‘Pacific Rim’ (2013) o ‘Godzilla: Planeta de monstruos’ (2017) son solo algunas de las últimas adaptaciones que juguetean con el concepto. Al igual que el mundo del cine, la literatura tiene cientos de novelas relacionadas con el concepto, como ‘Pesadillas del futuro’ (2014), de Daniel González. El nombre de Sollasina cthulhu le viene a la perfección al “monstruo” marino de 3 cm. Hoy día nos hemos dado cuenta de que la captura masiva de tiburones, principal depredador de muchos erizos marinos, tienen como consecuencia que especies como el diadema antillarum se conviertan en una plaga. No vienen del espacio, pero los monstruos nunca nos han dejado. Montar el pasado como si fuese un puzzle Tenemos bastantes restos de este diminuto animal, aunque por lo general estaban demasiado fragmentados. Ocurría, hasta ahora, que los diferentes “pedazos” no habían sido unidos con acierto suficiente. Pero haciendo uso de un fósil excepcionalmente bien conservado y técnicas de procesado en tres dimensiones (arriba) hemos podido ver la pinta que tenían estos animales emparentados con los pepinos de mar. El trabajo, publicado bajo el rocambolesco nombre de ‘A new ophiocistioid with soft-tissue preservation from the Silurian Herefordshire Lagerstätte, and the evolution of the holothurian body plan’, ha sido liderado por Imran Rahman y Jeffrey Thompson, y la imagen que encabeza el artículo ha sido creada por Elissa Martin. Que le hayan puesto a su fósil el nombre de una criatura fruto de la imaginación de un escritor no tiene precio. Sin duda Lovecraft estaría orgulloso de haber dado nombre al pasado, aunque fuese uno tan pequeñito y cuya evolución más conocida sean las babosas marinas. Imagen | Elissa Martin

Si traemos este fósil de hace 430 millones de años al blog es debido a la forma que ha dado origen al nombre. Los 45 tentáculos y el cuerpo hinchado recuerdan a Cthulhu, la criatura ficticia de Lovecraft. Una vez más, la literatura acaba por abrirse camino y transformar la realidad.

La llamada de Cthulhu

La llamada de Cthulhu’ (1926) es un relato corto escrito por H.P. Lovecraft. No fue publicada hasta un par de años después, pero el monstruo de Cthulhu tuvo tanto éxito que nació toda una nueva vertiente literaria: el terror cósmico. En ella, seres de otros mundos que habían visitado previamente nuestro planeta  deseaban conquistarlo de nuevo.

Sus repercusiones han sido considerables. ‘Monstruoso’ (2008), ‘Hellboy’ (2004), ‘Pacific Rim’ (2013) o ‘Godzilla: Planeta de monstruos’ (2017) son solo algunas de las últimas adaptaciones que juguetean con el concepto. Al igual que el mundo del cine, la literatura tiene cientos de novelas relacionadas con el concepto, como ‘Pesadillas del futuro’ (2014), de Daniel González.

El nombre de Sollasina cthulhu le viene a la perfección al “monstruo” marino de 3 cm. Hoy día nos hemos dado cuenta de que la captura masiva de tiburones, principal depredador de muchos erizos marinos, tienen como consecuencia que especies como el diadema antillarum se conviertan en una plaga. No vienen del espacio, pero los monstruos nunca nos han dejado.

Montar el pasado como si fuese un puzzle

Sollasina cthulhu 3d

Tenemos bastantes restos de este diminuto animal, aunque por lo general estaban demasiado fragmentados. Ocurría, hasta ahora, que los diferentes “pedazos” no habían sido unidos con acierto suficiente. Pero haciendo uso de un fósil excepcionalmente bien conservado y técnicas de procesado en tres dimensiones (arriba) hemos podido ver la pinta que tenían estos animales emparentados con los pepinos de mar.

El trabajo, publicado bajo el rocambolesco nombre de ‘A new ophiocistioid with soft-tissue preservation from the Silurian Herefordshire Lagerstätte, and the evolution of the holothurian body plan’, ha sido liderado por Imran Rahman y Jeffrey Thompson, y la imagen que encabeza el artículo ha sido creada por Elissa Martin.

Que le hayan puesto a su fósil el nombre de una criatura fruto de la imaginación de un escritor no tiene precio. Sin duda Lovecraft estaría orgulloso de haber dado nombre al pasado, aunque fuese uno tan pequeñito y cuya evolución más conocida sean las babosas marinas.

 

Imagen | Elissa Martin

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