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Había entrado por voluntad propia en aquel lugar, si no quieres que te encuentren las autoridades ese es tu sitio, nadie se preocupa ya por los locos, mi abuela me contaba que las listas de espera más conocidas eran las de transplantes, y sin embargo ahora las listas de espera más famosas son para ingresar en un psiquiátrico., ¿Curioso, eh? Lo vivido en las diferentes guerras se sella a fuego en nuestras pupilas, y lo que podemos ver y vivir los supervivientes en un mundo destruido, ha condenado la mente humana, la mayoría vive sumida en la desesperanza, viven esperando que llegue su día si es que no son lo suficientemente valientes para acabar con su vida.

Yo soy esclava de mi inteligencia, y desde que me quedé sola en el mundo lucho por sobrevivir con la única arma que tengo, mi mente. Las nuevas tecnologías son capaces en gran parte de simular nuestra mente, pero la parte emocional y sensitiva, sigue siendo nuestro reino.

Me han vendido tres veces, si eres menor y no tienes familia trafican contigo, es legal, está normalizado, controlan que estés bien, que te den lo básico y a cambio piden que demuestres tus habilidades y las utilices con tu comprador.

Mi primer comprador, vivía sus últimos meses de vida y decidió comprarme para hacerle compañía y aportarle un montón de información clasificada de su familia, que había memorizado para el, murió sabiendo verdades, pero no feliz. La siguiente me utilizaba para robar cuentas millonarias, a penas me hablaba y jamás me miró a la cara, sin embargo su ayudante personal llegó a enamorarse de mi y mentiría si dijese que no cedí, en los tiempos del odio, un amor, por falso que sea, hay que cogerlo al vuelo, y además tengo 20 años y en esta nueva era, la carne sigue teniendo deseos a los que la razón no responde. El tercero era un traficante de drogas y armamento sofisticados, robaba a clanes que se dedicaban a esos negocios y me utilizaba a mi de rastreadora, me mantenía bajo mínimos y cuando mi distrito quiso hacer mi seguimiento los sobornó y después intentó abusar de mi, no lo culpo, ver a una pelirroja veinteañera era como ver un perro azul. Tenía controlados todos los objetos contundentes que con mínima fuerza causarían grandes daños, las probabilidades de asesinato, las vías de escape y lógicamente un destino de huida, que es este señorial sitio donde me encuentro ahora. Finalmente decidí simular su suicidio y permitidme que me guarde para mí la forma en la que murió, un mago nunca revela sus trucos, aunque si os diré que no sufrió, siempre controlaba que las situaciones precipitasen el menor dolor posible.

La vida no me había tratado mal, mi mente era tratada con mimo y por eso mi distrito seguía preocupándose por mi, di la voz de alarma del hallazgo del cadáver, dije que huí por puro miedo, fingí un trastorno postraumático, y aquí estoy, al lado de un tío que dice escuchar a su perro hablar.

No creo que os encontréis historias mágicas por aquí, pero la verdad es que cuando mis compradores se han portado bien conmigo y han dejado espacio para el esparcimiento de mi mente, he sido realmente feliz, no cuento con nada salvo conmigo misma y la verdad es que me tengo en estima y tengo un mundo interno tan extenso, que sería necia si lo ignorase, al final y como dijo Cristina de Suecia: “ La soledad es el elemento de los grandes talentos”.  Ella me ayuda y yo la dejo ser en mí. ¿La banda sonora de mi vida? Una mente maravillosa, lo obvio esconde cierto placer.

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