Mozart (Fuente).

¿Qué repercusión tiene una mentira sobre nuestro ser? En la biografía escrita sobre Mozart¹ por Norbert Elías cuenta que «Amadeus»² se creía indigno para el amor. De modo que la creencia de ser amado genera valor y seguridad. No obstante, en el proceso para ser una herramienta amorosa ocurren infinidad de turbulencias: muchos rechazos, menosprecios, desprecios. Quizá en este punto se puede encontrar el funcionamiento de la mentira sobre la vida y el momento exacto en el que el amor es una amenaza ruin. O el amor es guía de una vida feliz y satisfecha o es un sueño inalcanzable e irrealizable en un tórrido mundo terrenal.

Si las mentiras toman el control de la vida, todo está perdido. Uno comienza a ser esclavo de un amo imaginario, que no se puede combatir ni aniquilar: la mentira no tiene rostro ni cuerpo.

¿Pero cómo saber si la vida está controlada por una mentira? Hay en la conciencia de todo ser humano normas inherentes que permiten una vida agradable y feliz, sin embargo, el intelecto es un antagonista. El intelecto reclama su derecho para decidir lo que es bueno o malo. Y cuando tiene en su poder la voluntad de los vivos, algunas veces, ayuda a desarrollar un aislamiento feliz y necesario, pero jamás plausible del todo. Sabemos que la vida de Edward Gibbon estuvo dominada por la soledad y el aislamiento, aunque sufría de un tormentoso dialogo consigo mismo que muchas veces no comprendía y debía agotar al escribir su laborioso estudio sobre la «Decadencia y caída del Imperio Romano».

El intelecto fundamenta decisiones. El siguiente ejemplo es necesario: «Dios no existe, porque hay mal en el mundo». El intelecto se opone inmediatamente a explicaciones ideales o ilusorias, pero si se le pone en marcha reflexiona: ¿será obra del algún dios el mal? ¿cómo se generó el mal en el mundo? ¿no será el mal el entretenimiento de algún dios?

El intelecto busca explicaciones, mientras formula creencias. Por eso es un eterno negador. En este sentido la creencia de Mozart niega totalmente el poder ser amado. Cualquier negación es el anuncio del abismo inhóspito e inhabitable del espacio que requiere ser indagado.

El amor como ideal no se corresponde con el intelecto. Pareciera imposible el amor reflexivo. No obstante, Nietzsche dice: «Lo que se hace por amor está más allá del bien y del mal». Lejos de la moral se pueden suprimir los sentimientos y enaltecer la razón. El intelecto se corresponde con el bien y el mal. El amor no. El caso de Mozart es significativo, porque representa la simpleza del hombre-genio.

¹ Mozart. Sociología de un genio
² Según algunos era el apodo asignado por algún príncipe prusiano o según otros era la traducción al castellano de Theophilus. Ambos casos coinciden que el significado es «Amado por Dios».

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