“Me llaman la atención los videojuegos, pero al mismo tiempo me da un asco increíble jugar”. Con esta declaración abría PlayGround un vídeo humorístico con regusto a Pantomima Full en el que se parodia una actitud existente a día de hoy: hay gente que leemos sobre videojuegos pero no los jugamos.

Lo admito, soy un lector compulsivo de revistas sobre videojuegos a los que jamás jugaré. No es que no tenga tiempo para ellos, sino que simplemente no me gusta jugar. En su lugar leo complejos artículos sobre ellos o me trago vídeos de varias horas de duración en YouTube. Y no soy el único.

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Revistas de videojuegos: más allá de los jugadores

Hace un par de días empecé a leer el cuarto número de Manual, la revista autoeditada por Nacho Requena, Darío Arca, Vicente García y varias decenas de colaboradores entre los que se incluyen editores gráficos, fotógrafos y maquetadores. Hay que destacar que hay mucho trabajo aquí, de muy buena calidad, que debería ser radiado.

Yo ya era lector ocasional de la revista Game Report y Games Tribune, y tras el regalo a la suscripción anual a Manual que me hizo Jesús López —a su vez dueño del podcast y blog ‘No soy freak’— todo parece indicar que esta revista formará parte de mi colección. Y lo más chocante es que ni he jugado ni pienso jugar a la mayoría de los videojuegos que aparecen en ellas.

¿Por qué me interesan estas revistas?

Artículos interesantes sobre temas que me pillan muy, muy lejos, pero que ayudan a vivir reminiscencias de mi pasado. Zelda, Final Fantasy, Pokemon, Super Mario, Metroid. Es probable que una gran parte de los lectores se sientan identificados con algunos de los protagonistas de las revistas sobre videojuegos. ¿Quién no ha jugado alguna vez a los juegos clásicos?

Tengo la sensación de que los autores de estos artículos han vivido experiencias cercanas a las mías, y quizá por ello me resulte fascinante leerles. Hay cierta vinculación friki entre ellos y yo. Aunque no les conozco sé que pasaron horas buscando easter eggs en el pasado, o que se compraron la guía de algún que otro RPG para sacarle todo el jugo.

La pasión es un ingrediente a tener en cuenta

En cierto modo me siento conectado a esta gente, que me arrastra con cada número a videojuegos que, he de admitir, no me interesan en absoluto. No me gustan los juegos en primera persona, y sin embargo me quedé embobado con el artículo ‘El sueño de Miyazaki’, de Alejandro Castillo, y los duelos a espada.

Hideaki Itsuno es una persona que me importa entre muy poco y nada en absoluto, y sin embargo Laura Luna y Nacho Requena me atraparon con su visión de la trayectoria de este creador de videojuegos. La pasión con la que escriben estos autores la encuentro tan atractiva como la que aportan las gimnastas rítmicas: si me cruzo con alguna competición la veo hasta el final.

Revistas de videojuegos como objeto de colección

Esto enlaza directamente con la belleza visual y táctil de las revistas de videojuegos, que son mucho más que meros artículos bien escritos encuadernados juntos. Por lo que a mí respecta son el nuevo cómic o novela gráfica. Ordenados cronológicamente, mi colección de revistas aumenta en la estantería.

Son bonitas, huelen bien, la calidad del papel es cada vez mejor. Me recuerdan a aquellas revistas en las que participaron grandes genios como Isaac Asimov y cuyos números están hoy perdidos. Son trofeos para leer tan solo una vez y guardar en una vitrina. Y me encantan.

Pagar porque otro tipo juegue por ti

Si el vídeo de PlayGround hace gracia es porque su protagonista llega al extremo de pagar a otra persona por verla jugar. Extremo a la que muchos llamamos eSports con un comportamiento que ya había naturalizado deportes más conocidos como el fútbol. A fin de cuentas, ¿cuántos adultos que ven este deporte echan partidos reales o tocan siquiera un balón? La respuesta es “ni con un palo”.

Sin embargo muchos de ellos son asiduos lectores de prensa deportiva y leen sesudos artículos de deportes a los que no tienen pensado jugar. Me da la impresión de que con los videojuegos se ha alcanzado un nivel de madurez similar, hasta el punto en que hay profesionales que adquieren experiencia por ti en videojuegos en los que el nivel importa y es acumulativo. El placer de ver jugar.

Gladiadores, futbolistas, y ‘gamers’

No hace tanto tiempo (históricamente hablando) la gente lanzaba comida y bienes a una arena ensangrentada con menos vísceras de las que muestra el cine clásico. Los gladiadores fueron, de forma sintetizada y con perdón de los historiadores, los deportistas de la edad antigua. Hoy tenemos a los gamers, figuras jóvenes que llenan estadios con combos que pasan desapercibido al usuario medio.

Si en su momento los cantos sobre las lides ganadas llenaban las plazas, y antaño la prensa deportiva llenaba los kioskos, hoy le toca el turno a las revistas autoeditadas sobre videojuegos como Manual, GTM o Games Report. Y generaciones como la mía, que hace tiempo que los dejó atrás por motivos diversos, vuelve a tener un punto de contacto con este arte. Bienvenidos, nuevos cartuchos.

 

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