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La RAE define un libro como un «conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen». Parece obvio: si no hay hojas de papel o material semejante no hay libro. Sin embargo, ¿dónde deja esta definición libros menos convencionales como pudieran ser, por ejemplo, los electrónicos? Si bien es cierto que se les añade la coletilla de electrónicos para advertir que no son libros al uso, el concepto clásico de libro que encontramos en el diccionario de la RAE parece haber sufrido modificaciones en las últimas décadas. Multitud de autores y artistas han puesto a prueba los límites de lo que entendemos por libro utilizando los más diversos materiales, desde tela a cristal, pasando por queso o hielo. ¿Aporta algo fabricar un libro con materiales distintos al papel y la tinta o se trata simplemente de un enrevesado truco para llamar la atención? Lo que queda claro es que los libros de artista deberían, cuanto menos, replantear el concepto de libro.

Tela

Los libros hechos con materiales textiles y cosidos como si fueran tinta no son ninguna novedad. Son conocidos los libros totalmente bordados con hilos y telas de la artista italiana Maria Lai. Gran parte de su arte se centra en las vidas y las voces de las mujeres sardas y sus prácticas domésticas y sociales. La artista turca Tünzale Memmedzade transcribió el Corán en páginas de seda, lo que dio como resultado un libro con páginas transparentes. Para ello usó más de tres litros de oro y plata líquidos, así como unos 50 metros de seda negra transparente. Caso aparte es Candice Hicks, que usa lona y borda en ella las palabras con un cuidado exquisito, porque aquí no se podría hablar tanto de libro como de cuaderno.

Fuego

¿Un libro hecho de fuego? Desde luego tiene que haber truco. No es que el colectivo de artistas y diseñadores gráficos Super Terrain elaboraran un libro con páginas de fuego para reinterpretar la novela de ciencia ficción de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, pero este elemento es fundamental para leerlo. Al igual que en esta distopía, donde los libros son quemados por los bomberos, esta edición especial, que aparece al principio en negro como si estuviera carbonizada, revela su contenido tan pronto como se expone al calor de una llama y vuelve a ponerse negro a medida que se enfría. La edición, limitada a cien copias, establece un fuerte vínculo entre el contenido de la novela y el material en que se ha fabricado.

Policarbonato

Siguiendo esa misma idea de vincular el contenido del libro y el material con que está hecho, el usuario de Reddit cuddlebadger creó un libro en resina de policarbonato LEXAN, un termoplástico técnico amorfo. Si Tünzale Memmedzade consiguió hacer un Corán de páginas transparentes, la idea era hacer una versión invisible de El hombre invisible de H.G. Wells.

Polipropileno

El polipropileno es un polímero termoplástico, parcialmente cristalino, que se obtiene de la polimerización del propileno y que es utilizado para empaquetar para alimentos, tejidos o equipo de laboratorio. ¿Por qué hacer un libro de este material? Porque es impermeable al agua, y eso lo convierte en el libro perfecto para llevárselo al baño o a la playa. Este es el material con el que está hecho Aqua Erotica de Mary Anne Mohanraj, una antología de cuentos eróticos que no pueden mojarse. Aunque el libro es resistente al agua, parece ser que no está a salvo de todos los líquidos.

Filtros de agua

Más incluso que el fuego, el agua es el gran enemigo de los libros. ¿Qué tal si lo convertimos en un aliado? El libro que se bebe se creó como parte de una campaña de DDB desarrollada para Water Is Life en la que se pretendía denunciar y concienciar sobre los riegos del agua contaminada y además ofrecer una herramienta para ponerle fin a este problema. Y es que la tecnología de este libro, desarrollada por químicos de la Universidad de Carnegie Mellon, hace que además de libro sea un dispositivo que sirve para purificar el agua. Cada una de sus páginas, recubierta con nanopartículas de plata, actúa como papel de filtro. Basta con arrancarlas ‒cada página son dos filtros‒, colocarlas como base dentro de su estuche y volcar el agua sobre ellas. Sus iones eliminan las bacterias en un 99,99%, previniendo enfermedades como el cólera, la fiebre tifoidea y la E. coli, y haciendo que el agua sea tan potable como la que sale de los grifos de cualquier país desarrollado.

Hielo

Ice Receding / Books Reseding de Ice Basia Irland son una serie de esculturas de hielo con forma de libro, congeladas con semillas y otros materiales vegetales. Se deja que los libros se fundan a lo largo de los ríos para volver a sembrar el ecosistema local con nueva vida y crear conciencia sobre la interrupción del clima y la restauración de cuencas hidrográficas.

Lasaña

La expresión «devorar un libro» nunca ha tenido tanto sentido. Este libro, titulado The real cook book, es el colmo de la autorreferencia: es un libro de cocina que se cocina. En cada una de sus páginas de pasta encontrarás impresa la receta para convertir el propio libro en una rica lasaña. Una vez leído y horneado verás saciada tu hambre literaria y literal. Este libro es una edición limitada, muy cuidada tipográficamente, que ha sido elaborada por la agencia de diseño alemana Korefe para la editorial, también alemana, Gerstenberg House Publishing, conocida por sus libros de cocina y de arte.

Queso

Uno de los libros de Ben Denzer consiste en veinte lonchas de queso Kraft envueltas en plástico. Cuando el libro fue adquirido por la Biblioteca de Arte y Diseño de la Universidad de Michigan se generó cierta polémica en el mundo bibliotecario porque para muchos suponía un insulto para los libros. Otro de los trabajos de Denzer consistía en un libro formado por 192 billetes de un dólar, que fue vendido por el Museo Whitney en 2018.

Cristal

En 2013, el artista islandés-holandés Olafur Eliasson trabajó con Ivorypress para crear A view becomes a window, una edición de nueve libros de artista encuadernados en cuero y hechos de cristal. Las páginas, creadas a partir de vidrio soplado a mano de varios colores y opacidades, pueden leerse cuando la luz se refleja y se refracta a través del vidrio para crear iluminaciones brillantes.

Cáñamo

El libro, titulado Rolling Words. A Smokable Songbook, se trata de una edición especial a cargo de la agencia Pereira & O´Dell que incluye algunas de sus mejores letras y que ha sido elaborado integramente con materiales no tóxicos y biodegradables, fundamentalmente con cáñamo, para que sea apto para ser fumado. Sus páginas, especialmente preparadas y perforadas, son tan finas como el papel de Biblia, con la diferencia de que estas podrás fumártelas si te apetece. Además, el lomo cuenta con papel de lija para que puedas encender cómodamente una cerilla.

Semillas de abedul

En el 2010 publicó en la editorial independiente Flatmancrooked un libro de relatos titulado We´re getting on en el que cinco personajes deciden abandonar el mundo de la tecnología y trasladarse al desierto de Nevada para tener una vida más apegada a la naturaleza. Para ser lo más coherente posible con la temática del libro se elaboró una edición cien por cien ecológica. No era solo que las páginas estuvieran hechas de papel reciclado, que también, lo que más llamó la atención de su primera tirada era que la cubierta estuviera fabricada con semillas de abedul, de forma que después de terminar el libro este podía ser plantado.

Piedra

Podría parecer que hay truco, teniendo en cuenta que el libro más grande del mundo está hecho de piedra. Pero no tienes por qué imaginar gigantescos monolitos con palabras talladas en la piedra. No, un libro de piedra puede tener la apariencia de un libro normal, con sus páginas amontonadas una detrás de otra. La tecnología nos ha permitido fabricar papel de piedra, más respetuoso con el medio ambiente, lo cual, a la larga, quizá podría representar un cambio para el mundo de los libros.

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