Hay gente a la que su amor por los libros les lleva a hacer mucho más que leer sin parar o juntar un buen puñado de ellos. Quieren compartir esa pasión con otras personas, y para consegurilo están dispuestos a hacer cosas increíbles y maravillosas. Como José Alberto Gutiérrez, que rescata libros de la basura para los niños que no pueden permitírselo; o Luis Humberto Soriano, que recorre zonas rurales de Colombia con un burro cargado de libros; o Antonio La Cava, que hace lo mismo por el sur de Italia pero con un camioncito. Sin embargo, ninguno de ellos es tan joven como Yashoda D Shenoy, que tiene tan solo doce años.

Esta niña, que lee desde los ocho años, pronto tomó conciencia de lo difícil que es acceder a los libros para los niños que cuentan con pocos recursos. «¿Qué pasa con aquellos que ni siquiera tienen diez rupias?», se preguntó en una entrevista para la revista Merak.

Decidió entonces que era necesario garantizar que los niños con escasos recursos pudiera tener libros y, con ayuda de su padre, abrió su propia biblioteca. Todo empezó con una publicación de Facebook que se volvió viral. A continuación, cientos de donaciones de libros desde todas partes de la India. En solo un mes lograron reunir más de 2000 títulos, lo que hizo posible que la biblioteca se abriera a principios de año. Se abrió en el último piso de su casa, convirtiendo la galería de su padre artista en una biblioteca-galería. Por uns parte, están las pinturas de su padre, Dinesh R Shenoy, que hizo hueco para dejar espacio a los numerosos estantes de libros, sillas y escritorios.

«Comenzamos con unos 2000 libros, y ahora hay más de 3500. Los hemos dividido en ficción (historia, novelas y poesía) y no ficción. Hay libros en inglés, malabar, konkani, hindi y sánscrito», dice Yashoda. La biblioteca abre desde la mañana hasta por la tarde (cuando Yashoda está en la escuela se hacen cargo sus padres o algún hermano), es totalmente gratuita y ni siquiera tiene multas por devoluciones atrasadas. Además, para ancianos y personas con discapacidades físicas que no pueden desplazarse a la biblioteca, los libros se entregan en sus hogares.

El sueño de Yashoda es tener una biblioteca más grande algún día. «Si eres bibliotecario, tendrás que retirarte algún día. Pero si eres dueño de tu biblioteca, entonces no», dijo ella en una entrevista para News Minute.

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