El método gemini, de Magius, es uno de los cómics más laureados de este año, una suerte de santo grial del humor negro, un poco novela policíaca, un poco teatro del absurdo, que narra la historia de un gángster de poca monta (o intento de gángster, más bien) y el mundo del hampa criminal más sucio y oscuro, directamente sacado de los años setenta. También es una edición fabulosa, elegante, con todo lujo de Autsaider Cómics, de la que ya reseñamos «El club de las chicas malas». 

Para ponernos en contexto, esta es la sinopsis oficial de El método gemini: 

Basada en hechos reales, esta historia gira alrededor de la vida del gangster Mike Dioguardi, quien aprovechando la coincidencia de su apellido con el del conocido mafioso Jhon Dioguardi, inventa un falso parentesco con este para entrar en el mundo de los «negocios». De ayudante de carnicero a ejecutivo de segunda en un banco de Brooklyn, posición que aprovecha para blanquear fondos del hampa. Robo y venta de automóviles, narcotráfico y asesinatos por encargo, que le aúpan en el escalafón del gremio hasta ser admitido en la «honorata societá» a pesar de su origen calabrés. Alineado con la familia de los Petrosino, llega a la cumbre de su carrera criminal bajo el mandato de Big Frank Catalano. Carrera que dirige desde su propio tugurio, el Gemini, donde rentabiliza sus conocimientos como carnicero y aplica su propio método de desangrado, despiece y desaparición de cadáveres que da título al libro.

Ahora bien, la lectura de este cómic recuerda a la sordidez y rapidez del cine de Brian de Palma o Scorssese: las viñetas avanzan con una inusitada velocidad que deja de lado el diálogo farragoso y descriptivo para centrar en lo que todo tebeo debería hacer: contar con imágenes. La elección de los splash (dibujos a página completa) huye de lo azaroso y nos presenta un mundo de ese Estados Unidos imaginario que hemos mamado del cine de los ochentas, pero combinado aquí con una paleta de colores abrumadora, frenética, donde el cielo de pronto es rojo y la oscuridad imita a la noche americana del cine  western con unos tonos azules espectaculares. Sorprende mucho en una primera lectura esta extraña combinación entre un dibujo cercano a la caricatura europea y un color desternillante y esquizofrénico que transforma la realidad y el drama en puro vodevil.

Porque lo cierto es que en la narración de El método gemini hay mucho humor pero esencialmente esta es una historia dramática de crimen y pérdida. Una suerte de historia de perdedores donde el buscavidas acabará mal, la chica acabará sola y posiblemente todos los demás acaben muertos. No caeré en el spoiler, pero es algo que el lector se verá venir. Esta es una de esas obras a la que hay que dejar que pase por encima al lector: no se preocupa más que en la pura narración visual (aunque los diálogos están escritos con acierto), en la concatenación de golpes de genio. Destila el espíritu del fanzine más irreverente y con mala leche, pero también presta atención a la narración. A diferencia de otras historias similares, El método gemini es una genuina narración de género negro que se preocupa en tener cierto orden y concierto, por lo que quizás sea acertado compararla con obras visuales como Los intocables de Eliot Ness (Brian de Palma, 1987) u otros biopics comiqueros como Muhammad Ali (Sybille Titeux, Amazing Améziane).

En cualquier caso, El método gemini aspira a ser un Los Soprano del cómic. Goza de la desvergonzada narrativa ecléctrica de Jodorowsky y de un lápic y color que parecen un cuelgue de LSD. Una lectura no solo recomendable, sino enriquecedora. La edición por parte de Autsaider Cómics se presenta en tapa dura, a todo color y con un tamaño perfecto para facilitar su lectura. Una pieza digna de la librería de cualquier coleccionista de tebeos.

Magius, cuyo nombre real es Diego Corbalán (Murcia, 13 de septiembre de 1981) es un ilustrador y dibujante de cómics autor de Murcia El método gemini y de más de una veintena de fanzines.

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