Entre las décadas de 1960 y 1970 se generó en América Latina un revuelo intelectual. La Guerra Fría, la revolución Cubana y los procesos independentistas signaron un cambio en la producción cultural de toda una generación de escritores.

En este contexto, el boom latinoamericano fue un fenómeno de redescubrimiento de la literatura latina en mercados de Europa. Entre sus características, nos encontramos con escritos que dejan de lado el costumbrismo existente, muestran temporalidades no lineales, implementan lenguaje cotidiano y juegos de palabras en su estilo y presentan toques de fantasía.

Si bien el realismo mágico es el género más reconocido dentro de estas producciones, lo cierto es que el signo fundamental que diferencia a esta época es la revalorización de las obras latinas por su marcado carácter vanguardista.

A continuación, cinco piezas literarias para acercarse a comprender lo innovador de la prosa de algunos de los autores del boom latinoamericano:

1. La tregua

Una anécdota cuenta que a Mario Benedetti le rechazaron en reiteradas veces la publicación de este libro en varias editoriales. La tregua es una de las novelas más leídas del escritor uruguayo, y con el tiempo se ha consagrado como un clásico moderno.

En el nivel de la historia nos encontramos con la monótona vida –en primera persona– de un hombre de edad media, cuyos hijos son mayores y su esposa falleció. Sin embargo, debido a la facilidad de lectura que brinda la estructura de diario íntimo, es realmente atrapante a la hora de leer: un romance marcará un punto de giro en la vida de nuestro protagonista.

2. El coronel no tiene quien le escriba

Novela breve escrita por el autor colombiano Gabriel García Márquez, en 1961. Narra la historia de un ex coronel que espera una compensación económica por parte del Estado, por los servicios brindados a su patria cuando era joven. Sin embargo, frente a la falta de respuesta, cada día recurre a nuevas alternativas para alimentar su esperanza (y su estómago), a costa de los reclamos de su esposa.

3. Queremos tanto a Glenda

Si de cuentistas creativos hablamos, Julio Cortázar no puede pasar desapercibido. Nació en Bélgica, hijo de un padre argentino. En su temprana juventud se mudó a Buenos Aires, al barrio de Banfield.

Desde la antología de cuentos homónima, publicada en 1980, Queremos tanto a Glenda es un relato breve que propone una crítica al fenómeno del fanatismo de masas. Glenda es una estrella de cine cuyos fanáticos harán todo lo posible por mantener su imagen de perfección, sin embargo, ese todo-lo-posible engloba la desesperación por preservar el idealismo ante hechos que no muestran lo que uno desearía ver.

4. Viaje a la semilla

Resulta imposible no mencionar al cubano Alejo Carpentier y su realismo mágico. En su cuento Viaje a la semilla aparece un relato que entremezcla elementos místicos, inexplicables y construidos a partir de la ficcionalización de las tradiciones paganas afrolatinas.

Muestra las consecuencias de la Modernidad dando, a su vez, una visión crítica que clama por construir un presente a partir de la conciencia de nuestras raíces. El texto se destaca, además, por el uso de una linealidad invertida que es utilizada como recurso para comunicar con mayor fortaleza el sentido final del texto.
Disponible en: Ciudad Seva.

5. Ficciones

El argentino Jorge Luis Borges destaca como ícono de la literatura por lo vanguardista de su prosa: planteó las bases de la visión posmoderna muy tempranamente, hacia 1940. ¿Por qué? Bueno, puso en escena la imposibilidad de narrar un hecho tal cual fue, criticando la noción de Verdad divina.

En este contexto, el autor propone en Ficciones una selección de cuentos que, a partir de juegos enunciativos, invitarán a participar al lector activamente en la historia e intentarán impulsar una reflexión sobre nuestra comprensión de la realidad. Recomendados: El jardín de los senderos que se bifurcan, La forma de la espada.

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