Fantasmagorie

Fantasmagorie

   La historia de los dibujos animados es muy anterior al nacimiento oficial del cine. Desde la primera mitad del siglo XIX se venían creando toda clase de juguetes ópticos, incluyendo el zoótropo, destinados a producir la ilusión de movimiento a través de secuencias de imágenes que pasaban ante diferentes tipos de obturadores. De padre relojero, Émile Reynaud combinó sus conocimientos en mecánica y en dibujo y pintura para perfeccionar el sistema de proyección de imágenes y en diciembre de 1877 patenta el praxinoscopio, que tuvo un gran éxito comercial como juguete y obtuvo una mención especial en la Exposición Universal de París de 1878. Al año siguiente le dio una vuelta de tuerca más y creó el praxinoscopio‒teatro, que permitía proyectar las imágenes en movimiento sobre decorados proyectados en una especie de proscenio teatral en miniatura.

   En 1892 Reynaud patenta el Teatro óptico, que utilizaba mediante un sistema de lentes dos proyectores, uno fijo para los decorados y otro con las imágenes en movimiento superponiéndolos con el método de linterna mágica. Así dieron comienzo, en el museo Grévin de París, la proyección de sus «Pantomimas Luminosas», que incluía tres películas de dibujos animados, las primeras del cine: Pauvre pierrot, Clown et ses chiens y Un bon bock ‒ de las tres solo se ha conservado la primera‒. Como el sistema era muy rudimentario los argumentos era muy sencillos, con escenas cómicas inspiradas en el mundo del circo y en la Commedia dell’arte.

Reynaud y su Teatro Óptico

Reynaud y su Teatro Óptico

   Las «Pantomimas Luminosas» permanecieron en cartel durante ocho años, entre 1892 y 1900 pero la competencia y bajo coste de las películas hechas con el Cinematógrafo Lumière, que funcionaba ya desde 1895, hicieron que el espectáculo de Reynaud dejara de interesar al público. En 1900, cuando su contrato con el Museo Grévin finalizó, Reynaud, como consecuencia de una depresión, destrozó con un martillo la maquinaria de su Teatro Óptico y arrojó la mayor parte de sus películas al Sena. Émile Reynaud, el creador de los dibujos animados, moría en 1918 en un manicomio de Ivry-sur-Seine, sumido en la más absoluta indigencia.

   El fracaso de Reynaud no supuso ni mucho menos el final de los dibujos animados. En 1894 James Stuart Blackton se unió a Albert E. Smith y a Ronald A. Reader para explorar las posibilidades del medio. Los tres crearon sobre película de 35 mm el primer dibujo animado de la historia del cine americano: Humorous Phases of Funny Faces Fases humorísticas de caras graciosas‒. Sin embargo, el trío no consiguió recaudar mucho dinero y acabó separándose. A partir de 1900 se siguen perfeccionando las técnicas para poner en movimiento objetos inanimados. En 1906, por ejemplo, se descubre la técnica del «el giro de la manivela».

   Allá por 1907 las películas eran un novedoso fenómeno en alza en París y el caricaturista Émile Cohl comenzó a trabajar como guionista. Durante ese tiempo a Cohl se le ocurrió combinar su amor por el dibujo y la caricatura con las imágenes en movimiento. Entre febrero y junio de 1908 creó 700 bocetos para unos dibujos animados. Tomados en una película negativa y doblemente expuestos, dieron como resultado una producción de dos minutos, Fantasmagorie, la primer película totalmente animada que se haya realizado, exhibida por primera vez el 17 de agosto de 1908. Protagonizada por dos personajes, un payaso y un caballero, el argumento, una vez más, destacaba por su sencillez: una figura con forma de palo que se movía y se encontraba con varios objetos que cambiaban de forma, como una botella de vino que se convertía en una flor. La película pretendía ser un homenaje al movimiento incoherente, una corriente de arte francés de corta duración que anticipó muchas de las metodologías relacionadas con las vanguardias.

   Entre 1908 y 1923 Cohl continuó realizando sus películas animadas, consiguiendo dar vida a todo tipo de objetos, desde cerillas o recortes de papel a marionetas o incluso calabazas. Del total de casi 300 películas que realizó solo 65 se han encontrado hasta el momento. Al igual que Reynaud, Cohl fue completamente olvidado, y al igual que Reynaud modernamente se ha recuperado su figura como uno de los padres de los dibujos animados.

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