Lord Howard de Walden, William Archer, J.M. Barrie, Chesterton y Bernard Shaw

Lord Howard de Walden, William Archer, J.M. Barrie, Chesterton y Bernard Shaw

Aunque hoy en día se le conozca casi exclusivamente por Peter Pan, James Matthew Barrie fue un de los escritores más respetados de su época. Muchas de sus obras teatrales fueron adaptadas al cine mudo y su Peter Pan, por supuesto, no podía ser una excepción, convertida en película por Paramount Pictures en 1924. Como tantos escritores del momento, Barrie se sintió fascinado por el recién nacido arte cinematográfico y dedicó parte de sus esfuerzos literarios a la elaboración de guiones, entre ellos un guión original de Peter Pan que finalmente no fue utilizado.

Como tantos escritores de su época, James Matthew Barrie, creador del célebre personaje Peter Pan, se sintió fascinado por el recién nacido arte cinematográfico. Muchas de sus obras teatrales fueron adaptadas al cine mudo y su Peter Pan no podía ser una excepción, convertida en película por Paramount Pictures en 1924. Se sabe que Barrie estuvo trabajando en el guión original de la adaptación de Peter Pan, aunque finalmente no se utilizó. Pero el interés de Barrie por el cine no se limitó a la escritura de guiones. Tanto le cautivó el séptimo arte que el padre de Peter Pan se atrevió a rodar dos cortometrajes, uno de ellos una película que vaqueros que contaba con la participación de Chesterton y Bernard Shaw como actores. Al fin y al cabo, había pocas cosas que Barrie se propusiera y no consiguiera, como montar su propio equipo de cricket formado por escritores, los Allahakbarries, del que formaron parte autores como Rudyard Kipling, H.G. Wells, Arthur Conan Doyle, o el propio Chesterton.

En 1914, un año después de que acabara la aventura de los Allahakbarries, J.M. Barrie organizó una cena cinéfila en el Hotel Savoy de Londres, a la que invitó a figuras como el primer ministro Herbert Asquith, el compositor Edward Elgar y escritores como William Archer, Bernard Shaw y Chesterton. Al día siguiente consiguió convencer a estos tres últimos para, junto al filántropo Lord Howard de Walden, rodar una película del oeste. En realidad el director no fue Barrie, que ya tenía a un camarógrafo contratado, sino el dramaturgo y productor teatral Harley Granville-Barker.

Chesterton describe el momento en su autobiografía con estas palabras: «Bajamos en un llano de Essex y recogimos nuestro equipo del oeste. Nos enfadamos con William Archer, que con verdadera previsión escocesa llegó el primero y se puso los mejores pantalones… Rodamos en barriles, estuvimos atados sobre precipicios falsos y al final soltaron caballos salvajes, que eran tan mansos que corrían detrás de nosotros en lugar de correr nosotros detrás de ellos, oliendo los terrores de azúcar que llevábamos en los bolsillos. Montamos en bicicleta para conseguir la ilusión de que íbamos veloces como el rayo por la montaña. Cuando todos desaparecieron en los acantilados, aferrados a la cuerda, me dejaron atrás y Granville-Barker me gritaba para que mostrara abnegación y renuncia, algo que hice con gestos salvajes y radicales. Y todo este tiempo Barrie, con su pequeña figura detrás de su gran pipa, estaba de pie de manera impenetrable; y no se podía extraer de él la más mínima indicación de por qué nos sometía a estas pruebas».

Según Chestertón la película, titulada How Men Love, nunca se mostró en público, pero parece que sí fue proyectada dos años más tarde, el 10 de junio de 1916, en el London Coliseum. Sin embargo, el cortometraje desapareció por completo, quedando como única prueba del excéntrico episodio una fotografía en la que aparecen Lord Howard de Walden, William Archer, Chesterton y Bernard Shaw, caracterizados de vaqueros, con Barrie en medio. Denis Mackail, biógrafo de Barrie, documenta una copia del corto en 1941, pero hoy en día no queda ni rastro.

Al año siguiente Barrie volvería a convertirse en cineasta para rodar un segundo cortometraje titulado Rosy Rapture, the Pride of the Beauty Chorus, protagonizado por la actriz de music-hall Gaby Delys. No sería esta la última colaboración de Barrie con el cine, llegando a participar en The Real Thing at Last, una producción ya profesional que satiriza el cine norteamericano imaginando el Macbeth de Shakespeare en clave de película estadounidense, del que por desgracia tampoco ha quedado copia alguna.

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